El sol apenas se escurría por mi ventana cuando sonó “All I Need” por primera vez en mis audífonos. No hubo prisa y cada beat se expandió como si el tiempo fuera algo elástico. Algo así se siente darle play a Hallucinating Love (2025), el tercer álbum de Maribou State que no tiene apuro en atrapar, pero que cuando lo hace, no te suelta.
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El dúo británico, compuesto por Chris Davids y Liam Ivory, ha perfeccionado el arte de crear atmósferas entre animadas y melancólicas, cuidando mucho los pequeños detalles y las texturas que se van descubriendo de a poco con cada escucha.
“All I Need” funciona como carta de presentación: bajos que hacen mover la cabeza y tambores suavecitos. Luego llega “Bloom” —un track que justifica su nombre con una progresión que va de menos a más—. Pero el momento que realmente detiene el tiempo es “Otherside”, con la inconfundible voz de Holly Walker. Es una de esas colaboraciones que se sienten casi inevitables.
La historia detrás de Hallucinating Love (2025)
Durante la grabación del disco, Chris Davids fue diagnosticado con malformación de Chiari, una condición que ejerce presión sobre el cerebro. Esto forzó una pausa en su carrera y lo llevó al hospital unos años después. Todo esto está presente en el disco, no de forma explícita, pero sí en una marcada sensación de vulnerabilidad. Por eso, de toda su trayectoria, este momento parece el más humano de todos.
Las dificultades personales del dúo no convirtieron a Hallucinating Love en un álbum oscuro, sino en uno que se aferra a la luz. Así que, para una persona que le cuesta trabajo ver el lado positivo de la vida como yo, este material es una gran forma de contagiarse de buenas vibras.
Por momentos, la producción del disco se siente más contenida que en trabajos anteriores, como si Maribou State hubiera apostado por una intimidad más terrenal. No es una entrega puesta para enormes festivales, sino para escuchar en los momentos en los que sentimos que no podemos más.

