Daniel Sosa vuelve a los escenarios con Dilema, un show más personal, más directo y, como él mismo dice, “más cínico”. Charlamos con él sobre lo que ha cambiado, lo que no piensa soltar y los dilemas que lo han acompañado en el camino.
Recomendado: Navidades en México, Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández
Tu nuevo show se llama Dilema. ¿En qué notas la evolución respecto a tus primeros especiales, como Mal educado?
En este soy un poco más personal y más cínico. Me gusta observar a mi gente y a la gente en general. Cuando dices algo súper específico y la banda reacciona con un “no ma, claro”, ese momentito me da un placer enorme.
Tu comedia parte de lo cotidiano. ¿Cómo logras que tus experiencias personales conecten con cualquiera?
La magia está en observar. Me encantan los detalles, posturas, outfits, situaciones que todos hemos vivido. Ahí se arma la identificación.
Has dicho que el stand up en México todavía busca identidad. ¿Cómo ves la escena hoy?
Cuando llegó el stand up, X —antes Twitter— estaba de moda y todos queríamos opinar. Pasamos de los chistes de Pepito —que, ojo, soy fan— a darle peso a lo que pensábamos. Hoy, más de una década después, ya es normal ver stand up y escuchar opiniones, y eso me hace muy feliz.
De los bares al Auditorio Nacional… ¿qué fue lo más retador?
No perderme. Llegar al Auditorio fue como abrazar al niño flaquito que empezaba a hacer chistes. Fue decirle: “aquí estamos, aquí estamos”.
Te podría interesar: Angélica Bauter vuelve a interpretar a Larrañaga en una obra que mezcla humor negro y crítica laboral
Has hecho doblaje, teatro, stand up y ahora actuación. ¿Dónde más te has encontrado a ti mismo?
En el stand up, porque ahí soy yo sin filtros. Pero la actuación me sorprendió. Lograr que alguien conecte desde otro sentimiento me voló la cabeza.
¿Harías stand up sobre tu vida como actor?
Sí. Con el tiempo se va a mezclar más. La idea es hacer cada vez más actuación que stand up, pero cuando regrese al escenario será desde otro lugar.
Muchos te conocieron por Netflix. ¿Qué cambió con esa exposición internacional?
Fue un parteaguas. Dejé de verlo como un juego de bar y entendí que tenía que poner atención en mí: terapia, ejercicio, consciencia. También me abrió puertas en lugares que nunca imaginé. De repente me escribía gente de España o Colombia. Eso me sacudió.
Hablando de terapia, ¿cómo equilibras tu salud mental con ser tan visible?
Terapia 24/7, casi casi. Lo importante es saber quién eres y hacia dónde vas. Yo voy todos los martes a las once. Hacerte responsable de ti es lo único que te salva.
Has colaborado con muchxs comediantes. ¿Quién ha marcado más tu carrera?
Eugenio Derbez. Nunca pensé que podría llamarlo amigo, pero lo es. Cuando trabajamos juntos yo estaba mal y sus palabras me salvaron. Ha sido un guía, no solo en la comedia, también como persona.
Después de Dilema, ¿qué sigue?
Seguir creando. Estoy escribiendo una peli, quiero seguir actuando y, mientras la gente confíe en lo que hago, yo feliz de subirme al escenario.
¿Qué consejo le das a quienes empiezan en la comedia?
Hacerse responsables de sí mismos. Si te cuesta tres veces más que al de al lado, ni modo, hazlo tres veces.
¿Tu dilema más grande?
Muchos. Dejar el stand up dos años, decidir entre la fiesta y estar centrado, aprender cuándo alzar la voz. Todos me cambiaron.
Ver esta publicación en Instagram

