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Zonas arqueológicas en la CDMX para visitar con tus niños

Nuestra ciudad guarda tesoros históricos que sorprenderán a tus niños. Visita con ellos nuestras zonas arqueológicas

Foto: Time Out México/Pepe Martínez

Los viajes en el tiempo sí existen pero se necesita ingrediente muy particular: una riqueza cultural e histórica sin igual, como es el caso de México, cuya época prehispánica, que cronológicamente comienza en el año 2000 a.C., es particularmente interesante. La experiencia de mirar con nuestros propios ojos la grandeza de lo que fueron los pueblos prehispánicos a través de su arquitectura, sus utensilios cotidianos y otros objetos de carácter religioso o decorativos, es la mejor manera de trasladarnos a aquella época y entender de dónde venimos.

Visitamos seis sitios arqueológicos que se encuentran en la Ciudad de México y el área conurbada, que son una excelente opción para que en familia hagamos un recorrido por la historia prehispánica de nuestro país, tengamos una idea más clara de las relaciones sociales y religiosas que había dentro de estos espacios, y nos maravillemos por el paso del tiempo y los contrastes que existen actualmente.

¡Prepárate para el viaje!
En todos los casos, recomendamos el uso de zapatos cómodos, llevar agua, sombrero y protector solar.

También en la Metropolitana

Zona arqueológica Tenayuca

Zona arqueológica Tenayuca

Ubicado en el Estado de México, este monumento arqueológico —bastante bien conservado— fue construido en siete etapas para sustentar dos templos gemelos dedicados a Huitzilopochtli y Tláloc, con un estilo que posteriormente fue retomado para construir el afamado Templo Mayor.

Alrededor del sitio se encuentra el llamado muro de serpientes, cuyas cabezas fueron hechas con cantera o basalto. Las cabezas del lado sur representan el día, mientras que las cabezas del lado norte representan la noche.

Este lugar cuenta con un museo donde se ofrece información breve sobre la historia y cultura del pueblo de Tenayuca, se exhiben diversos objetos fabricados con cerámica y piedra, así como restos humanos y animales.

Mixcoac y Cuicuilco

Museo de Sitio de Cuicuilco

Al sur de la ciudad se encuentra la pequeña ciudad de Cuicuilco, un legado más de nuestro pasado prehispánico. Se cree que el lugar fue un centro cívico y religioso abandonado por la erupción del volcán Xitle en el año 200 a.C.A pesar de que la lava arrasó con el centro ceremonial, se han mantenido algunos vestigios que dan cuenta de quiénes pudieron habitar la región. Se atribuye como una zona relacionada con la cultura olmeca, por el tipo de agricultura y la organización de sus edificios.La zona arqueológica abrió sus puertas al público en 1970. Actualmente el museo se integra de una semipirámide, ocho edificios y una sala de exposición donde se exhiben algunas esculturas de ídolos, planos y maquetas de la ciudad, piezas como cráneos deformes y herramientas como lanzas y piedras.Si no tienes tiempo para viajar hasta Teotihuacán, el “lugar donde se hacen cantos y danzas” es una gran opción para recibir energía en los equinoccios y solsticios. Es perfecto para ir con la familia debido a sus áreas verdes.

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Tlalpan
Sitio arqueológico de Mixcoac

Sitio arqueológico de Mixcoac

Desafortunadamente este pequeño sitio arqueológico —dedicado a la adoración de Mixcóatl (la serpiente de nube)— no está abierto al público y aunque se anunció el año pasado que en breve abriría sus puertas, aún no hay fecha confirmada para ello. Sin embargo, llegar a la zona es muy sencillo y dado que sólo está rodeada por una reja, es muy fácil apreciar los cimientos de la construcción, que dan una idea de la distribución y tamaño del lugar.

Es particularmente interesante e incluso extraño apreciar los contrastes del paisaje, pues casi encima del sitio cruza el segundo piso del Periférico, lo que representa una gran oportunidad para hablar con los pequeños sobre el paso del tiempo y las diferencias entre las construcciones antiguas y modernas, la preservación de los vestigios históricos y el acelerado crecimiento de la mancha urbana.

En el corazón de la CDMX

Templo Mayor, museo y zona arqueológica

Esta zona arqueológica mexica quedó sepultada bajo edificios construidos en la época colonial. Sin embargo, en 1914 se hizo un primer descubrimiento que confirmaba la ubicación del recinto ceremonial y más adelante, en 1978, trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro casualmente encontraron una piedra que representa a la diosa de la luna Coyolxauhqui, por lo cual se realizaron excavaciones posteriores que sacaron a la luz pública todo un sitio que se consideraba perdido.

El Templo Mayor consta de dos templos gemelos dedicados a Huitzilopochtli y Tláloc, y fue construido en siete etapas claramente señaladas a lo largo del recorrido. Además, se aprecian diferentes pinturas murales y figuras labradas en piedra, como el Chac Mool que aún conserva algunos de sus colores originales.

El Museo del Templo Mayor cuenta con ocho salas en las que se exhiben miles de piezas que permiten comprender los hallazgos desde un punto de vista histórico y estético —efigies, restos de ofrendas, adornos, objetos de uso común y simbólicos–. Además, ofrece un panorama muy completo sobre el estilo de vida del pueblo y el medio ambiente de la época, a través de una muestra muy completa de flora y fauna.

El recorrido es largo, por lo que no se recomienda para niños muy pequeños, pero vale mucho la pena hacer el esfuerzo. Se recomienda visitarlo entre semana o muy temprano para evitar multitudes.

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Cuauhtémoc
Museo de sitio Tlatelolco

Museo de sitio Tlatelolco

La plaza de las Tres Culturas es un espacio donde se perciben las tres importantes etapas de la Historia de México a través de la arquitectura: prehispánica, colonial y contemporánea. La primera es representada por las ruinas de Tlatelolco —el centro comercial más importante del México prehispánico—, un sitio que ofrece a sus visitantes la posibilidad de admirar más de 60 estructuras, entre altares, plataformas y templos.

Asimismo cuenta con un pequeño museo que exhibe piezas de uso cotidiano y ceremonial, así como una explicación sobre sus campañas militares, el comercio y su relación con pueblos como el de Tenochtitlán. Al recorrerlo pueden verse numerosos textos explicativos que sigue un orden muy específico de principio a fin. Probablemente uno de los vestigios más llamativos es la vista de los enamorados: los restos óseos de dos personas que murieron abrazadas.

En Iztapalapa

Parque Nacional Cerro de la Estrella

Esta zona, conocida principalmente por representación de la Pasión de Cristo en Semana Santa, cuenta con una zona arqueológica enclavada en el Área Natural Protegida Cerro de la Estrella, así como cuevas y petroglifos. Lamentablemente la zona arqueológica y el parque están sumamente descuidados, y la curaduría del museo deja mucho que desear, pues realmente no ofrece una explicación clara sobre la historia y estilo del espacio arqueológico. Aún así, la oportunidad de ver la ciudad entera desde la cima de la pirámide es una experiencia inigualable, sobre todo en un día despejado.

No es recomendable visitar este sitio con niños muy pequeños, dado que el paso a automóviles está prohibido y la caminata cuesta arriba es de aproximadamente media hora; asimismo es indispensable llevar agua, sombrero y protector solar.

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Zona Metropolitana

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