Platicamos con Randy Garutti, CEO de Shake Shack

Si hay alguien emocionado por la llegada de Shake Shack a la CDMX, es Randy Garutti, CEO y amante de las shackburgers

Randy Garutti CEO Shake Shack
Foto: Cortesía
Por Regina Barberena |
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Cuando Shake Shack llegó a México, no hemos hecho nada más que enamorarnos de las hamburguesas y la malteada especial que se hizo para la ciudad. Pero traer a un magnate del mundo restaurantero requiere de tiempo y trabajo, por eso platicamos con Randy Garutti, CEO de Shake Shack. Antes de tomar este restaurante en 2017, Randy fue Director de Operaciones en el Danny Meyer’s Union Square Hospitality Group y fue Manager General de afamados lugares en Nueva York, como Union Square Cafe y Tabla.

Desde los siete años que tomó traer Shake Shack a la ciudad, hasta lo que más le gusta del país, checa lo que Randy nos dijo sobre uno de los mejores restaurantes para comer hamburguesas en la CDMX.

Lo que más caracteriza a Shake Shack es el concepto fine casual...
Como comensales, queremos saber de dónde provienen nuestros alimentos. Conocer la calidad se ha vuelto algo de suma importancia, por eso nos gusta compartir la historia de que provenimos de una compañía de alta cocina neoyorquina: invertimos profundamente en la comida. No es comida rápida, es una muy buena hamburguesa; se supone que no debes comer diario una hamburguesa, así, cuando lo hagas, será una que no olvidarás.

¿Cómo se materializa el concepto de restaurante familiar?
Es importante para nosotros que Shake Sack nació en un parque. Hicimos lo mismo que las primeras cadenas de comida rápida, autoservicio y precios accesibles, todo bajo la premicia de poder traer a tus familia, amigos y mascota. Anunciábamos inconscientemente que Shake Shack es un lugar de comunidad con comida sencilla y clásica. Además, traerles la experiencia resulta más importante que nunca: es momento de despegarse del celular, restaurar el cuerpo y alma de tanta locura.

¿Qué acciones tomaron para expandir Shake Shack a México?
Mientras más grandes seamos, tenemos que actuar de manera más pequeña: con esto me refiero a que ocasionalmente, cuando las empresas son gigantes, se vuelven menos especiales, y yo quiero ser especial cuando crezca. Probablemente lo veo así porque venimos de Nueva York, un lugar severo donde gana el mejor.

Tomamos este mismo espíritu y mentalidad y lo aplicamos a cada cosa que hagamos: los pecheros en las mesas, el diseño del ángel en neón. Cada pequeño detalle se vuelve algo más especial, así que para crecer internacionalmente hay que trabajar mucho más duro. Los mexicanos deben acogerlo como propio, no queremos solamente ser la cadena americana llegó a Reforma, vamos a invertir en hacerlo sentir como si en verdad perteneciera aquí, pero con el toque clásico de Shake Shack que todos aman.

¿Hay alguna base no-empresarial para aprender a crecer internacionalmente?
Viajar, todos en el equipo hemos viajado mucho. Cuando era más joven comprendí que debes formar parte de la cultura y respetarla, se requiere del diálogo. Cambiaremos cosas conforme aprendamos a escuchar sobre la cultura local, siempre orgullosos de quienes somos. Nuestra primer visita a México fue en 2012, ¡nos tomó siete años descifrar cómo hacer las cosas! Eso te dice algo sobre el amor y cuidado para hacerlo especial.

¿Qué consejo le darías a jóvenes emprendedores del mundo de la comida?
Haz una sola cosa muy bien, y con mucha pasión. Nosotros nacimos de un carrito de hot dogs, y pensamos “hey, a lo mejor a la gente le gustará”, y eso fue todo. Lo mejoramos y nos empezaron a buscar por la calidad. Para emprendedores, se trata de crecer exponencialmente con esa única cosa que se haga a la perfección.

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