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Reseña
Tomarte un día para vivir un omakase japonés es el sueño para quienes verdaderamente aprecian el producto de mar con sus sutiles contrastes. Eso es lo que puedes vivir en el menú de 9 tiempos de OTTO, una barra escondida en las profundidades de Casa Hotbook, en las Lomas. Aquí el chiste es aislarte un ratito del mundo y abrir el paladar en un recorrido guiado por los maestros del cuchillo, quienes manejan con sumo cuidado la pesca del día de Ensenada e importados.
Nuestra experiencia abrió con una pequeña tostada de atún, a la que siguió un filete de hamachi sellado, y eso apenas fue el preámbulo del desfile de tiempos fríos y calientes realzados con ingredientes japoneses. Así pasamos por sashimi y nigiris presentados para percibir los diferentes cortes del atún de aleta azul, admemás de robalo y un ostión fresco con hueva de pescado; mientras del lado caliente probamos delicados vegetales y ostión tempura, bacalao marinado con shishitos tatemados, y cerramos con un plato de tofu y wagyu de innegable untuosidad. Acompaña el recorrido con algún sake japonés o, si estás en modo dry, te recomendamos la limonada de jengibre de la casa.
La parte dulce no faltó: mochi hecho en casa relleno de helado de frijol dulce. Además de este omakase tradicional, hay uno más enfocado solo en nigiri (este es mucho más económico) Y también cuentan con un menú fijo por si quieres un rollo o una sopa en específico.
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