[category]
[title]
Reseña
Cobarde es un restaurante que comenzó en Puerto Escondido, se hizo famoso y galardonado Oaxaca como Bib Gourmand de la Guia Michelin, y ahora comienza una nueva etapa en la CDMX, pero siempre con el mismo estilo irreverente y atrevido. Aquí el fuego alcanza hasta 500 grados y cada plato sale cargado de carácter.
La experiencia arranca con su curaduría de mezcal, que prioriza el respeto a los productores oaxaqueños. El menú del Chef Pako Cortés es fine dining con espíritu pop: una mezcla explosiva de sabores mexicanos con influencias asiáticas, del Medio Oriente y de Europa del Este.
Para comenzar, entra con el tartar especiado con 16 especias y pan naan… un bocado intenso que se disfruta mejor envuelto en lechuga y limón. Después, la trucha salmonada envuelta en hoja santa con chintextle oaxaqueño. La suavidad del pescado se encuentra con el picor y el frescor herbal en un balance sorprendente.
El pulpo con tuétano al habanero sobre coliflor rostizada. La textura del mar se potencia con el toque untuoso y picante del tuétano. Y para terminar, una de las inspiraciones de los viajes del chef: el cremoso de aguacate con ciruelas y gel de limón… ácido y dulce al mismo tiempo, es el cierre perfecto para la experiencia.
La vibra: la propuesta gastronómica de Cobarde en CDMX combina mezcal, fuego y sabores memorables desde el otro lado del mundo en un espacio minimalista, ya que el protagonismo está en los platos.
El plato: el cuello de pato relleno al estilo carnitas es jugoso, ahumado y con un dulzor inesperado que se queda en la memoria. Mientras que el pescado kosho, marinado dos días en fermento de mandarina y chile cuaresmeño, combina lo ahumado, lo cítrico y lo fresco en un golpe de sabor.
El trago: todo lo que nace en Oaxaca tiene que saber de mezcal, así que checa las opciones de este destilado.
Te recomendamos: Barra Lupe, gastrobar que reinventa los tragos cantineros
Discover Time Out original video