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Entrevista con Ramón de la banda Costa Felina

Platicamos con el guitarrista del grupo sobre sus inicios, su experiencia con León Larregui y su próxima presentación en el Festival Clausura

Foto: Cortesía Costa Felina

Ramón Cerrilla y María José Báez, mejor conocidos como Costa Felina, son un grupo que comienza a abrirse paso en la escena musical de México. Su video "Noche" nos llevó de viaje a Japón y nos muestró la vida nocturna de Tokio, llena de luces neón.  

Esta banda hará temblar el Festival Clausura del GIFF, así que platicamos con Ramón sobre los inicios del proyecto, lo que ha aprendido durante el debut de la banda, y lo que espera del Festival.

A mi parecer, su sonido es familiar, pero al mismo tiempo desconocido, ¿cómo lo describirías?
Es como un dreamy rock pop con noisy de repente, pero esos términos se me hacen medio snobs. Si tuviera que describirlo sin hablar de géneros diría que el nombre es bastante apropiado para el sonido que tenemos. Nuestra música tiene un saborcito costero alegre y buena onda, pero al mismo tiempo es una garra con cosas psicodélicas, rock con distorsión, una combinación de dos texturas.

Hasta ahora han sacado tres sencillos, ¿pronto tendremos el álbum completo?
El proyecto ha mejorado, está creciendo mucho. Originalmente íbamos a lanzar un EP pero ahorita ya tenemos hecho un disco completo. Estamos por definir si vamos a publicar dos EPs o un LP completo, y eso dependerá mucho de las platicas con gente de la industria para ver que es lo que más nos conviene. Lo que sí es una realidad es que hay siete canciones nuevas y en un mes, más o menos, lanzaremos algo más.

Le abrieron a León Larregui, un músico importante de la escena nacional, ¿qué aprendieron de él?
A nivel profesional y musical Leon Larregui está en un nivel impresionante. Gracias a la gira me volví muy amigo de sus músicos, platiqué mucho con Pipe y Sánchez de Zoé. Realmente me impresiona el nivel de exigencia que tiene León con ellos. Pareciera que no le importa pero se fija en el más mínimo detalle.

Tuve un problema con uno de mis amplificadores y el staff que yo llevaba estaba distraído. Él estaba junto al monitor poniendo atención y cuando se acabó el toquín en el backstage se acercó y me dijo: “Oye Ramón, ¿qué pasó? Tenias problemas con tu ampli y el brother que traías estaba en la baba”, pero me lo dijo en el sentido de que no podía volver a pasar eso en un concierto suyo. Desde la cuestión administrativa hasta la cuestión sonoriza es muy detallista. Por eso gente como él están donde están, porque trabajan durísimo.

¿Crees que después de eso Costa Felina se volvió un proyecto más enfocado?
No habíamos tocado en foros de esa magnitud antes, y ese tipo de lugares te exigen mucho. Suber un escaloncito en profesionalismo gracias a eso y la verdad estuvo muy chido.

¿Qué consejo le darías a una banda que apenas va empezando?
A mi me dicen esto desde hace diez años, y todavía me lo repito seguido: "Hay que tener la inteligencia para ser súper serio y profesional, pero al mismo tiempo ser un punk". Si se hace muy serio el proyecto no va a jalar, y si se vuelve puro juego a veces jala si eres The Ramones, pero puede fallar. No me gusta esta nueva tendencia al profesionalismo, hay que serlo pero también es algo muy divertido. Se tiene que disfrutar lo que se hace.

¿Cuál fue el momento en el que Costa Felina se volvió algo serio?
Tenía otra banda que duró como ocho años. Costa Felina es un proyecto nuevo, pero los integrantes tenemos mucho tiempo haciendo esto y trabajando juntos. Nunca se dio nada más de juego, siempre quisimos hacer algo como esto.

¿Qué es lo que más te emociona de cerrar un festival tan importante como el GIFF acompañado de bandas como Porter o Little Jesus?
Son varias cosas. En primera es un escenario enorme, entonces va a sonar durísimo. El aire libre, la locación, la gente, todo va a estar increíble. Las otras bandas con las que vamos a tocar son bandas que me gustan mucho, admiro y respeto. Todos estamos muy prendidos.

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