Bahía Bar
Foto: Erika Miranda
Foto: Erika Miranda

Antros y bares en la Cuauhtémoc

Opciones de vida nocturna en el área

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De reven en la Cuauhtémoc

  • Bares de hotel
  • Cuauhtémoc
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Downtown México Rooftop Bar
Downtown México Rooftop Bar
Una visita es suficiente para que “la terraza del Dowtown” entre a tu lista de lugares favoritos. Quizás sea la arquitectura moderna casada con los colores y mobiliario retro –una de las especialidades de Grupo Habita, o tal vez el contraste que genera ante la imponente vista a la fachada del Casino Español y a la Torre Latinoamericana. Lo que es seguro es que aquí saben aprovechar los espacios para convertir un desayuno en un evento solemne, un estreno cinematográfico en una barra libre interminable, o una noche cálida en un fiesta maniática. Hay espacios con sillones y mesas para descansar o tener un espacio privado con tus acompañantes y comer o beber, dependiendo del evento huésped. Cuando se organizan las pool parties está la alberca y el jacuzzi, los trajes de baño y las pieles al sol tomando color y moviéndose al ritmo que marca la cabina del dj, el punto focal de toda la terraza. Los meseros van de aquí a allá con bebidas tropicales, como un mojito recién preparado; con vasos highball de vodka con cranberry; o botellas de cerveza heladas y sudando. Casi siempre –según el anfitrión– sabemos que si la fiesta es en el rooftop del hotel Downtown México, vale la pena cancelar otros planes; averigua si hay cover o si necesitas pertenecer a una lista especial para tener acceso. O bien, si es tu cumpleaños o quieres festejar algo especial, podrías cotizar una barra libre, unas botanas y hacer de una albercada una leyenda.
  • Bares de hotel
  • Cuauhtémoc
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Umbral
Umbral
Bar y restaurante para sentirte de lo más consentido, así aterriza Umbral, la terraza del Hotel Umbral en el Edificio España. Para llegar deberás pasar la fachada de cantera rosa, atravesar un minimalista interior oscuro y llegar al elevador. Te toparás con muchas cosas: gimnasio, wellness bar, espacios para evento y una deslumbrante vista al Centro Histórico. Estos espacios son exclusivos para huéspedes —puedes adquirir pase de un día de 11am-6pm y aprovecharlos—, pero el restaurante y bar son áreas abiertas. Cuando cae el sol hay comida reconfortante a la mexicana: un ganador pork belly confitado de piel tremendamente crujiente y bañado con una gustosa salsa de chimole. Aplícate con los cocteles diseñados por Licorería Limantour y nombrados tras las calles de nuestra ciudad: están el madero, elegante y parecido a un martini pero con toque tropical de piña y hierbabuena; el moneda es a base de whiskey, jerez y jarabe de palo; y el sullivan, cuya mayor virtud sea el riquísimo sorbete de maracuyá mezclado con vodka y espumoso. Cada ángulo de la vista vale la pena: por un lado la Torre Latinoamericana y al otro el Zócalo. Es una terraza espaciosa y tranquila, tal vez un poco más de lo esperado, pero seguro es porque aún no se le conoce bien. Aún así verás que entre plática y plática el tiempo se pasa volando, y cuando te menos te des cuenta querrás volver a este nuevo oasis del Centro.
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  • Cantinas
  • Juárez 
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Las "cantinas contemporáneas" son LA tendencia de los últimos años. Personalmente, creo que autonombrarse cantina lleva un peso que no debería tomarse a la ligera. Sin un menú muy sabroso que sustente el nombre, muchas veces terminan siendo solamente bares temáticos. El Maldito de Jalisco fue una sorpresa. La primera buena señal es que al entrar vi mesas de señoras y señores de más de 50 años, quienes probablemente valoran la cocina más que la foto. Efectivamente el lugar tiene muchos guiños a las cantinas de antaño, desde el mobiliario, el estilo de los óleos en las paredes o la barra con su decorado de vitrales; pero fue hasta que empezamos a probar que nos convencimos de que aquí quieren servir comida reparadora y que contrarreste el buen beber. Salsas con textura densa, condimentos presentes, cocciones lentas y lo que debe picar, pues pica. Eso sí, si estás a dieta será todo un reto no caer en tentaciones no contempladas. En lo que te aclimatas, ve pidiendo un cantarito o una batanga de la casa. Tres platillos que te harán la visita: el aguachile negro se sirve con dos tacos de papa y kimchi casero fritos. El chiste es usarlos de base para el camarón. Un combo inesperado pero glorioso. Luego probamos algo que fue francamente grosero –perdóname virgencita, pero no me arrepiento– bajo recomendación del equipo, las quesadillas de barbacoa (12 horas de cocción) con un poco de tuétano. Por otro lado, ningún suplemento en el mercado te va a reconstituir como esta carne en su...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Rosso puede ser tu nuevo refugio en esos días en los que quieres que el mundo desaparezca, o tú desaparecer un rato en un spot secreto. Dentro de Pavorosso, el restaurante especializado en platos con pavo, hay un nuevo bar al que llegas por un pasillo de la cocina. Con un diseño de iluminación de colores rojos, azules y círculos, aunado al reflejo de múltiples espejos es difícil no jugarle al fotógrafo y lograr muy buenos resultados.  Rosso tiene forma de cuadro con asientos a lo largo de todo el perímetro, donde la atención se centra en la barra del medio. Nos encanta que el equipo está compuesto solo por mujeres mixólogas muy talentosas. Además está acondicionado con páneles que resguardan la calidad del sistema de audio Hi Fi, lo que lo hace perfecto para caerle en los días que tienen Djs invitados.  En el menú vas a encontrar una decena de cocteles de la casa, así como clásicos como un Manhattan o un Negroni y cuatro cocteles sin alcohol para que nadie se pierda la experiencia. El Picarilla es un drink divertido para comenzar, ya que tiene tequila, miel, cítricos y un punch de chile de árbol. Si eres más de sabores florales, prueba el Paola, con distintos vermuts, compota de fresa y un toque de rosas. Mientras que si quieres algo más profundo, el L’origine du monde es un trago elegante con gin, licor de coco y aroma a chocolate. Como advertencia, piensa que los drinks rondan los $260-300 pesos –incluso los mocktails–.  Del menú de botanas te recomendamos el dip de...
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  • Antros
  • Cuauhtémoc
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
U.T.A. Bar
U.T.A. Bar
Hace no mucho, el bar de la Unión de Trabajo Autogestivo era uno de esos espacios “supergóticos” de la ciudad, como otrora fueron el Dada X y el Mercado del Chopo. Hoy es otra cosa —una casi inexplicable—, lo cual no está mal, sino al contrario: antes predominantemente oscuro, este bar es ahora una sopa de tribus urbanas que resulta fascinante. Aún es el espacio perfecto para decir “hola, soy darks”, pero también abundan los punks, los roqueros, los medio hippies, algún godín colado, uno que otro fresa perdido y extranjeros que quién sabe cómo llegan, pero que todo el tiempo parecen tener cara de estar haciendo el estudio antropológico de sus vidas mientras recorren la magnífica casona de tres pisos que aloja a la UTA desde hace más de 13 años. Laberíntica, la gran mansión de escaleras de madera crujiente está llena de fiesta porque hay gente por doquier, desde la entrada hasta la terraza, pasando por los balcones. Cada salón tiene un dj distinto y aunque eso resulta un poco caótico (en espacios de intersección donde el audio que sale de sus bocinas claramente reventadas se mezcla), se agradecen las sorpresas: en una minisala se escucha “Just Like Heaven” de The Cure, en la de al lado “Fake Plastic Trees” de Radiohead, algo trans irreconocible en el espacio siguiente y finalmente, en la planta alta un baile demencial al ritmo de “Lust for Life” de Iggy Pop seguido de “One Way or Another” de Blondie. La verdad es que la selección musical se merece un premio Es importante ir...
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Departamento
Departamento
La comunidad fiestera de la CDMX a veces prefiere quedarse en casa, aunque eso no quiere decir que el desmadre se encuentre temporalmente suspendido; la próxima vez que pregunten dónde es la fiesta, la respuesta que tienes que dar es Departamento. El nombre de este bar te explica lo que te espera, un interiorismo que te recordará al depa de un amigo listo para agarrar la fiesta, con todo y tornamesa en la sala y luces tenues que te incitan a quedarte durante horas discutiendo sobre los artistas en los discos de vinil; cada elemento de Departamento está pensado para despertar tu calor hogareño e íntimo. Ya que te sientes como en casa decides si bailas o platicas. La propuesta musical embona con el concepto y con la colonia; suena en su mayoría beats relajados de música electrónica con dj en vivo, hasta un poco de rock en inglés y en español. Además, cada miércoles tienen sus famosas sesiones Improvisión. Sin falta, en cada ombligo de semana, se presentan musicos de la escena nacional e internacional, sin ensayos previos. Acá la espontaneidad es lo más importante. El evento semanal por excelencia. Departamento es el lugar ideal para beber una cerveza y quitarte la sed, unos whiskys cuando quieres enfriar los pensamientos y relajarte, o unos mezcales para brindar por la noche y por tus anfitriones que pusieron la casa; sólo recuerda avisarles antes de llegar, contáctalos por Facebook y haz reservación.
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  • Antros
  • Cuauhtémoc
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Salón Tropicana
Salón Tropicana
La primera vez que manejé por el Eje Central y pasé por Garibaldi, tuve que esquivar mariachis y hacerlo sin chocar ni atropellar a nadie. Un José Alfredo suicida es un obstáculo que sólo pondría un cínico en un videojuego, pero en esta realidad están desparramados a la mitad de la avenida en todo el diámetro de la plaza. En esta ocasión me encaminé hacia allá en sábado, antes de las 9pm para encontrar buena mesa en el Tropicana y no pagar la entrada (aunque también dicen que es un after infalible). Ya en la plaza, dejé el coche en el estacionamiento –que cuesta 28 pesos la hora— y navegué en un mar de mariachis de todos los colores y sabores hasta llegar al salón. Ese espacio libre de mariachi es como la Franja de Gaza cuando hay cese al fuego, un terreno de ocupación salsero con sabor cubano bajo la jurisdicción de territorio charro. Al cruzar la puerta de “la catedral de la salsa y la rumba,” los ritmos y colores cambian por completo. Cuando tomé una mesa y me puse a observar cómo estaba la cosa, sonaba una rumba caderona. Pedí un mojito y un guacamole. Después de la rumba pusieron merengue y después del merengue ya estaba bailando una salsa afrocubana con un señor bigotudo que parecía tocar la trompeta allá afuera, luego de ponerse una buena bailada. A las 10pm comenzó a tocar la banda invitada. Portaban guayaberas coloridas y sombreros de paja. Eran excelentes. Toda la gente bailaba, normalmente en parejas, y lo hacían muy bien. Muchos parecían ir seguido, otros se...
  • Roma
El encanto del lugar reside en su intimidad. Mesitas y esquinas con poca luz, con una consola de DJ en el medio. Enclavado en una casa de estilo porfiriano (de las que abundan en la colonia), es el lugar ideal para escuchar vinilos y tomar uno o dos tragos.  Casi oculto, lo que llama la atención es la música que sale del lugar según el dj en turno. Casi siempre tocan en vivo. La barra amplia y abierta es para almas curiosas de pedir un Carmy B con whisky, vermut y jugo de naranja. Otra gran opción es la marsellesa martini con ginebra, puré de frambuesa y cognac, si te va lo dulce, claro. La mixología es buen pretexto para pedir dos tragos y continuar la noche con algo para picar, todo con el sello del chef Alexis Ayala. Inicia con las alitas con bbq coreana, el kampachi con emulsión de chilhuacle o la hamburguesa de estofado de rabo queso muenster y pan brioche de papa, hecho en casa. Cierra con un sundae de pistache mientras pinchas un vinilo de Daft Punk o Michael Jackson.         
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  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Una enorme casona de principios del siglo XX es ahora un espacio que da cabida a lo mágico, lo oculto, lo raro y lo esotérico. Sube la escalera de terciopelo rojo y abre bien los ojos pues por todo el lugar hallarás detalles excéntricos o cosas relativas al tarot.  En el primer piso hay un sound room, con un impresionante sistema de sonido y una colección de vinilos que debes escuchar con trago en mano para que todos los sentidos estén en sintonía. Todos los cocteles de la casa también tienen algún giro fuera de lo común, como el Escorpión, que recuerda a un negroni pero literalmente se sirve con un pequeño escorpión comestible (pura proteína, di). Nos recomendaron el Emperatriz, con Zubrowka, cocchi rosa y pisco, con una cucharita de caviar. De esos para tomarse con calma y disfrutar el momento. El menú de alimentos tiene el sello del chef Rodrigo Morales (Tencüi, Panorama) quien equilibra lo monchoso y lo saludable. Te recomendamos las tostadas de atún, el crab roll y el volcán de chocolate amargo. En el segundo piso la decoración es más oscura y magia continúa con una biblioteca de esoterismo y misterio, desde Allan Poe hasta libros sobre hermetismo y quiromancia rodean un cuadro de Hécate, la diosa griega de la magia y la hechicería. Si te interesa ponerlo en práctica, a partir del jueves hay lectura de tarot a $500 pesos, además de Djs invitados que lo vuelven una fiesta los fines de semana.  Ver esta publicación en Instagram Una publicación...
  • Antros
  • Roma
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Patrick Miller
Patrick Miller
Por más de dos décadas, su piso ha atestiguado los mejores pasos de la urbe dentro de sus círculos de dance-offs. Ahí, todo tipo de personajes de la ciudad –bailarines, hipsters, fresas, rucos y taxistas– se unen por el amor al desgaste de suelas. Lo mejor es ir en las noches de los ochenta, noventa y dos miles, que son mucho más amigables que las intensas de high energy, que podrían parecen muy sanas para los inocentes: todo mundo tiene una botella de agua en la mano. (Para saber qué toca hay que checar el calendario en la página). Vale la pena asomarse un rato al círculo de competencia de baile y ver los asombrosos pasos de quienes van cada viernes. Ellos, los héroes del lugar, se toman el baile en serio y van de pants, aunque nunca faltan las que no supieron y fueron de vestido y tacones. Lo más recomendable es ir cómodo. Todo esto da un feeling de esas películas taquilleras adolescentes de concursos de baile. Tras la adictiva primera visita podrás llegar a pensar que los viernes fueron exclusivamente creados para celebrar en esta bodega de paredes pintadas de colores neones, que bien podría haber sido un lugar de laser tag. Una bola disco y vigorosas luces estrambóticas son más elementos del encanto propio del lugar. Entre tanto baile, y a falta de aire acondicionado, el sudor fluye sin pudor alguno. Para saciar la sed en este magno-sauna hay dos opciones: agua y cerveza. Comprarlas implica hacer una fila (kilométrica, a veces), conseguir una ficha y cambiarla en la...
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