1. Lengua Sagrada
    Foto: Alejandra Carbajal
  2. Lengua Sagrada
    Foto: Alejandra Carbajal
  3. Lengua Sagrada
    Foto: Alejandra Carbajal
  4. Lengua Sagrada
    Foto: Alejandra Carbajal
  5. Lengua Sagrada
    Foto: Alejandra Carbajal
  6. Lengua Sagrada
    Foto: Alejandra Carbajal

Lengua Sagrada, la nueva dark kitchen de chilaquiles

Te contamos todo sobre Lengua Sagrada, la nueva dark kitchen de chilaquiles en la CDMX.

Andrea Vázquez
Escrito por
Andrea Vázquez
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Hay un platillo al que siempre hemos vuelto, y siempre volveremos: los chilaquiles. La fórmula sencilla pero ganadora de totopos fritos, salsa, crema y queso con tu topping favorito es, casi siempre, lo único que necesitamos para seguir adelante en un día difícil (o reponernos de una noche de fiesta), y eso es lo que probamos en Lengua Sagrada.

Lengua Sagrada es una dark kitchen que se especializa en nuestros amados chilaquiles. Tienen los tradicionales rojos o verdes que puedes acompañar con pollo o huevito, pero también hay opciones más creativas como los de bistec, cochinita o birria y salsas como habanero, morita o mole. Así, puedes armar la combinación que más te guste.

Lo cool de estos chilaquiles, además de su sabor, que ya te contaremos, es que te los mandan en recipientes de cerámica. Así reducen la cantidad de basura que generan y tú te quedas con un plato más para tu vajilla. Y, si en tu siguiente pedido regresas el plato que te dieron en tu pedido anterior, te hacen tu descuentito. Así te motivan para participar con ellos en la búsqueda de las formas de reducir los residuos que producimos. Porque, aceptémoslo, pedir comida a casa podrá ser conveniente, pero el costo medioambiental de hacerlo es alto.

El plato de cerámica en el que te llegarán tus chilaquiles es grande, así que la porción es abundante. Y, cuando te toman tu pedido, te preguntan si quieres la salsa aparte o ya en los chilaquiles (porque a algunos nos gustan los chilaquiles crujientes y a otros más aguaditos).

Nosotros probamos los chilaquiles de pollo y los de birria. Ambos eran una delicia; nos encantó que los del pollo no venían con la carne deshebrada sino a la plancha y fileteada. Y la birria venía con la cantidad justa de grasita (¿existirá un mejor remedio para la cruda que unos chilaquiles de birria de Lengua Sagrada? no lo creo).

Las salsas se sienten caseras y bien hechas, y el nivel de picor es justo. Y, otro dato importante, es que los totopos también se sienten hechos en casa. Porque pocas cosas bajonean más que pedir chilaquiles en algún lado y que te los den con totopos de bolsa. Pero en Lengua Sagrada, todo se siente hecho con cuidado y de manera artesanal.

Definitivamente, estos chilaquiles se van a convertir en tu opción favorita para el desayuno o la comida. Se trata de un proyecto rico, honesto, bien hecho y responsable. Pidiendo ahí te harás de todo tu set de platos de cerámica (o los puedes regresar y ahorrarte unos pesitos) y serás feliz comiendo una de las recetas más imprescindibles del comfort food mexicano.

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