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Reseña
Un patio soleado, una cocina abierta, los ostiones más frescos de la zona y burbujas bien frías. Eso fue lo que imaginamos y eso fue lo que obtuvimos en nuestra visita a Taller de Ostiones, un concepto en la Juárez para quienes le entran sin reparo a todo tipo de moluscos y bivalvos.
Como su nombre lo indica, aquí el producto estrella son los ostiones frescos, que provienen de Bendito Mar, un proyecto de acuacultura regenerativa en Baja California Sur. Ahí producen de forma sustentable no solo ostiones sino almeja chocolata, catarina o callo de hacha.
La carta de Taller de Ostiones está escrita a pluma porque depende de lo que llega cada dos días del Pacífico.
Se sabe que unos ostiones frescos no necesitan otra cosa que salsita y limón, pero se agradece que puedes jugar con diferentes salsas hechas en casa. Para acompañar, pedimos un vino blanco Ensenadette del Valle de San Vicente, de la Baja como debe ser.
Es una gran idea ir en grupo al Taller de Ostiones. Para probar un poco de todo el producto fresco, está la Botana de Mar, eso sí, hay que adaptarse a lo que tengan ese día. Las conchas recién abiertas llegan servidas en una espectacular charola.
Si me preguntas, mi favorita fue la Almeja Coqueta, una chocolata con trozos de atún y salsa de chiles que hará que vuelvas por ella más de una vez, además de las Norteñas, donde mezclan carne seca con ostras y aceite, suena raro pero no juzgues hasta que no las prubes.
No es necesario esperar al fin de semana, aquí todos los lunes hay pachanga con las colaboraciones con chefs de la escena local. Además de estos menús especiales, aprovecha que todos los lunes los ostiones están a $20 pesitos la pieza.
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