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Reseña
Esta es una de las cafeterías más bonitas que he visto y no es clickbait. La casa de diseño de muebles y objetos decorativos, Mool, abrió un espacio que funciona a la vez como cafetería y showroom de sus piezas más lindas. La casa es bastante grande, con distintos cuartos y hasta una terraza trasera rodeada de plantas; puedes ocuparlos todos según te acomodes para estudiar, trabajar, echar el chisme con tu amix en los sillones y hasta echarte a tomar un descanso (¡hay hasta una recámara en el piso superior!).
Lo que buscan es que, mientras tomas tu latte o tu strawberry matcha, habites los espacios y te enamores con la calidad de los objetos, cosa que no es difícil con el estilo tierno y amigable que los caracteriza. Luego de pasear por toda la casa probando cada asiento como ricitos de oro, nos instalamos cerca de la ventana con luz natural como sacada de un cuadro.
Para comer hay un menú con desayunos o platilllos que funcionan a cualquier hora del día. Al menos los dos que probamos fueron súper saciadores: la hamburguesa con cebolla caramelizada, muy jugosa y acompañada de papas a la francesa; y el Burrito Sabanero, relleno de arroz, milanesa de pollo, frijoles y col morada, complementado con salsa tártara y salsa verde que –gracias al cielo– picaban lo suficiente.
Nos aventuramos después con el Frenchie Toast. Si bien es muy lindo para la foto, teníamos la reserva de que fuera más fuerte el factor visual que el sabor, pero al probarlo este temor se esfumó; lleva una base de crema inglesa de epazote –te juro que no sabe a frijoles–, mientras que por encima tiene botones de otra crema de frutos rojos, cubitos de mango y ajonjolí tostado.
Tip de Time Out: si quieres una bebida fría para llevar, pide que te la envasen en lata al momento para mayor practicidad.
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