Bahía Bar
Foto: Erika Miranda

Antros y bares en la Cuauhtémoc

Opciones de vida nocturna en el área

Escrito por
Time Out México editores
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De reven en la Cuauhtémoc

Waikiki Tiki Room
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

La CDMX se torna hawaiana, pues en una de las colonias con mayor riqueza nocturna abrió sus puertas este local que nos llena de aires salinos y playeros. Waikiki Tiki Room es todo lo que dice su nombre: un cuarto tiki, cuya temática evoca la cultura surgida en Estados Unidos inspirada en las islas polinesias con cocteles exóticos. Walter Meyenberg (Hanky Panky, Huset), su socio Juan Pablo Arredondo y Tomás Bermúdez (chef de La Docena) son las mentes detrás de este concepto, donde hay dos sencillos pasos para una visita provechosa: hacer reservación (con anticipación) y fijarse en cada detalle. De pies a cabeza el lugar es una invasión tropical que te recibe con un aloha plasmado en el mural, lámparas de bejuco y cortina elaborada con conchitas de mar; las decoraciones e inmueble provienen de talentos mexicanos. Cualquier fiesta tiki puede jactarse del elemento de la diversión, y tras la barra de Waikiki lo tienen muy presente: un cuadro del Capitán de Bob Esponja es indicio de que lo bueno está por comenzar, seguido del show coctelero con el que cada mixólogo domina el área. En mi visita probé el saturn que lleva tanqueray, gin, jugo de limón, maracuyá y jarabes dulces con tono a Caribe; up in smoke es la bebida que no sabías que necesitabas en la vida: mezcal, jugo de piña carbonizada con chipotle infundido de jarabe de agave.  La cocina es de materia y tono internacional, como un ceviche de coliflor con leche de tigre de coco, suave y cremoso para abrir el apetito. Del lado

Cityzen
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Bares de hotel
  • Cuauhtémoc
  • precio 4 de 4

No apto para quienes temen a las alturas. Tómate tu coctel en el piso 38 con vista a todo Reforma y hasta el Castillo de Chapultepec. Cityzen es el nuevo rooftop bar del hotel Sofitel cuya misión es cultivar las noches con música electrónica, tragos coquetos, menú cumplidor y un ambiente digno para alargar la noche. Las ganas de enfiestar con elegancia efervescen en este pequeño y oscuro espacio, cuyos comodísimos sillones lounge se prestan para ir con más de tres amigos y las sillas altas afuera antojan la compañía de ese alguien especial (no hay nada más romántico que las luces de la ciudad a casi 100 metros de altura). El menú de coctelería es variado pero sin agotar las ganas de experimentar, cumple con el concepto de mixología de altura con precios razonablemente elevados. Montparnasse, la bebida insignia, lleva gin rosado, vino rosado, miel de rosas con pétalos y cítricos, una bebida elegante en tonos pastel que traspasa por el paladar con burbujeo y mucho cuerpo, además del agradable dulzor de la miel. Si buscas algo tranquilo pero que pegue al paladar gratamente, está le parfum: coñac, jerez para ofrecer tonos dulces y frescos con manzanilla y agua tónica. Ni el vértigo puede detener las ganas que se tienen de presenciar un atardecer desde Cityzen, lugar que sirve para ejemplificar que un sitio explota todas sus destrezas cuando juegas con los sentidos de tu público: música + coctelería + fiesta, combo que aquí puedes disfrutar de lunes a domingo.

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Hotel Casa Awolly
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 4 de 4

Me avisaron de un bar –cuyo nombre hay que preguntar dos veces– en donde los tragos estaban excelentes, y que según esto, servían un tuétano increíble. Con toda sinceridad, no imaginé la magnitud de lo que se escondía en Sinaloa, en plena Roma. Me perdí entre Medellín y Monterrey, caminé la cuadra sin sospechar que el lugar no posee un letrero exterior. Lo descubres por sus anfitriones en la entrada, casi como escoltas de seguridad. Iba sin reservación, pero no me iría sin descubrir el misterio así que le eché ganas. Llegué al comedor ubicado en la planta baja, mis sentidos se saturaron al procesar la decoración y fue entonces que comenzó el surrealismo. Todo era elegante, simulaba un patio con un piso verde de patrones circulares que se extendían a la pared y hacia el techo. Me sentaron junto a un área privada con una mesa de destellos caoba y rodeada por un librero color turquesa. En una pared, arriba de todos, proyectaban un filme de Hayao Miyazaki. Averigüé que la cocina era de Irak Roaro y le regalo mi 2017 por el tuétano con topping de short rib. Hornean el hueso con migas de panko y chiles secos, encima tenía trozos de short rib de sabor acaramelado y unas cebollitas con sabor ácido. Acompañado de una salsa martajada de jitomate y tortillas calientitas. Quedé con el ojo cuadrado: no probé una mejor receta en todo el 2016. Lo acompañé con un coctel aggi-doggi de ron y campari, lo especial es que lo hacen con una compota de ciruela con chi

Tokyo Music Bar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Cuauhtémoc

High-Fi Analog Cocktail Bar, o lo que es lo mismo: un bar de coctelería con viniles. Tokyo Music Bar es un elemento sumado a la carta de Edo Kobayashi, ubicado cara a cara con Emília, el restaurante del chef Lucho Martínez; un manifiesto en cocteles de autor a base de ingredientes naturales y destilados variados. Predomina el minimalismo entre la muy ordenada barra y la simetría del mobiliario: sillas y sillones rosa claro, redondas y rectangulares, entre mesas negras y detalles cobrizos. La tenue iluminación que le rodea otorga un curioso tono retro, sumado con que a primera vista están los tocadiscos. Digamos, entras con la sensación de una canción de Mac DeMarco, y de repente saltas hacia las vibraciones de “Verdis Quo” de Daft Punk. Está cool. Edo y DJ Matsu recopilaron los viniles— hay discos japoneses y americanos—, piezas que ellos compraron o les regalaron. Esta travesía musical se coordina con el show en barra: los bartenders arman el playlist durante las primeras horas de la noche, más adelante llega el dj de casa. Te dan el corto y conciso menú, donde todos los tragos clásicos y de autor se sirven en cristalería japonesa tallada a mano, y cuestan $250.  Unsaid, como la canción de The Fray, es un juego astringente y sutilmente burbujeante: lleva whisky, fresa quemada (la traen de su propio huerto, pasa por un soplete y otorga toques ácidos) y té de oolong gasificado. Un asegurado consentido de la casa que da gusto a todos los paladares, versátil y de encantador tono

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Musak
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma

Una nueva casa para jazz, soul, disco, funk y electrónica: Musak, el hi-fi listening bar del restaurante Tres Tonalá, cuya mixología fue curada por Mica Rousseau (Fifty Mils) y supervisada por el italiano jefe de barra Raffaele Chinea. Bajo el mismo formato de un speakeasy, hay que preguntar al llegar, pues la magia de la entrada ocurre tras una pared que se mueve. En cuanto ingresas la música penetra de manera diferente: el espacio parece un ecualizador gigante que da total libertad a la música sin perturbar el volumen de tus conversaciones. Elegante y Gatsby-neano, toma asiento en los aterciopelados sillones y rodéate por los tonos dorados y azul marino. Deja que Billy Preston (la figura del soul) sonando al fondo te guíe sorbo por sorbo al frank sinatra, un trago seco con tequila, tonos de clavo, nuez y pimienta con una crusta de chocolate que se derrite entre mordidas. BB King no apareció con su guitarra, pero sí en una muy agradable mezcla de bourbon con coco y vainilla para aquello de lo tropical, sumado con piña tatemada, amaro y limón amarillo. Serge gainsbourg conserva la misma actitud de este versátil compositor parisino, es un trago de mezcal con licor de chile ancho y rebajado sutilmente con té roiboos. A la sensualidad de Musak se le añaden sesiones en vivo de djs y grupos invitados, ofertas frescas que complacen a melómanos y sibaritas por igual. Total, del buen trago y la buena música nadie te quita lo bailado. 

Hanky Panky Cocktail Bar
  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Juárez 
  • precio 3 de 4

La expresión "Hanky Panky" es todo lo que no quieres que tus papás te cachen haciendo con tu pareja. Cachondeo, pues. También es el nombre de un trago que preparó la legendaria Ada “Coley” Coleman con fernet, vermouth y dry gin en el bar del lujoso hotel Savoy en Londres. Nunca esperarías encontrar un bar tras este disfraz (que no te podemos describir), sin embargo, mientras das la finta de ir al baño, en realidad, te adentras a un mundo oculto, lleno de secretos. Bienvenido a Hanky Panky. Este bar, un categórico speakeasy, se descubre sólo de boca en boca, eso sí, de las más selectas. Todo malabar vale la pena por la experiencia de pasar la noche en un bar cuya dirección no se puede compartir, que pocos saben que existe en algún lugar de la ciudad y de donde al final, sales por el refrigerador que oculta la salida. Pero antes, hay que entrar, así que me puse las pilas, hice un par de llamadas y la puerta se abrió. Me senté en una silla ancha, sexy, roja y con remaches color bronce. El lugar tiene lámparas minimalistas, luz baja, un espejo en el que se refleja todo lo que sucede en la barra y una especie de altar a Coley, en medio de un librero a medio llenar.    Empecé a leer el menú de cocteles seleccionados y creados por mixólogos como Ricardo Sandoval (Limantour) y Philippe Zaigue (Artemisia), en exclusiva para este bar. Pedí el hanky panky, un trago de este coctel me transportó al Savoy, mientras saboreaba el amargor equilibrado con lo dulce, un trago femenino y perfumad

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Departamento
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

La comunidad fiestera de la CDMX a veces prefiere quedarse en casa, aunque eso no quiere decir que el desmadre se encuentre temporalmente suspendido; la próxima vez que pregunten dónde es la fiesta, la respuesta que tienes que dar es Departamento. El nombre de este bar te explica lo que te espera, un interiorismo que te recordará al depa de un amigo listo para agarrar la fiesta, con todo y tornamesa en la sala y luces tenues que te incitan a quedarte durante horas discutiendo sobre los artistas en los discos de vinil; cada elemento de Departamento está pensado para despertar tu calor hogareño e íntimo. Ya que te sientes como en casa decides si bailas o platicas. La propuesta musical embona con el concepto y con la colonia; suena en su mayoría beats relajados de música electrónica con dj en vivo, hasta un poco de rock en inglés y en español. Es el lugar ideal para beber una cerveza y quitarte la sed, unos whiskys cuando quieres enfriar los pensamientos y relajarte, o unos mezcales para brindar por la noche y por tus anfitriones que pusieron la casa; sólo recuerda avisarles antes de llegar, contáctalos por Facebook y haz reservación.

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Juárez 
  • precio 3 de 4

Hay un chico nuevo en el barrio que quiere conquistar el corazón cervecero de la Juárez. Su nombre es Simple y recién abrió sus puertas en la calle de Hamburgo, justo a la vuelta de Insurgentes. El local es idea de Andrés Valverde y Miguel Cervantes, dos amigos que se conocieron en la prepa y juntaron su talento para darle vida a esta nueva cervecería artesanal. Acomódate en una de las mesas de madera o en la barra de concreto y échale un ojo al menú del día. Tienen 13 líneas de cerveza de barril, cinco son de la casa y el resto de otras cervecerías nacionales, en un día normal te puedes encontrar chela de Linda Vista, Cru Cru, Falling Piano, Reforma y hasta Justicia Divina. Ya con chela en mano, relájate y disfruta la tranquilidad de este tap room. La música está a un volumen que te permite platicar sin necesidad de gritar; la decoración es sencilla, sin pretensiones ni aires de grandeza; el servicio es muy rápido y si tienes suerte, la beer sommelier te puede dar un tour por la fábrica que está detrás de la barra. En cuestión de comida nos quedan a deber un poquito, solo hay pizza a la leña y empanadas de L'Ermitaño, pero se los perdonamos porque apenas van comenzando. Ojo, si lo tuyo no es la cerveza, hay una breve carta de vinos, mezcales y ginebra para que disfrutes la noche con tu date o tus amigos. Acá entre nos, te recomiendo pedir un gin tonic, lo sirven con agua quina y Armónico, una marca artesanal (también creada por Andrés Valverde) hecha con alcohol de maíz y 32

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Fifty Mils
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Bares de hotel
  • Juárez 
  • precio 3 de 4

Tanto el logo como el nombre de este bar hacen referencia al jigger, la herramienta más usada por los bartenders para medir cerca de los 50 mililitros. Para entrar, tienes que atravesar el cuidado jardín y pasar por la fuente iluminada con antorchas. Una vez adentro, la decoración de terciopelo en tonos profundos –como los de las piedras preciosas–, el bronce y la madera oscura te harán sentir envuelto en una atmósfera cálida y sofisticada. Encontré una impresionante barra de mármol, donde la estrella de la mixología, Mica Rousseau (Nikki Beach Los Cabos y Buddha Bar México), seduce con sus cocteles. Del menú de tragos clásicos con una nueva interpretación pedí el inside manhattan, con bourbon, vermouth y Angostura; es una combinación infalible de sabores potentes que se renueva al ser servido en un vaso old fashioned. Adentro flota una esfera hueca de hielo que el barman rompe justo al momento de servir. Su versión del ramos gin fizz también me gustó, pues es una aromática mezcla de gin, limón, clara de huevo, crema batida y agua de azahar, puesta al día con helado de vainilla y un toque de jarabe de violeta. Es una bebida retro, muy al estilo Nueva Orleans que, si no se prepara correctamente, puede resultar pesada y empalagosa: no fue el caso en Fifty Mils. Si te da hambre tienen propuestas exóticas, como los churros de jaiba con aderezo de serrano, que sonaban más ricos de lo que resultaron (sabían poco a jaiba y más a masa de churro desabrida); y otras más acertadas, como

Downtown México Rooftop Bar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Bares de hotel
  • Cuauhtémoc
  • precio 3 de 4

Una visita es suficiente para que “la terraza del Dowtown” entre a tu lista de lugares favoritos. Quizás sea la arquitectura moderna casada con los colores y mobiliario retro –una de las especialidades de Grupo Habita, o tal vez el contraste que genera ante la imponente vista a la fachada del Casino Español y a la Torre Latinoamericana. Lo que es seguro es que aquí saben aprovechar los espacios para convertir un desayuno en un evento solemne, un estreno cinematográfico en una barra libre interminable, o una noche cálida en un fiesta maniática. Hay espacios con sillones y mesas para descansar o tener un espacio privado con tus acompañantes y comer o beber, dependiendo del evento huésped. Cuando se organizan las pool parties está la alberca y el jacuzzi, los trajes de baño y las pieles al sol tomando color y moviéndose al ritmo que marca la cabina del dj, el punto focal de toda la terraza. Los meseros van de aquí a allá con bebidas tropicales, como un mojito recién preparado; con vasos highball de vodka con cranberry; o botellas de cerveza heladas y sudando. Casi siempre –según el anfitrión– sabemos que si la fiesta es en el rooftop del hotel Downtown México, vale la pena cancelar otros planes; averigua si hay cover o si necesitas pertenecer a una lista especial para tener acceso. O bien, si es tu cumpleaños o quieres festejar algo especial, podrías cotizar una barra libre, unas botanas y hacer de una albercada una leyenda.

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