A puerta cerrada

Teatro, Clásica
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Time Out dice

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¡Aviso amistoso! Trabajamos arduamente para ser precisos, pero estamos en tiempos inusuales. Por favor, checa que los eventos siguen en pie.

Cuando el máximo filósofo existencialista del Siglo XX, Jean Paul Sartre, puso en boca de uno de los personajes de A puerta cerrada la célebre frase “el infierno son los otros”, sabía de lo que hablaba. La Segunda Guerra Mundial estaba terminando y, con ella, uno de los más crueles episodios del mundo contemporáneo. Hoy en día, a pesar de las distancias en tiempo y espacio, no es difícil encontrar ejemplos tangibles para esas palabras.

Por ello, ver en la escena mexicana los planteamientos de Sartre — traducidos por Alfredo Michel Modenessi— resulta a priori un evento importante y atractivo. Y más, cuando los encargados de darles vida son tres estupendos actores: Alejandro Camacho, Blanca Guerra y Adriana Llabrés. Los tres ponen su probada capacidad al servicio del texto complejo y poderoso que es A puerta cerrada. Empero, hay algo en la totalidad del montaje de Enrique Singer que no permite llegar al fondo y llevarnos a una confrontación completa con nuestros propios demonios individuales y colectivos.

Tal vez el formato en el que se presenta le resta intimidad y cercanía a la propuesta, en la que el director elige que los actores vayan y vengan sin descanso de un lado a otro del escenario, apostando más por una escenografía que más que sugerir, impone inmediata y literalmente el infierno en el que están encerrados los personajes, algo que en estos tiempos tendría que estar construido más en nuestra imaginación que ante nuestros ojos.

La reunión en escena de Guerra, Camacho y Llabrés es digna de verse, aunque en un texto así se antoja un enfrentamiento más enérgico y avasallante, lo cual no sucede y más que llevarnos al infierno, nos deja en un purgatorio con ganas de que nos arrojen a lo más hondo de nuestros fuegos internos.  Tal vez es que se presenta en un teatro poco propicio para la intimidad.

Recomendado: Las mejores obras de teatro en la cartelera de la CDMX.

Por Enrique Saavedra

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