Éramos tres hermanas

Teatro, Drama
 (Foto: Alejandra Carbajal)
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Moscú en el deseo y en la añoranza de tres mujeres que comparten la sangre y la nostalgia. Según el texto original del dramaturgo y cuentista ruso Antón Chéjov, estas tres hermanas son jóvenes que piensan que la monotonía y la opresión cotidiana de sus vidas en la provincia cambiarán en cuanto regresen a la capital de Rusia. Pero el dramaturgo y director español José Sanchis Sinisterra ve hacia el futuro de estas mujeres y propone que, muchos años después, las tres hermanas sigan juntas, anhelando volver a su ciudad natal, pero ahora como unas venerables ancianas.

Éramos tres hermanas es la visita que hace el creador escénico español al universo de Chéjov y lo fusiona con otro mundo, el de Samuel Beckett para lograr que estas mujeres conversen en un espacio y tiempo indefinidos, en una nada habitada únicamente por algo que no se sabe bien si son recuerdos o son proyecciones de la mente. Sanchis Sinisterra prescinde del resto de los personajes de la obra —maridos, cuñada, pretendiente— y condensa todo el drama en las tres protagonistas, a fin de exacerbar los recursos teatrales chejovianos.

“El teatro de Chéjov anticipa muchas de las cosas que en el siglo XX se introdujeron: monólogos a los que no se responde, diálogos que parecen de sordos, conversaciones banales, largas secuencias filosóficas.  En Beckett hay mucho de Chéjov: son mundos crepusculares, con clases sociales en una situación de decadencia, hay catástrofes sociales, los personajes son un poco náufragos de éstas. El maridaje de éstos no es arbitrario”, declara el autor de obras como Ñaque o de piojos y actores y Perdida en los Apalaches.

En México, país en el que la dramaturgia de Chéjov ha suscitado en el nuevo siglo un peculiar interés por parte de creadores y público, la obra tendrá su primera temporada amplia, ya que se estrenó en 2015 con tres funciones especiales en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris y posteriormente con algunas funciones en la sede de la Compañía Nacional de Teatro, la instancia que invitó a Sanchis Sinisterra para realizar un montaje de la obra, aprovechando a cuatro primeras actrices de su elenco estable: Martha Verduzco, Adriana Roel, Ana Ofelia Murguía y Martha Aura.

El proyecto surgió por interés del anterior director de la CNT, Luis de Tavira. Actualmente, bajo la batuta de Enrique Singer se pretende retomar proyectos de este calibre a fin de darles una larga y fuerte presencia.

Curiosamente, Adriana Roel protagonizó en la década de los setenta el montaje que Rafael López Miarnau hizo de Las tres hermanas cuando la CNT apenas estaba instaurada. En los noventa, Ana Ofelia Murguía y Martha Aura participaron en la puesta de Sanchis Sinisterra El cerco de Leningrado, dirigidas por Ricardo Ramírez Carnero. “Esta vez, las dirigí un poco intimidado, porque son actrices llenas del bagaje y la sabiduría que acumulan las personas inteligentes y sensibles”, confiesa el también traductor.

En efecto, lo que se disfruta en el escenario —además de la propuesta de dramaturgia y dirección de Sanchis Sinisterra— es la presencia de tan importantes actrices (Murguía y Roel alternan funciones) interpretando a Olga, Masha e Irina, tres emblemáticos personajes del teatro universal que representan el anhelo de lo que saben que no tendrán. Las señoras Verduzco, Roel, Murguía y Aura las dotan de profundidad, ternura y una sutil amargura que nos remite a un juego inacabable que inició en la juventud y continúa intacto en la vejez.

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Por Enrique Saavedra

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