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Reseña
El calorcito ya está llegando a la CDMX y eso solo significa una cosa: siempre tengo antojo de tostadas de atún. Tuve la oportunidad de probar las chu-toro de Rekō, un nuevo restaurante en Reforma (abrió a finales de 2025) y me llevé una grata sorpresa con el sabor, porque en otros lugares me ha pasado que está muy condimentado y se pierde el encanto.
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En Rekō se destaca la calidad de la pesca y la propuesta japo-mexicana de su carta. No sabía muy bien a lo que iba, así que pedí el omakase y dejé que el chef llevara a la mesa sus platos insignia. El nigiri de erizo de mar, el de ikura —caviar de salmón fresco— y el de Wagyu A5 —con un marmoleadito perfecto— se llevaron mis palmas.
Después, de sus platos calientes probé el Yakimeshi con rib-eye que cayó como anillo al dedo para llenar el hueco que aún quedaba. Aunque, eso sí, reservé un pequeño espacio para su set de mochi, un mix de helado artesanal cubierto con una masa de arroz suave.
De sus bebidas, mi favorita fue el Lychee Martini. Es un cóctel que balancea muy bien lo fuerte con el dulzor.
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Parece una nimiedad, pero agradecí mucho que el mobiliario fuera tan cómodo y que los meseros no nos cortaran la sobremesa. Aquí, el espacio, el servicio y la música de vinilos sonando en sus bocinas de alta fidelidad (un claro homenaje a los bares japoneses ochentero) me invitaron a quedarme un ratito más después de terminar de comer.
Tip out tip: Puedes llevar a tu perrito, pero toma en cuenta que solo podrás estar en la terraza.
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