Ejercicios fantásticos del yo

Teatro, Comedia
 (Foto: Cortesía de la producción)
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Su nombre es Álvaro de Campos, pero también Alberto Caeiro e igualmente Ricardo Reiss y Bernardo Soares. Su nombre fue todos esos, pero ha logrado imponerse para seguir siendo Fernando Pessoa (1888-1935), el poeta maldito y fantástico del siglo XX que sigue haciéndose escuchar en su multiplicidad de voces. Fernando es el poeta portugués que deslumbró a una joven Sabina Berman quien leyó las traducciones que Octavio Paz hizo de esa poesía. "No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo", leyó quien es hoy una de las principales figuras del ámbito teatral y literario: “Pessoa estaba expresando el lugar más íntimo y más prohibido de mi ser, con una claridad con la que yo no me había atrevido a expresarlo”. Hoy, Berman vierte esa fascinación en una comedia teatral bajo la producción de Isabelle Tardan.

Estrenada el año pasado en Buenos Aires donde fue protagonizada por Gael García Bernal, Ejercicios fantásticos del yo llega a México como un deseo de su autora de seguir pensando a los lugares del mundo que hablan con la “ñ” como una cultura unida y de hablar de la realidad de esa cultura. Para ello, nadie mejor que el escritor de los heterónimos, de los múltiples yo: “Pessoa dijo: mi yo es un cuento que me cuento a mí mismo. Si yo me cuento quién soy yo, ¿por qué no me cuento que soy tres? y, si es así, ¿por qué mejor no soy diez? Estaba hablando de nuestra realidad: hoy te metes a las redes, pones tu avatar y puedes ser una jovencita de quince años o un hombre del norte del país. Nosotros estamos entrando apenas a esa comprensión del mundo que tuvo Pessoa hace un siglo”, afirma la dramaturga.

Moisés Arizmendi, Hernán del Riego, Fernando Bonilla, Hamlet Ramírez, Alfonso Cárcamo, Nora Huerta, Sonia Franco y Jyasú Torruco componen el ensamble que la propia Berman dirige: “Casi todos ellos son escritores y dramaturgos, lo cual no es casual, porque para esta obra se necesita una clara comprensión de lo que es el lenguaje; ser un joyero del lenguaje”. En escena, todos ellos van mostrando las fases que el poeta atravesó, en su heterónimo Álvaro de Campos, para crear el que, según Berman, es el poema más importante del siglo anterior: Tabaquería:  “Álvaro de Campos es el resumen del Siglo XX: el nihilista, el siglo que termina creyendo en nada después de dos guerras mundiales”.

Alberto Caeiro, otro de los heterónimos más destacados, también está presente, pues igualmente se consigna el momento en el que este logra el segundo mejor poema del siglo XX, a decir de la autora: El guardador de rebaños. “Caeiro es el futuro, es el poeta que tendríamos que tener ahora, que vuelve a juntar el lenguaje con la naturaleza. Necesitamos volver a conectar algo real y asible al lenguaje, porque está suelto, no está atado ni a la verdad ni a nada: cualquier persona puede decir cualquier cosa sobre cualquier cosa e inventar el futuro, el pasado y el presente. La única solución es atar el lenguaje a la naturaleza”.

Custodiada por la escenografía e iluminación de Phillipe Amand, el vestuario de Eloise Kazan y la coreografía de Claudia Lavista, la creadora de obras como Testosterona y El narco negocia con Dios asegura que no es necesario conocer a Fernando Pessoa para disfrutar la obra y que aquellos que no lo ubican saldrán de la función queriendo leerlo, pues a pesar de que el también narrador, dramaturgo, periodista y crítico portugués murió en 1935, “es un contemporáneo nuestro”.

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Por Enrique Saavedra

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