Rotterdam

Gay y lésbico
4 de 5 estrellas
Rotterdam
Foto: Cortesía de la producción

Fiona, ¿quieres volverte hombre?

No, Alice. Sólo quiero dejar de intentar ser mujer.

Alice ha mantenido una relación en secreto durante siete años con su novia Fiona, en el puerto de Rotterdam, donde la vida es un poco difícl a lo que imaginó. Llegó la noche de año nuevo y Alice decide enviarle a sus padres un mail para confesarles su orientación sexual. Antes de hacerlo, Fiona le cuenta que quiere vivir la transición para volverse hombre y convertirse en Adrián. Este cambio llevará a Alice a pensar: ¿seguiré siendo lesbiana o me convertiré en una mujer heterosexual?

Vivir tantos años con tu pareja y enterarte que quiere llevar una vida trans de un minuto a otro es una transición que pone en duda cualquier tipo relación y que nos hace adentrarnos aún más en la obra. Jon Brittain (Reino Unido, 1987) escribió esta novela en el 2014 después de descubrir que varios de sus amigos se habían identificado últimamente como personas trans, envió su guión a diferentes teatros para producirla y fue hasta que el director Donnacadh O'Briain aceptó y decidió montarla en el West End de Londres durante el 2015.

Ante la euforia que causó Rotterdam en Europa, Roberto Cavazos el director y productor de la versión mexicana decidió traducir el libreto original y traerlo a nuestra ciudad en febrero de 2017, siendo México el segundo país en escenificarla y el primero en traducirla a otro idioma. Para Cavazos, "esta historia es una carta del amor hacia el amor".

Lo que enriquece a la historia son las actuaciones de Verónica Bravo (Alice), Amaya Blas (Fiona), Arlette Gamino (Lelani) y Diego Cooper (Josh), las cuales forman un elenco que convive y fluye naturalmente entre sí. Sin duda te transportan de las risas a la tristeza y a las emociones que enfrenta una persona que vive una situación como esta. El texto está cargado de confusión, redescubrimiento y autoaceptación y va más allá de los clichés, pues invita a que personas con pocos conocimientos de diversidad puedan abrir su panorama respecto a formas difernetes de amor.

El escenario es íntimo y austero y está a cargo de Luly Garza; este contribuye a la creación de un ambiente propio a la temática, ya que a lo largo del mismo observarás tres armarios que se abren y te muestran una oficina y dos departamentos completamente diferentes. 

¿Nos enamoramos de la persona o de su género? Esto es algo que decidirás después de vivir esta historia que regresa con una corta temporada como parte del ciclo teatral que despide al Foro Shakespeare

Por Alejandro Ortiz

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