Bahía Bar
Foto: Erika Miranda

Antros y bares en la Cuauhtémoc

Opciones de vida nocturna en el área

Escrito por
Time Out México editores
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De reven en la Cuauhtémoc

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 3 de 4

Hay muchos mitos sobre la absenta, bebida célebre en la escena intelectual parisina de inicios del siglo XX. Todos pueden desmentirse o comprobarse en Artemisia, un bar exclusivamente dedicado al licor de ajenjo, hinojo y anís. La casa porfiriana restaurada ofrece la experiencia de una noche completa que comienza en su restaurante. Ofrecen platos sencillos de clara influencia francesa, de excentricidades gastronómicas en los que se privilegia la calidad de la materia prima. La carne, los vegetales y las especias saben a lo que deben saber. Después de compartir un paté y un vino, es posible recibir invitación para pasar al bar, aunque eso dependerá del cupo. El acceso se restringe y se controla por medio de reservaciones para mantener una atmósfera adecuada. Para disfrutar el ritual que exige beber absenta se requieren espacios pequeños y sin tumultos. Puede sonar contradictorio, pero para asegurar la entrada hay que haber estado antes en este lugar. Es un secreto que se irá compartiendo con lentitud y no hay prisa para que eso cambie. De hecho, justo así está bien.

The Back Room
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Juárez 
  • precio 3 de 4

Es un secreto a voces, pero evidencía su ubicación con un letrero en la entrada de Trattoria Isabella. Lo que sí es un misterio es la puerta de ingreso. En The Back Room, el cuarto de atrás, relatos de coctelería clásica y de autor son narrados desde la barra. Después de un par de accesos al estilo 007, se abrió un espacio tenuemente iluminado con un sentido muy masculino por los anchos sillones de cuero. No había estruendos musicales ni aglomeraciones, reinaba la tranquilidad y lo percibí como un espacio estimulante para los aficionados a la coctelería de especialidad. Si eres como yo y te envicias leyendo cada uno de los ingredientes, mejor dirígete a la barra y guíate por la mano experta. Inicié con el clover club, sello de la casa. Gin y vermut seco, combinación de frambuesa y jamaica que no se sobrepasaron en acidez y dejaron una bebida sumamente fresca; la cereza del pastel fue la copa cubierta con azúcar glass. El banker’s punch lo sirvieron en una botellita que bien pudo pasar como jarrón con su flor. Traía frambuesa, un toque fragante de nuez moscada y sutil amargor de naranja; la composición de licores con ron, whisky y jerez develó una mezcolanza de maderas y avellanas, remate atrevido y muy bien ejecutado. La mejor travesía a Oaxaca y al paraíso del chocolate se vivió con un coffe, rice & smoke: cremoso rumchata, robusto licor de café hecho en casa y mezcal infusionado con vainilla en gloriosa combinación de chocolate amargo y oaxaqueño, topeado con ralladura de c

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  • 5 de 5 estrellas
  • Antros
  • Roma
  • precio 2 de 4

Si no estás en la lista de invitados, si no eres amigo de Zemmoa –la cadenera travesti– o si no cuentas con tarjeta o anillo de membresía, pasarás un momento incómodo afuera de una puerta cerrada mientras una pequeña cámara te observa. Entrar a uno de los mejores antros de la ciudad no es fácil, pero si lo logras querrás regresar cada fin de semana. M.N. Roy, “Em. En. Roy”, “Monroy”, “Roy” o como quiera que le llames, lleva el nombre de la persona que habitó la casa que hoy ocupa este ecléctico espacio arquitectónico: Manabendra Nath Roy, revolucionario, activista y teórico indio que a principios del siglo pasado fundó el Partido Comunista Mexicano. Un siglo después, en lo que alguna vez fue una guarida socialista, hoy podrás encontrarte a León Larregui de Zoé (socio del lugar) dando vueltas por ahí o a Adanowsky y otras figuras de la escena artística poniendo discos. Al cruzar la puerta negra de la entrada, la creación de los arquitectos Emmanuel Picault y Ludwig Godefroy contrasta con la descuidada fachada exterior. Un pasillo claroscuro, con paredes de piedra volcánica grabadas con arte puuc te llevarán al cuarto principal. De lado derecho, el DJ booth se alza debajo de paredes de madera de doble altura que asemejan una pirámide, mientras que del lado izquierdo, la barra principal se extiende debajo de altos techos y paredes con recubierta de cobre. Para tomarte un descanso, sube al segundo piso, donde una fila de columpios se prestan para platicar con trago en mano y fuma

  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cuauhtémoc
  • precio 3 de 4

Un anfitrión elegantemente vestido de negro será lo primero que verás al entrar a este relajado espacio con decoración color negro y rojo. Él te conducirá a las bóvedas subterráneas de lo que hace algunos años era el Banco de México, que desde hace ya varios años emulan al Zinc, el legendario club de jazz de Nueva York. Callado a momentos, los silencios se interrumpen con las armonías complejas y la polirritmia de cualquiera de los muchos géneros del jazz. La música de la síncopa atrae, en esta ciudad, a un público de lo más variopinto: universitarios, bohemios, conocedores, intelectuales, adultos de todas –literalmente todas– las edades, hipsters, fresas, indefinidos, despistados. Todos sentados en las mesas dispuestas ante el escenario. Mientras esperas a los músicos –que suelen salir alrededor de las 10pm–, pídele a Adán, el barman, su muy recomendado mezcalini de tamarindo, o bien, un cosmopolitan o whiskey en las rocas para hacer tradición a los viejos clubes de jazz. Para satisfacer aún más al paladar, acompaña con el pulpo a la griega. Los solitarios también son bienvenidos: el lugar te resultará acogedor, siendo su amplia barra tu refugio y el gran reloj verde, que cuelga frente a ella, tu acompañante. Degusta, escucha, y déjate llevar por la improvisación de la música. Para que por lo menos taches “ir a un club de jazz” de tu lista de cosas que hacer antes de morir.

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  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Zona Rosa

Wine geeks: déjenlo todo, porque les urge conocer el nuevo Wine Bar by Concours Mondial de Bruxelles. El lugar, coordinado por Carlos Borboa, director del Concurso Mundial de Bruselas para México, sirve todos los vinos y espirituosos medallados y, lo mejor de todo, los sirve sin pretensiones. El Wine Bar by Concours Mondial de Bruxelles está dividido en salas; cada una de ellas está pensada para ser una experiencia diferente. En la primera hay 18 opciones de vino por copeo que van cambiando cada semana y, para que puedas probar más etiquetas, sirven copas desde 50 hasta 150ml. Se vale pedir una copa, ser libre, y caminar por el resto del wine bar. La siguiente sala es la wine library, llena de todos los vinos y destilados mexicanos medallados por el Concurso Mundial de Bruselas. Ahí, los vinos están para leerse: tienen un código, como en las bibliotecas de la infancia, y en la parte de atrás está toda la información del fermentado: variedades, regiones de producción y qué medalla obtuvieron en el concurso. De ahí, hay que subir al segundo piso, en donde están los vinos y espirituosos del resto del mundo; cerca de 250 etiquetas. La intención es que, en el transcurso de un año, entre tres mil y tres mil 500 etiquetas hayan sido descorchadas en este bar. ¡Imagínate, tendrías que tomarte 10 copas distintas cada día para probar todos los vinos del año! El siguiente salón es el Oak Room, ambientado como un bistrot europeo, en donde se vale sentarse a leer acompañado de una copa de

Hanky Panky Cocktail Bar
  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Juárez 
  • precio 3 de 4

La expresión "Hanky Panky" es todo lo que no quieres que tus papás te cachen haciendo con tu pareja. Cachondeo, pues. También es el nombre de un trago que preparó la legendaria Ada “Coley” Coleman con fernet, vermouth y dry gin en el bar del lujoso hotel Savoy en Londres. Nunca esperarías encontrar un bar tras este disfraz (que no te podemos describir), sin embargo, mientras das la finta de ir al baño, en realidad, te adentras a un mundo oculto, lleno de secretos. Bienvenido a Hanky Panky. Este bar, un categórico speakeasy, se descubre sólo de boca en boca, eso sí, de las más selectas. Todo malabar vale la pena por la experiencia de pasar la noche en un bar cuya dirección no se puede compartir, que pocos saben que existe en algún lugar de la ciudad y de donde al final, sales por el refrigerador que oculta la salida. Pero antes, hay que entrar, así que me puse las pilas, hice un par de llamadas y la puerta se abrió. Me senté en una silla ancha, sexy, roja y con remaches color bronce. El lugar tiene lámparas minimalistas, luz baja, un espejo en el que se refleja todo lo que sucede en la barra y una especie de altar a Coley, en medio de un librero a medio llenar.    Empecé a leer el menú de cocteles seleccionados y creados por mixólogos como Ricardo Sandoval (Limantour) y Philippe Zaigue (Artemisia), en exclusiva para este bar. Pedí el hanky panky, un trago de este coctel me transportó al Savoy, mientras saboreaba el amargor equilibrado con lo dulce, un trago femenino y perfumad

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Crisanta
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Tabacalera
  • precio 3 de 4

El placer por la cerveza hecha a mano, hecha en México. Ofrecen una gran variedad de cervezas artesanales, ¿hay que decir algo más? Hasta hace varios años esta bebida era sólo para los paladares de los pequeños fabricantes y uno que otro afortunado que era invitado a alguna degustación. Ante la necesidad de conocer y experimentar sabores, había que generar nuevas cervecerías diferentes a la oferta de las dos principales casas de cerveza industrial. No nos ponemos exquisitos, pero sí nos encanta tener más opciones además que encuentras en la tiendita de la esquina. Debe su nombre a la leyenda de una mujer enamorada de México (Crisanta) que gusta de contar historias a sus gatos, hasta que un día ya no tiene más historias y decide abrir las puertas de su casa para que sean los comensales quienes relaten nuevas anécdotas. Aunque no hay gatos por el recinto a quienes contarles nuestro día, igual se puede convivir con artistas plásticos en acción, bailarines que mueven las caderas al ritmo de swing, exposiciones fotográficas o la banda propuesta musical en turno, las cuales suelen tocar jazz, blues, soul o funk. Con una vista impresionante al monumento a la Revolución, en una zona que parecía olvidada y que ahora está remodelada y más viva que nunca, ofrece un confort similar a estar en casa de un amigo que gusta de la cerveza y la buena música. La decoración está hecha con materiales reciclados y con muebles rescatados quizá de algún botadero o quizá de la abuelita de alguno de lo

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Condesa
  • precio 2 de 4

Un consentido de la zona para aflojar la corbata al final del día y beber cava a un precio decente. Se especializan en vinos espumosos de Cataluña, pero si prefieres cerveza o cualquier otra bebida también la encuentras. La cocina es principalmente española y las tapas están enfocadas al maridaje de las bebidas. A veces organizan catas, los martes son de jazz y los domingos puedes curarte la cruda con una generosa paella.

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Capote
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 2 de 4

De las puertas del Capote, decoradas con estructuras de herrería estilo art decó, escapan piezas musicales de la década de 1950, entremezcladas con otras melodías que podrían ubicarse en ese desdibujado universo de lo vintage. No es peyorativo, al contrario, la combinación es deliciosa y lo suficientemente inteligente como para marcar distancia de ese lugar común del que todo defeño reniega, pero al mismo tiempo marca su esencia hipster. El Capote (desde luego inspirado en el legendario autor de A sangre fría), es una suerte de bistró-bar bien ejecutado. Entre sus dueños asociados se encuentran el escritor Guillermo Fadanelli; el editor general de Almadía, Guillermo Quijas; el artista sonoro, curador del Festival Aural, Rogelio Sosa; y el escritor Pepe Uzquiza. Quizá este equipo de artistas sea responsable de que este espacio evoque un espíritu de sofisticación bohemia norteamericana, clásico del propio Truman Capote o Norman Mailer. Para lograrlo, se han basado en algo que uno de los dueños, Lorenzo San Juan, describe como coctelería tradicional norteamericana. Además, los socios pretenden que los licores como el absenta o el Campari vuelvan al lugar que se merecen entre las preferencias locales. En su barra cuenta con la presencia del barman Daniel Hernández y su carta fue diseñada por Joseph Mortera, embajador en México de una marca de ginebra escocesa. Ambos, conocidos por la licorería Limantour. En cuanto a su decoración, hay tonos ocres del piso marmoleado, el mobiliari

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Roma
  • precio 2 de 4

Por el momento sólo elaboran black IPA, belgian IPA y dry stout, cada una sublime a su modo. Ven con mucha hambre porque la comida es de sazón y porción sureñas de Estados Unidos. Probé las croquetas de mac & cheese perfectamente empanizadas y aunque me pareció que la pasta sabía simple, el aderezo de Sriracha –ajo y chiles– tuvo todo el sentido del mundo. Continué con la clam chowder, espesa y absolutamente cajun con sus trozos de vegetales y bastante almeja, la porción era grande, perfecta. Para el fuerte me costó decidir entre un salmón, un filete, camarones con tocino y maple o un clásico gumbo o jambalaya con pollo y cerdo; pero no erré con las short ribs braseadas en stout; una mordida y les crees que fueron cocinadas durante 12 horas. El suspiro llegó con la polenta al parmesano que por alguna razón sabía a cerezas. Tienes más de 60 opciones de cerveza, pero seguí con las de la casa y no sentí arriesgado probar la Drakonus Dry Stout con el volcán de chocolate y cerveza con helado de vainilla. La cocina está a la altura de sus cervezas, ya no es difícil encontrar calidad cuando eres chelero y comelón, sino decidir qué recinto te tocará visitar el próximo fin de semana.  

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