Bahía Bar
Foto: Erika Miranda
Foto: Erika Miranda

Antros y bares en la Cuauhtémoc

Opciones de vida nocturna en el área

Publicidad

De reven en la Cuauhtémoc

  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Departamento
Departamento
La comunidad fiestera de la CDMX a veces prefiere quedarse en casa, aunque eso no quiere decir que el desmadre se encuentre temporalmente suspendido; la próxima vez que pregunten dónde es la fiesta, la respuesta que tienes que dar es Departamento. El nombre de este bar te explica lo que te espera, un interiorismo que te recordará al depa de un amigo listo para agarrar la fiesta, con todo y tornamesa en la sala y luces tenues que te incitan a quedarte durante horas discutiendo sobre los artistas en los discos de vinil; cada elemento de Departamento está pensado para despertar tu calor hogareño e íntimo. Ya que te sientes como en casa decides si bailas o platicas. La propuesta musical embona con el concepto y con la colonia; suena en su mayoría beats relajados de música electrónica con dj en vivo, hasta un poco de rock en inglés y en español. Además, cada miércoles tienen sus famosas sesiones Improvisión. Sin falta, en cada ombligo de semana, se presentan musicos de la escena nacional e internacional, sin ensayos previos. Acá la espontaneidad es lo más importante. El evento semanal por excelencia. Departamento es el lugar ideal para beber una cerveza y quitarte la sed, unos whiskys cuando quieres enfriar los pensamientos y relajarte, o unos mezcales para brindar por la noche y por tus anfitriones que pusieron la casa; sólo recuerda avisarles antes de llegar, contáctalos por Facebook y haz reservación.
  • Doctores
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En la Doctores hay una planta productora de licores, destilados y otras bebidas fermentadas que basa sus productos en la botánica mexicana (hola, hoja santa, poleo y toronjil), operada principalmente por mujeres. Y sí, puedes visitarla para que te expliquen el proceso con gin tonic en mano. Taller Astrafilia inició con Andrés Rubio y Heráclito López, dos amigos enamorados de México y su tradición herbolaria. Comenzaron haciendo bitters y ginebras como hobby y, en el camino de profesionalizar el proyecto, se incorporó Ingrid Solís, o Chanchi, quien poco a poco fue responsabilizándose de más tareas hasta quedarse a cargo; hoy emplea a más de diez personas, casi todas mujeres. Si recordamos que, a lo largo de la historia, las mujeres hemos estado siempre en la producción y transmisión de saberes alrededor de las plantas, hace mucho sentido que sean ellas quienes hoy produzcan, administren y lleven las riendas del proyecto. Visitar el taller se siente como llegar a una mezcla de oasis y botica antigua. Se secan plantas, flores y otros botánicos que luego se infusionan para producir ginebras, vermuts o licores; también se tejen redes de apoyo con proyectos solidarios. Tienen proyectos paralelos como Las Espirituosas, que es una distribuidora de bebidas mexicanas, “todas con nombre y apellido de las y los productores”, explica Chanchi, para hacer notar que eligen producciones a pequeña escala; o Ita, un licor que se elabora en el marco del 8 de marzo y destina parte de sus...
Publicidad
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Musak
Musak
Una nueva casa para jazz, soul, disco, funk y electrónica: Musak, el hi-fi listening bar del restaurante Tres Tonalá, cuya mixología fue curada por Mica Rousseau (Fifty Mils) y supervisada por el italiano jefe de barra Raffaele Chinea. Bajo el mismo formato de un speakeasy, hay que preguntar al llegar, pues la magia de la entrada ocurre tras una pared que se mueve. En cuanto ingresas la música penetra de manera diferente: el espacio parece un ecualizador gigante que da total libertad a la música sin perturbar el volumen de tus conversaciones. Elegante y Gatsby-neano, toma asiento en los aterciopelados sillones y rodéate por los tonos dorados y azul marino. Deja que Billy Preston (la figura del soul) sonando al fondo te guíe sorbo por sorbo al frank sinatra, un trago seco con tequila, tonos de clavo, nuez y pimienta con una crusta de chocolate que se derrite entre mordidas. BB King no apareció con su guitarra, pero sí en una muy agradable mezcla de bourbon con coco y vainilla para aquello de lo tropical, sumado con piña tatemada, amaro y limón amarillo. Serge gainsbourg conserva la misma actitud de este versátil compositor parisino, es un trago de mezcal con licor de chile ancho y rebajado sutilmente con té roiboos. A la sensualidad de Musak se le añaden sesiones en vivo de djs y grupos invitados, ofertas frescas que complacen a melómanos y sibaritas por igual. Total, del buen trago y la buena música nadie te quita lo bailado. 
  • Gastropubs
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Jazzatlán Capital lleva más de 10 años en México. El espacio bohemio nació en Cholula, Puebla, para que cualquier visitante deleitara el gusto y oído. A finales de 2018 se extendieron más allá de las tierras poblanas y el proyecto fundado por Rodrigo Moctezuma aterrizó en la Roma. Con restaurante y tap room, ya tienes un nuevo lugar para escuchar jazz en la CDMX. En el lugar se toma chela artesanal y se ofrecen principalmente antojitos mexicanos, pero lo más importante es el jazz. La cartelera cambia cada mes. En el segundo nivel de esta casona se encuentra el pequeño escenario para escuchar bandas en vivo, como Champetos del Jujú,  con música africana y caribeña con ritmos de jazz, y JAB/Jenny Beaujean.  Si el antojo poblano acecha antes de las horas fiesteras, hay menú completo con sándwiches a la parrilla, hamburguesas y tacos, como el de quintoniles y tlalitos: esos crujientes trozos de chicharrón que agarran sabor del picante rico. Para beber, el espadín de la casa es la compañía ideal; si puedes, tómalo derecho. De la selección de cocteles, probé el ella fitzgerald por el simple antojo del gin (aunque como consejo: dedícale las noches de jazz al mezcal). El coctel lleva guanábana, limón, jarabe y aroma de cardamomo y albahaca; fresco y de presentación coqueta, grande de tamaño y cumplidor para relajarse.  Espera a que caiga la noche para adentrarte en el universo jazzero. Yo llegué a las 11pm de un viernes y la energía se desvaneció poco tiempo despúes (¿mala...
Publicidad
  • Antros
  • Cuauhtémoc
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
U.T.A. Bar
U.T.A. Bar
Hace no mucho, el bar de la Unión de Trabajo Autogestivo era uno de esos espacios “supergóticos” de la ciudad, como otrora fueron el Dada X y el Mercado del Chopo. Hoy es otra cosa —una casi inexplicable—, lo cual no está mal, sino al contrario: antes predominantemente oscuro, este bar es ahora una sopa de tribus urbanas que resulta fascinante. Aún es el espacio perfecto para decir “hola, soy darks”, pero también abundan los punks, los roqueros, los medio hippies, algún godín colado, uno que otro fresa perdido y extranjeros que quién sabe cómo llegan, pero que todo el tiempo parecen tener cara de estar haciendo el estudio antropológico de sus vidas mientras recorren la magnífica casona de tres pisos que aloja a la UTA desde hace más de 13 años. Laberíntica, la gran mansión de escaleras de madera crujiente está llena de fiesta porque hay gente por doquier, desde la entrada hasta la terraza, pasando por los balcones. Cada salón tiene un dj distinto y aunque eso resulta un poco caótico (en espacios de intersección donde el audio que sale de sus bocinas claramente reventadas se mezcla), se agradecen las sorpresas: en una minisala se escucha “Just Like Heaven” de The Cure, en la de al lado “Fake Plastic Trees” de Radiohead, algo trans irreconocible en el espacio siguiente y finalmente, en la planta alta un baile demencial al ritmo de “Lust for Life” de Iggy Pop seguido de “One Way or Another” de Blondie. La verdad es que la selección musical se merece un premio Es importante ir...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hay días en los que prefiero ir a lo seguro, a lo conocido, leer el mismo libro que ya sé que me hará llorar, o ver de nuevo mi capítulo favorito de una sitcom noventera. No quiero experimentar mucho, ir a la seguridad que da, por ejemplo, un coctel clásico… y Librería Valladolid parece el lugar perfecto para ello. En un sótano lleno de libros puedes sentarte a elegir un coctel clásico de una extensa carta, no sin antes aprender un poco de dónde viene, las teorías y chismecitos que hay alrededor de él y los barmans que se han peleado su creación.  Desde el popular Moscow Mule (1940), hasta el tropical Pornstar Martini (2002), con vodka con maracuyá acompañado de prosecco, que le da las burbujas necesarias, pasando por el Aviation, un coctel floral y especiado que hay que beber sin prisas para acostumbrar al paladar y, por supuesto, el clásico Negroni. Cada coctel de Librería Valladolid se siente hecho con los mejores ingredientes y con cuidado extremo.  Los sabores resaltan como debe ser, pero, si te gusta acompañar un coctel con algo de comer, las opciones son escasas, latería de España y Portugal y no mucho más. En cuanto al concepto, encontré un espacio que utiliza libros únicamente como escenografía, para probar el punto de que se llama "librería", esperaba que los libros además tuvieran algún sentido y no fueran solo adorno, como en la mesita de té de tu tía, pero no fue así. Parece pensado para que salga bien en las fotos, eso no le quita que los cocteles sean...
Publicidad
  • Cantinas
  • Cuauhtémoc
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es un museo taurino pero no tiene nada que ver con la matanza de toros. “Faena” del latín “facienda” que significa “cosas que hay que hacer” nos deja en claro que una cosa que hay que hacer es visitar esta cantina-museo taurino que junto con El Bar Mancera -a sólo una puerta de distancia- son consideradas dos de las cantinas más antiguas y tradicionales del Centro Histórico de la Ciudad de México. Eso sí, mientras el Bar Mancera conserva el espíritu de hombre elegante de los años veinte con monóculo y whisky en mano, La Faena, sin afán ni pretensión de modernizarse, da paso al descascaramiento de los pósters taurinos, las vitrinas de trajes de luces que decoran el lugar y; permite que convivan tranquilamente teléfonos de madera empolvada de inicios del siglo XX con sillas y mesas de plástico, la caja registradora que triplica la edad de los asistentes más jóvenes, óleos de temas taurinos y un altar a la virgen de Guadalupe que está enmarcada por una serie de foquitos que se pudo haber escapado de algún árbol navideño para alumbrar la vitrina guadalupana.  Ambos lugares comparten ubicación en lo que fue el Palacio del Marqués de Selva Nevada y que a finales del siglo XIX se adaptó todo el interior para dejar en el pasado a los marqueses y transformarse en el Hotel Mancera. La Faena se fundó en 1954 y fue el lugar de reunión de los integrantes de la asociación mexicana de novilleros, razón por la que ahora ostenta el título de cantina-museo taurino. La carta de comida y...
  • Cervecerías
  • Roma
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Falling Piano Brewing Co.
Falling Piano Brewing Co.
¿Se imaginan un piano colgado en medio de una fábrica de chela artesanal? Pues por más raro que suene, eso y más es Falling Piano Brewing Co., un lugar que fabrica sus propias cervezas artesanales inspirado en los clásicos Tap Rooms, concepto gringo que se refiere a un espacio donde se produce y sirve chela artesanal. La experiencia en Falling Piano Brewing Co. comienza desde que entras, ya que de primera impresión parece que solo es la fábrica y que también venden uno que otro souvenir relacionado con cerveza. Al fondo están las escaleras que te llevan al letrero neón “Chela de la CDMX” así como el piano colgante; acércate al mostrador para que te expliquen las diferentes variedades de cerveza que puedes probar. Destacan una mexican pumpkin (notas sabor a calabaza de castilla y ligeramente acida), coco bongo (porter no tan amarga como la Stout pero con suficiente cuerpo para el añadido de coco y cremosa al retrogusto), tu perro está ladrando (IPA clara amarga, refrescante y muy aromática). Conforme avanza la travesía de sabores, descubrimos de las más originales: almost a band (es una sour con acento de nopal y sal, pero sin lo baboso del nopal), entre piso (cerveza ácida con acentos sabor Jamaica y trigo, baja en alcohol), y mudanzas archundia (una mexican lager, de sabor acerealado y refrescante), muchas opciones ¿cierto? Si no se consideran expertos en cerveza artesanal y no están muy seguros de cuál elegir, nuestra recomendación es pedir un taster de $100, el cual les...
Publicidad
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hace más de cien años, en la Roma, existía un café que se anunciaba como Café Europa, pero que era conocido por la comunidad literaria de la época como El Café de Nadie. Se dice que ahí, poetas como Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide iniciaron con la corriente literaria Estridentista, que llamaba a los artistas e intelectuales del momento a dar cuenta de la transformación del mundo a través de las artes y el escándalo. Ahí, en el Café de Nadie, intelectuales y artistas se juntaban en tertulias llenas de café, tragos y cigarros. Un siglo después después, y también en la Roma, otro Café de Nadie acaba de abrir sus puertas. Y el espacio se antoja para debatir y compartir junto con un café o un buen trago como lo hicieron aquellos poetas. El Café de Nadie es un poco de muchas cosas. La columna vertebral de este proyecto es la música, curada por un grupo de djs que durante 10 años trabajaron en la selección de viniles que hoy funcionan como el eje sonoro del espacio. A veces, la música corre por cuenta de Café de Nadie, y en otras ocasiones tienen djs invitados. También se rifan con la carta de alimentos. Todas las frutas y verduras provienen de Arca Tierra, una red en Xochimilco de productores agroecológicos que trabaja bajo un esquema de comercio justo. Por lo mismo, en el menú predominan las verduras y las opciones vegetarianas, como el tiradito de jícama o el aguachile de coco y sandía. Pero también tienen opciones carnívoras, como el sándwich de pollo, o, si...
  • Antros
  • Roma
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Patrick Miller
Patrick Miller
Por más de dos décadas, su piso ha atestiguado los mejores pasos de la urbe dentro de sus círculos de dance-offs. Ahí, todo tipo de personajes de la ciudad –bailarines, hipsters, fresas, rucos y taxistas– se unen por el amor al desgaste de suelas. Lo mejor es ir en las noches de los ochenta, noventa y dos miles, que son mucho más amigables que las intensas de high energy, que podrían parecen muy sanas para los inocentes: todo mundo tiene una botella de agua en la mano. (Para saber qué toca hay que checar el calendario en la página). Vale la pena asomarse un rato al círculo de competencia de baile y ver los asombrosos pasos de quienes van cada viernes. Ellos, los héroes del lugar, se toman el baile en serio y van de pants, aunque nunca faltan las que no supieron y fueron de vestido y tacones. Lo más recomendable es ir cómodo. Todo esto da un feeling de esas películas taquilleras adolescentes de concursos de baile. Tras la adictiva primera visita podrás llegar a pensar que los viernes fueron exclusivamente creados para celebrar en esta bodega de paredes pintadas de colores neones, que bien podría haber sido un lugar de laser tag. Una bola disco y vigorosas luces estrambóticas son más elementos del encanto propio del lugar. Entre tanto baile, y a falta de aire acondicionado, el sudor fluye sin pudor alguno. Para saciar la sed en este magno-sauna hay dos opciones: agua y cerveza. Comprarlas implica hacer una fila (kilométrica, a veces), conseguir una ficha y cambiarla en la...
Recomendado
    Noticias más recientes
      Publicidad