La desobediencia de Marte

Teatro Centro Cultural Helénico , Guadalupe Inn viernes 25 agosto 2017 - domingo 1 octubre 2017
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Al final algo bueno dejó la rivalidad y enemistad de dos figuras opuestas y geniales de la historia de la astronomía. Pese a sus frecuentes intercambios de insultos, injurias y faltas de respeto, Tycho Brahe y Johannes Kepler se unieron para descifrar, a partir de una explicación matemática, la órbita de los planetas. Todo cuanto se dijeron y contradijeron estas dos figuras de la ciencia fue retomado y reinventado por Juan Villoro en su cuarta obra dramática: La desobediencia de Marte. Mientras los planetas se alinean frente a ellos, ambos pelean y se enfrentan en continuo desacuerdo hasta que, poco a poco, se dan cuenta que necesitan el uno del otro para complementar sus teorías sobre el universo y trascender en la historia de la humanidad.

Aunque Brahe y Kepler discuten temas que parecerían no ser asibles para todos, lo que realmente explora la pluma dramática del escritor y periodista son asuntos mucho más cercanos a la actualidad del alma humana. La rivalidad entre dos hombres, la confrontación entre generaciones, la vigencia de las dudas científicas y filosóficas planteadas desde la antigüedad, el brillo del intelecto frente al defecto físico, los conflictos que sufre el sistema planetario aplicados sobre la conducta del hombre. Escuchar los pleitos entre el astrónomo danés y el matemático alemán evoca aquellos problemas que se dan en cualquier ámbito profesional o cotidiano, recuerdan a varios personajes y momentos de otras creaciones de Villoro, como las novelas El disparo de Argón o El testigo.

Antonio Castro dirige por segunda ocasión un texto del escritor —el primero fue el exitoso El filósofo declara, que se montó también en Buenos Aires y Madrid. En este reencuentro volverá a equilibrar todos los elementos que ofrece el autor: una ficción en dos planos que abarca un episodio histórico y una situación metateatral —además de Brahe y Kepler hay otros dos personajes, que son los dos actores que los interpretan— y un humor sardónico que enfatiza las tragedias individuales que viven tanto los dos seres de ciencia como los dos hombres de teatro. Para interpretar a esos cuatro individuos que giran alrededor de sus pasiones, Castro y el productor Claudio Sodi convocaron a dos figuras del espectáculo que dominan su oficio y su ciencia.

El joven e inteligente Kepler será encarnado con todas sus debilidades físicas por José María de Tavira donde presta su encanto para abordar a un genio ensimismado y con un pequeño problema: es un astrónomo con defectos de visión. Encorvado y con trabas para hablar, su Kepler se vale de un lenguaje docto para defenderse de los ataques de quien podría ser su padre o su mentor, pero más bien es su contraparte en todos aspectos, ya que el viejo Brahe es enorme e imponente como lo es Joaquín Cosío.

Actor de raíz teatral que gracias a su participación en cintas como Matando Cabos, Pastorela y El infierno es considerada una de las figuras mejor valoradas del entretenimiento y el activismo social. Cosío regresa al teatro para prestarle su fuerte voz y presencia a un hombre consumado en su oficio y consumido por su propio ego a pesar de contar con un ligero problema: no tiene nariz y debe usar una de oro —ironía que remite a cualquier cuento de Villoro. En el Brahe que interpreta hasta el insulto más cruel es una completa delicia.

Además de las garantías que ya ofrece este proyecto, Antonio Castro destaca la participación del artista plástico Damián Ortega para replicar algunos de los objetos astronómicos que utilizaran estos dos científicos, a fin de componer una escenografía innovadora y distinta a lo que vemos regularmente en las puestas en escena. La iluminación de Víctor Zapatero y el vestuario de Edyta Rzewuska complementarán esta experiencia digna de un big bang.

Por Enrique Saavedra

Publicado

Nombre del lugar Centro Cultural Helénico
Contacto
Dirección Revolución 1500
Guadalupe Inn
México, DF
CP 01020
Transporte Metro Barranca del Muerto
Precio $200-$450