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Reseña
El nombre de Casa Zarina no es casualidad. Refleja dos valores muy relevantes para el proyecto: la sensación de hogar y la obra de Zarina Hashmi, una artista nacida en India que terminó asentándose en Estados Unidos después de una vida de movimientos y mudanzas, cuya obra dejaba ver el anhelo por regresar a casa.
Esta intención artística resonó con Ximena Alba Rosas –una de las fundadoras de esta cafetería– quien también ha vivido muchas mudanzas y que, al abrir Casa Zarina, tenía algo claro: quería que se sintiera como su lugar. Así, la vibra hogareña se convirtió en el sello del proyecto, y la decoración es congruente con ello: lámparas, bancos, libros que han donado los vecinos y que ahora puedes tomar o intercambiar, hasta un perrito, Heppner, que ya es el gerente del café.
La operación también queda en familia. En el servicio están Ximena, Luis Romero, su socio y pareja, y Alejandra Gaitán, a quien Ximena conoció durante la especialidad en museografía. También participa la mamá de Luis, encargada de elaborar los postres (spoiler: sí saben a abrazo materno).
Llegar a Casa Zarina es como llegar al comedor de tu mejor amiga: hay bebidas de café ricas y reconfortantes, sándwiches que llevan por delante la confección casera y postres de mamá. El comedor se presta para muchas cosas: una tarde de chisme, resguardarte de la lluvia, sentarte a leer un rato, hacer home office o buscar un poco de paz en las jardineras que están sobre la banqueta. Así como se siente este café, también sabe: rico.
Entre las bebidas están las infalibles de siempre, como el espresso, cappuccino, latte o el café de la casa, un americano ligerito que permite que te tomes varias tazas. Pero también tienen especialidades como el acanelado, un espresso con leche espumada y una generosa porción de canela; el flat white o el nostálgico lechero.
Para comer tienen entrepanes: sándwiches con rellenos como jamón de pierna, roast beef, lechón o pollo rostizado, todos hechos en casa (en la casa de Ximena y Luis, para ser más específicos). De los postres, mi consentido fue el pie de manzana: tiene una acidez rica, una masa ligeramente salada y, en conjunto, una combinación que pasa por el corazón antes de llegar a las caderas. Ese día también tenían tarta vasca: cremosita y generosa. La ventaja de que tengan postres de mamá es que todo el tiempo llegan cosas nuevas. La desventaja es que, si te enamoras de un postre efímero, vas a tener que atravesar ese duelo.
Por sobre todas las cosas, Casa Zarina sabe rico porque el cariño que cada integrante del equipo le pone se siente. Porque han hecho comunidad y se han ganado su lugar entre los vecinos, y porque, como en la casa de tu mejor amiga, puede convertirse en tu lugar seguro.
Tip de Time Out: También funciona como espacio cultural, realizan talleres o presentaciones de música o literatura.
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