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Reseña
Hay una palabra que define la cocina de TORI, la nueva versión de Tori Tori Temístocles: libre. Si bien aquí el chef Marcelo Hisaki (representante de México en el Bocuse d’Or y chef del año por Vatel, ambos reconocimientos obtenidos en 2024) pone, por sobre todas las cosas, el respeto a los productos y a las técnicas japonesas, también echa mano de ingredientes locales y, de pronto, de su toquecito de picante que, además de acento, sirve de afirmación: aquí no hay reglas.
TORI vale la pena desde el diseño, que estuvo a cargo de Michel Rojkind (responsable también de la remodelación de la Cineteca Nacional y del diseño de Mercado Roma), y luego renovado por Esrawe Estudio. El resultado es una terraza elegante, pero a la vez acogedora, que se antoja tanto para los días de sol como para las tardes de frío.
Nuestra experiencia inició desde el servicio del sake, que llegó como debe ser: frío. Tradicionalmente, este fermentado se sirve en una cubitera con hielo, tal como tu vino blanco favorito. Pero acá (Polanco tenía que ser) se decidieron por una opción más vistosa:en una especie de decantador al que se le acomoda, por dentro, otro recipiente que contiene hielo. Así, el líquido se mantiene siempre frío sin diluirse.
Con sake en mano, estuvimos listos para probar lo mero bueno: un plato de nigiris y sashimis, bonito y variado, que incluía productos como toro, hamachi, shake (salmón) e ikura. Todos, productos súper frescos, bien presentados y muy cuidados. Venían acompañados de su porción de chilitos toreados, que nosotros aprovechamos con gusto y sin culpas.
La estrella de la noche fue el yakimono de rib eye: finas láminas de carne que se flamean en la mesa con una salsita llena de umami. Venía acompañado de un bowl de arroz al vapor y otro de misoshiru kinoko, una sopita de miso con hongos. La combinación perfecta para olvidarte del estrés, la lluvia o hasta del mal de amores.
De postre, el más nostálgico: un camelado con intensos sabores a café y vainilla, perfecto para cerrar una tarde de platos bien equilibrados y, lo que más celebro, hechos con respeto. TORI es una gran opción para esas comidas que se alargan sin que uno se dé cuenta, y para hacer de cualquier ocasión una especial.
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