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Ivor Matinic nos platica sobre Mi hijo sólo camina un poco más lento

Platicamos con el dramaturgo croata sobre la obra que se presenta en La Teatrería, su gusto por el público mexicano y su relación con Diego del Río

Foto: Cortesía de la producción

Ivor Martinic es de esas personas a los que no les puedes adivinar la edad. Su apariencia de veinteañero no concuerda con la forma en la que habla, tan jovial que podría ser un chico recién egresado de la preparatoria. Pasa lo mismo con su trabajo, cuando ves Mi hijo sólo camina más lento te preguntas qué tanto pudo pasarle anteriormente para escribir este drama familiar.

Tuvimos la oportunidad de platicar con él sobre su obra que se presenta en La Teatrería, Croacia y México durante su reciente visita a la CDMX.

¿Cuál fue tu motivación para escribir Mi hijo sólo camina más lento?
La creé en 2009. Tiene un tema personal que se conecta mucho con mi familia, esa fue una de las razones para desarrollarla: para cuestionar lo que me sucedía en ese momento. Dar una repuesta a ¿cuál es la vida que quieres llevar? Aunque al final el mensaje de la puesta teatral es sobre el amor y la posibilidad del hombre para sentirlo, sin importar las condiciones.

Parece que la obra puede suceder tanto en México como en tu país natal Croacia, ¿cómo lograste un tema tan universal?
No sé la repuesta a ello (ríe). Es interesante que este proyecto donde sea que se monta, encuentra su manera de conectar con el público. Tal vez es porque relata un asunto familiar, y nosotros vivimos en un mundo que busca la perfección. Poseemos problemas para enfrentar esos temas que tienen que ver con ser alguien diferente: alguien viejo, alguien enfermo, alguien con una opinión distinta de lo que la vida debería ser. Pienso que el tema principal es no ser capaz de aceptar las diferencias y la vida en general, lo bueno y lo malo.

Tu propuesta fue traducida a más de una decena de idiomas, ¿cómo es escuchar tu trabajo en diferentes lenguas?
Siempre es difícil porque yo la escribí. A veces se siente un poco extraño, aunque pienso que en esta adaptación funciona brillantemente. Durante algunos meses estudié español y ésta es la primera presentación en la que fui realmente capaz de seguir el texto; realmente comprendí las oraciones mientras la veía, fue una experiencia muy surreal.

¿Sabes cómo llegó tu libreto a Latinoamérica?
Fue a través del Festival de Dramaturgia Contemporánea Europa-América, en Buenos Aires (2014). La primera producción en Argentina abrió la puerta para la producción en otros teatros, incluyendo México. Antes estuvo en Uruguay y Paraguay; posteriormente se adaptará en Venezuela, Perú y Bolivia. Es curioso porque siempre le preguntó al público por qué en la obra se encuentran a sí mismos y son diferentes respuestas. Aunque ignoro cuál es la verdadera razón, puedo decir que estoy muy contento de ser reconocido en estos países. Estoy feliz de la posibilidad de ver a estos actores decir mis líneas.

Sé que a México llegó a través de internet, ¿cómo sucedió el contacto?
Sí, Diego (del Río) me solicitó el texto por mail. Nunca le pregunté cómo supo de él. Pero fue muy interesante porque desde el inicio hubo una verdadera conexión que nos permitió que la obra llegara a la Ciudad de México.

¿Qué es lo que te apasiona del teatro?
Para mí es la mejor vía de contar historias y compartir con la audiencia mis ideas sobre la vida. Me gusta porque me da el privilegio de compartir con gradiosos actores y diferentes directores. En este montaje en particular fue evidente que el sistema de compartir funcionó muy bien porque los actores estuvieron maravillosos y tuve la sensación de que la audiencia se adentrara en la historia.

Mi hijo sólo camina un poco más lento. La Teatrería. Mar 8:30pm. Hasta el 25 de julio. 

 

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