Grinder, el show

Gay y lésbico
4 de 5 estrellas
 (Foto: Luis Oropeza/Cortesía de la producción)
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Foto: Luis Oropeza/Cortesía de la producción
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Foto: Luis Oropeza/Cortesía de la producción
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Foto: Luis Oropeza/Cortesía de la producción
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Foto: Luis Oropeza/Cortesía de la producción

Una sátira muy sutil pero directa a la realidad con la que la comunidad gay convive en la aplicación de ligue Grindr. 

Esta obra en 2016 estrenó en España como Grinder, el musical, bajo la dramaturgia original de Davo Marín y Serena Altair, y llega por fin a la CDMX con una adaptación libre de Salvador Nuñez y la producción de Set Entertainmen.

Al principio de la obra todo eran reiteraciones de lo que cualquiera que ha utilizado la app más de tres días domina a la perfección, con un teléfono gigante (pantalla) que termina por entorpecer los diálogos. Además, los diálogos se articulan como una incisiva reiteración de estereotipos, esos que tanto odio y discriminación generan entre la comunidad LGBTTTI.

Sin embargo, conforme se desarrollan las situaciones cotidianas que remarca la obra, el texto se defiende y se vuelve profundo; sin caer en la hipocresía, manteniendo el ritmo y acrecentando el humor. Las incontables risas entre el público hablan de un trabajo de investigación y adaptación comprometido con conectar con la comunidad.

Este show transita entre el teatro musical y el cabaret pero sobre todo se interpreta como un espectáculo que se burla de sí mismo y perfila a sus personajes con sinceridad y congruencia con la realidad que, superficial o no, se vive dentro de la aplicación de ligue. Es así que los perfiles comunes de la app se materializan: Rogelio Suárez, “pasivo con valores”, se apropia del escenario con una gracia voraz; José Ahued hace una interpretación con la justa confusión y matiz de un “discreto”; Fernando Soberanes da vida al “influencer”, Julis Granados es el típico “gym entrón”; y Pablo Rodríguez y Joss Martell alternan al clásico “busco novio”. 

Destaca la actuación de Tanya Valenzuela, una especie de narradora que da vida a Grinder. Sí, ella se encarga de seducir y pervertir al público y lo logra con maestría. En palabras de Alejandra Bogue: “se ve más travesti que yo”, y es que tiene la exacta medida de vampirismo (bien perra) que requiere el personaje.  

La dirección musical está a cargo del también actor, Diego Medel (Bule Bule, el showHairspray), quien hizo los arreglos necesarios de la música que en España no fue bien recibida por la crítica. Nos enfrentamos a temas electro pop bailables con títulos como “Yo soy pasivo” y “Familia jotita”. Por otro lado, Jacobo Toledo (WickedMary Poppins) comparte la dirección escénica con Salvador y es responsable de la coreografía ágil y provocativa.

La riqueza de este show dirigido a la comunidad gay es la oportunidad de jugar con las etiquetas y provocar al público; interpretarlo como una emprenda de libertad sexual o un epítome superficial de la vida sexual LGBT es decisión y voluntad de cada espectador.

Aquí puedes checar más obras de teatro con temática LGBT.

Por Alberto Cervantes

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