Ornella

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  • San Ángel
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
  1. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  2. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  3. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  4. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  5. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  6. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  7. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
  8. Ornella cocina italiana en San Ángel
    Foto: Alejandra Carbajal
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Time Out dice

4 de 5 estrellas

Ornella se esmera por poner tanto platos clásicos como reinventados en tu mesa. Aquí te contamos.

Para bocados elegantes, pensados y frescos, el sur de la CDMX siempre tiene una propuesta, Eso probamos en Ornella, cuya propuesta no tiene nada que envidiar a otros restaurantes de cocina italiana del sur.

Un ambiente grato, casi sacado de una película, ayuda a adentrarse en todo un mood: cada detalle de la decoración y contexto musical tiene sentido con la carta. Sería mal educado de mi parte no comenzar toda esta experiencia con una copa de vino tinto (selección especial) de la casa. Hoy todo se trata de seguir recomendaciones a cabalidad.

Después de un tapenade de berenjenas, cumplieron mi capricho de poder pedir ambos tipos de gnocco frito: dos de prosciutto y dos de trufa negra. En lo personal, el sabor de la trufa ya se hace algo muy choteado; ¡todos la usan para que el plato parezca más caro! Pero aquí la usan como un con prudencia. Aunque el gnocco desaparece en menos de un mordisco, te transporta a un familiar. Hay algo en la textura de la masa y su sabor que me dice que todo esto tiene un propósito, que es legítimo y al menos me lo he saboreado mentalmente viendo fotos de panzerottos.

Después probé el carpaccio di manzo; el chef Axel Vazquez notó que mi diente podría aguantar una entrada más y tuvo el detalle de permitirme probar sus arancinis (croquetas de arroz con prosciutto, mozzarella y salsa tartufata) que no decepcionaron.

Ahora vamos con el real deal: el risotto allo zafferano (azafrán, tuétano, parmigiano, ragú de ossobuco) y el raviolo gigante di ricotta (sí, un raviolo del tamaño de la palma de mi mano relleno de huevo orgánico tierno, ricotta con mantequilla avellanada y piñón blanco).

Ambos genuinamente generaron un contraste impresionante entre sí. La rudeza (positiva) del risotto, sabores ahumados, cremosidad me invitaban a balancear con el raviolo en esa frontera -para algunos arriesgada- al tratarse de un huevo no completamente cocido y alternar una y otra vez. No pude tener suficiente de ninguno de los dos, por eso me los comí en paralelo. Una movida golosa, pero gratificante.

Aquí tienen una propuesta muy extensa en postres; hay de dónde elegir, y te puedes ir para cualquier dirección. Yo pedí la aclamada tarta di mele (manzana, canela, ricotta).

Tras tantos halagos, podemos decir que ir a Ornella es sinónimo de una experiencia integral y plena. Amantes de la comida italiana que además valoren la atención a los detalles, quedarán gratamente sorprendidos. Vale la pena vivirlo unas cuantas veces, sin prisa, probar lo que te recomienden según la temporada y, sobre todo, lo que tu paladar te exija. En cualquier nivel, esta carta te ofrecerá algo complaciente en cada visita.

Milena González

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Escrito por
Time Out México colaboradores

Detalles

Dirección
Calle de la Amargura 17
San Ángel
Ciudad de México
01000
Transporte
Metrobús Altavista
Precio
Consumo promedio por persona $700
Horas de apertura
Lun-sáb 9am-10pm, dom 9am-7pm.
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