A veces, para lograr un sonido auténtico, hay que salir del estudio. Eso hizo Sofía Élan en Cítrico (2026), su nuevo EP de siete canciones. En lugar de buscar una producción pulida para entrar en tendencia y volverse viral, la cantautora mexicana grabó el material en vivo dentro de su propia casa, utilizando la acústica de las recámaras, la sala e incluso el baño. Los errores, disonancias y momentos espontáneos son los que le dan identidad a este material.
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En él, la compositora se aleja de la rigidez del pop para explorar con espontaneidad y una chispa muy particular temas como el enojo y la vulnerabilidad, apoyada en una base instrumental que nos recuerda el trabajo de artistas como Fiona Apple, Florence and the Machine o Natalia Lafourcade.
El tracklist del EP incluye canciones como “Jungla en la Yugular”, “Quemar” y “Aire (Ya no me falta)”. En ellos, no buscó hacerlo milimétricamente perfecto, sino capturar la intensidad de la interpretación junto a sus músicos. Es un lanzamiento que marca una etapa más personal para la artista y que pone el foco en la ejecución en vivo.
Si buscas un pop alternativo que priorice el fondo sobre los estándares de la industria, vale la pena echarle oído a Cítrico.
