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Reseña
La historia maya va mucho más allá de Chichen Itza. Y es que para los locales de Yucatán, Chichen dejó de ser (o quizá nunca fue) su joya arqueológica más grande. Pero este sitio, sí podría ser el favorito de mucho, menos lleno e igual de interesante: Ek Balam. Esta impresionante zona arqueológica (cuyo nombre significa “jaguar negro” o “estrella jaguar”), guarda siglos de historia, misterios y arte monumental.
Con una pirámide imponente (de las más grandes del país), esculturas talladas en estuco y caminos sagrados, Ek Balam es toda una experiencia que se revela como una joya histórica que todo mexicano debería visitar al menos una vez en su vida.
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Ekʼ Balam fue una de las ciudades más importantes del noreste de Yucatán, alcanzando su esplendor entre los siglos VIII y IX d.C. Fue la capital del reino de Talol, un centro político, cultural y religioso que controlaba una vasta región maya. Su origen se remonta al Período Preclásico Medio, pero es en el Clásico Tardío cuando la ciudad alcanza su máximo apogeo bajo el liderazgo de Ukit Kan Lek Tokʼ, un gobernante cuya huella aún perdura en la Acrópolis, el edificio más emblemático del sitio y del que incluso se puede encontrar una estela.
Su nombre, registrado en antiguos documentos coloniales, significa “jaguar negro” (aunque Ek también se podría traducir como estrella) y se cree que podría estar vinculado a un gobernante legendario. Sin embargo, los verdaderos secretos de Ek Balam se encuentran en sus estructuras, murallas derribadas y relieves decorados con detalles tan impresionantes que solo nos pueden hacer pensar en la enorme maestría técnica que tenían los artistas de aquel entonces.
Visitar Ekʼ Balam es como recorrer un museo al aire libre. El recorrido comienza atravesando murallas antiguas que protegían la ciudad, y avanza hacia la majestuosa Acrópolis, una estructura monumental que sorprende no solo por su tamaño, sino por sus relieves y mascarones de estuco. Hoy en día pasas entre pirámides, entiendes que ahí vivian solo los nobles de más alto rango, los árboles y el pasto te protegen un poco del calor intenso, pero te explican que antes todo eso era blanco, desde el piso a las estructuras. El brillo que debió emanar es impresionante.
Además de la Acrópolis, podrás explorar plazas ceremoniales, estelas, juegos de pelota y antiguos chultunes (depósitos subterráneos de agua), algunos reutilizados como cámaras funerarias. El sitio conserva caminos sagrados y estructuras residenciales.
Lo mejor de todo
Lo más impresionante para nosotros sin duda fue su pirámide principal, la más grande de todas y que está hasta el fondo. Ahí se encontraron cámaras funerarias prácticamente intactas, aún con el estuco bien pulido (de hecho hay una réplica en el Museo Nacional de Antropología). Puedes subir la cima si no te dan las alturas donde encontrarás la vista más sobrecogedora de todo el lugar.
Ek Balam es un viaje a través del tiempo, donde la historia maya se encuentra viva. Hay muchos sitios de mucho interés en Yucatán pero este logra posicionarse como uno de los mejores en toda la península, una parada que combina misterio, arquitectura y naturaleza.
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