[category]
[title]
Cuando formas un hogar con tu familia o adquieres una propiedad (por 5 mil pesos de aquellos años, como Matilde Calderón, la madre de Frida Khalo) no imaginas que se convertirá en un museo. Museo Casa Kahlo abre sus puertas a la génesis de esta historia y ofrece una renovada visión sobre la centenaria familia en Coyoacán.
Con un rojo vibrante, para diferenciarla de la Casa Azul, típico de las casas mexicanas antiguas, el Museo Casa Kahlo invita a entrar desde el patio para descubrir objetos que pertenecieron a Guillermo Kahlo. Primero mensajero, después emisario de Díaz, fotógrafo apasionado y pintor docto. La vena creativa de Kahlo tuvo sus primeros pasos aquí.
La toma de foto, revelado y proceso (ya en la era de la interacción digital) es la antesala para la cocina donde se conservan recetarios, algunos elementos originales de Matilde —que para Frida era la mejor cocinera del mundo— y los murales inéditos de Kahlo que se restauraron para la exhibición. De ahí uno salta al comedor: el corazón de la casa.
En la vasta mesa se sentaban las hermanas, los padres contemplaban a la familia reunida y la comida se servía caliente. Basta asomarse a estos espacios para entender ese México postrevolución que no existe, donde las horas pasaban lento y las cartas o poesía eran el centro de las conversaciones casuales.
De ahí sigue el puente entre lo privado y lo público. Las verdaderas “dos Fridas": una que, salía de la cantina, que por cierto, está frente a la Casa Roja, y se refugiaba horas en el sótano para escapar del mundo; la otra, la maestra, la mentora que pasó largas horas enseñando a “Los Fridos". Este museo ofrece más contexto sobre la familia.
Finalmente, podrás escuchar las cartas, el amor con el que Frida se dirigía a su "chaparrita", las felicitaciones y algarabía que sintió cuando nació su sobrina. La cama donde su hermana cuidó de ella al inicio de la enfermedad. La sororidad con la que las Kahlo construían desde la casa, primero entre ellas y finalmente por "La ayuda", una iniciativa de Cristina.
La Casa Museo Kahlo nos da una visión distinta de la pintora y su familia. Para entender la obra de una artista y sus motivaciones, basta mirar dentro de recuerdos familiares y su relación, lo personal se convierte en político y, lo privado, se vuelve inmortal cuando lo compartes con otros. Boletos disponibles en este enlace.
Ver esta publicación en Instagram
Discover Time Out original video