El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita

Teatro, Drama
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¿Dónde depositamos nuestra fe cuando la codicia sobrepasa a las necesidades de la naturaleza? Con esta premisa Luis de Tavira comienza El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita, obra basada en la vida del filósofo francés Pierre de Chardain.

Escrito por José Ramón Enríquez, Luis de Tavira y José María de Tavira, el nuevo montaje del Centro Nacional de las Artes es una crítica a la falta de conciencia de nuestra realidad, de nuestra tierra. Sin olvidar la lucha interna por erradicar el androcentrismo y la avaricia.

Desde la primera escena donde el personaje de una víctima de Chernóbil (interpretado por Laura Almela) es interrogado por una periodista (Marina de Tavira), advertimos que no será sencillo el trayecto; es probable que indaguemos en los confines de nuestro ser para replantearnos y escudriñar qué está pasando como sociedad. “Chardain comprendía que Dios está en el todo. Sin importar religión, estamos en el mismo viaje y necesitamos cuidar al planeta”, asegura Marina de Tavira.

Uno de los factores que hace que esta pieza sobresalga es la fuerza actoral de José María de Tavira (Arráncame la vida, La máscara del zorro) en el papel del controversial teólogo, quien a través de algunos pasajes de la vida del humanista —su participación como capitán en la Primera Guerra Mundial, sus investigaciones junto con Davidson Black para hallar al hombre de Pekín hasta incomodar al Vaticano con sus escritos evolucionistas— ofrece una interpretación poderosa y sutil.

El dramaturgo mezcla a dos generaciones actorales, a la vieja guardia conformada por José Caballero, Juan Carlos Vives, Mauricio Pimentel e histriones más jóvenes como Ana Clara Castañón y Carlos Ordoñez. Esto con la intención de confrontar al mundo actual con su pasado. A excepción del papel principal, el elenco interpreta a más de dos personajes.

Por si eso no bastara, el diseño de vestuario de María Estela Fagoaga; las capas en el escenario, la iluminación y videomapping de Philippe Amand —con su técnica crea atmósferas de un bosque, un búnker o una terminal de autobuses— y la música original de Pedro de Tavira refuerzan el relato.

El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita es una búsqueda por una nueva conciencia, un grito de reflexión. El encuentro con nuestra verdad. La introspección que necesitamos para conectarnos con la fe y ser libres en un mundo cada vez más caótico.

Por Nalleli I. Zárate

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Interesante propuesta pero demasiado larga y pesada con escenas que sobran y no aportan nada a la historia ni se relacionan con el Jesuita, cayendo a veces en redundancias y ostentosismo poéticos.