VIHvir en la CDMX
Foto: Alejandra Carbajal

VIH en la Ciudad: Tenemos VIH, tenemos sida ¡Y estamos orgullosas!

Cuando pienso en VIH y en sida pienso en Orgullo, porque vivir así como vivimos y con todo y después de todo, es un acto político

Ro Banda
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Ro Banda
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Estamos a nada de celebrar la marcha del orgullo en la CDMX, y no sé ustedes, pero para mí el VIH y el sida están directamente relacionados con sentir Orgullo. Y es que, no es casualidad que el sida haya atacado justo en el momento en que la población LGBT+ empezaba a ganar visibilidad, justo cuando los hombres gais nos estábamos divirtiendo y disfrutando de la liberación, después de los disturbios en el Stonewall y la despatologización de la homosexualidad.

Nuestra comunidad había logrado abrirse un lugar cuando llegó la denominada “plaga gay”, provocando que la sociedad golpeara literalmente a los hombres cis-gais y de paso a las mujeres trans, sometiéndoles desde ese entonces al escarnio y la violencia sistemática por vivir con VIH. Todo esto aunado a la poca importancia que los Estados y los gobiernos decidieron dar, ignorando lo que después de convertiría en una pandemia, y haciéndola el problema de unos cuantos.

Es decir, se eligió comunicar un virus que afectaba a cientos y miles de personas en el mundo, como algo de ciertas poblaciones, causa de las prácticas y el goce de nuestra sexualidad. Digamos que el sida y el VIH les vino muy bien a los discursos odiantes, pues fue el “castigo” perfecto por hacer lo que se “supone” que no debíamos hacer.

Desde ahí, se decanta la eterna condena de la “irresponsabilidad sexual” y de aquello que históricamente nos ha limitado cuando se vive con VIH en un mundo en el que se nos sigue diciendo que fue esa decisión sobre nuestras cuerpas la que “estuvo mal” y por eso nos tocas ser “responsables” y ser vistas como un riesgo. Por lo contrario, nuestra respuesta como personas con VIH ha sido la resistencia, la sobrevivencia y hacer justo eso que nos han dicho que no podemos hacer. ¿Cómo? Gozando y disfrutando de nuestras vidas con VIH.  

Porque cuando nos dicen no hagan esto o aquello, la respuesta no sólo es la resistencia, sino no el orgullo de seguir. Cuando decimos que nos sentimos orgullosxs de nuestro VIH, no hablamos de estar orgullosos de tenerlo -no porque tenerlo esté mal, pero ese es tema aparte-, sino por poder vivir con y a pesar de todo. Porque nuestra mejor herramienta siempre será celebrarnos, vivirnos y priorizarnos como personas con VIH, y no dejar que un diagnóstico nos limite, o nos defina.

El VIH y el sida llegaron justo en un momento de liberación, justo un mes de junio, de hace 41 años. Desde entonces, los avances, pero también las narrativas han empezado a cambiar; desde Magic Johnson declarando que vive con VIH hasta la portada del año pasado con Billy Porter con una leyenda que decía: “así es como luce la cara del VIH hoy”, los tiempos y las percepciones de nosotras mismas para nosotras mismas, se han ido modificando.

Por eso, cuando pienso en VIH y en sida pienso en Orgullo, porque vivir así como vivimos y con todo y después de todo, es un acto político; desde quienes somos indetectables, con CD4s altos o bajos, los casos que son detectados en fase sida y logran seguir; los que aún no son indetectables, pero también quienes han muerto y se han quedado atrás. Porque vivir con VIH no sólo debería de ser escarnio sino toda una memoria histórica de resistencia que se ha ejercido para nosotras estemos aquí, ahora. Y no sé ustedes, pero si no es con orgullo, yo no sé de qué otra manera existir.

Recomendación. Mujeres y VIH: Brenda Vargas.

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