Pequeñas grandes cosas

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Pequeñas grandes cosas
Foto: Cortesía de la producción

Time Out dice

Un apapacho en tiempos en los que no sabemos cuándo volveremos a abrazar

Mariana Garza está feliz. La actriz y cantante regresa al escenario para ofrecer al público un poco de luz y esperanza a través de las pequeñas grandes cosas que promete el título de esta puesta en escena. Es la versión mexicana del montaje neoyorquino escrito y protagonizado por Nia Vardalos, quien es a su vez responsable de la adaptación del libro homónimo en el que se recopilan las cartas que la columnista Cheryl Strayed recibió de los lectores de su blog Dear Sugar, así como las respuestas que ella les daba; plenas de vivencias personales y consejos sencillos y profundos a la vez.

El éxito del montaje de Pequeñas grandes cosas producido en 2016 por el espléndido Public Theater de Nueva York, motivó a Morris Gilbert a traerla a nuestro país. Para lograrlo, invitó a Mariana a ser Sugar, la protagonista, lo cual ella aceptó de inmediato, pues los puntos de identificación y empatía con el personaje central y con las historias relatadas, son muchos.

“Los personajes te buscan. Llegan justo en el momento en el que tal vez tienes algo que aprender o enfrentar, algo a lo que le has dado la vuelta y de pronto te lo ponen ahí, en el personaje. Sugar ha vivido cosas muy distintas a las que yo he vivido, pero ambas buscamos cómo hacer que algo funcione. Cómo algo que estuvo de la fregada y me revolcó, ahora me permite levantarme y seguir. Me emociona muchísimo que, a través de lo que a mí me gusta hacer, que es el teatro, puedo dar un apapacho en tiempos en los que no sabemos cuándo nos podremos abrazar físicamente”, dice la actriz.

Aunque el proyecto estuvo pausado durante algunos años y la situación mundial parecía que lo mantendría en espera aun más tiempo, el productor decidió echarlo a andar con el fin de arrancar la reactivación de los proyectos teatrales de OCESA.

“Es un texto que nos ayuda a nombrar las cosas, a agarrar el toro por los cuernos. Sugar empuja a la gente de una forma muy amorosa y respetuosa para que, si algo le duele, lo diga fuerte, no se lo calle, no le tenga miedo y que sepa que para salir del hoyo, hay que pasar por ahí. Es un mensaje que ahorita a todos nos viene bien. Es una obra que nos hace sentir apapachados. Es una manera muy valiente, directa y amorosa de hablarle a la gente”, considera Mariana, quien nuevamente estará sobre el escenario de su propio teatro, el Milán.

Ella no está sola en escena. A su lado verás a Amanda Farah, Marcos Radosh, Alejandro Morales y Daniel Bretón, actores que han sido partícipes de varios de los mejores momentos de nuestro teatro reciente. Todos ellos están bajo la batuta de Paula Zelaya Cervantes, traductora y directora que cada día ocupa un lugar más destacado dentro de los nuevos hacedores teatrales. Su visión está enriquecida por la de Daniela García Moreno en la escenografía, Cristóbal Mayán en la música original, María Vergara en la iluminación, Mauricio Rico en el movimiento escénico y Fernanda García en el vestuario.

Si bien no se había enfrentado a un personaje como la bloguera Sugar, el universo de empatía y consejos de la escritora no es ajeno al de esta cantante y actriz, quien gracias a su trabajo en el ámbito musical y teatral, así como a sus interacciones en las redes sociales, más de una vez ha estado en el papel de escucha y consejera de su fuerte legión de fans, quienes siempre han apreciado los abrazos que desde hace un buen tiempo Mariana lanza desde los escenarios.

Recomendado: Blindness, una instalación teatral inmersiva con la voz de Marina de Tavira. 

Por Enrique Saavedra

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