20 libros que leyeron los expertos en 2020
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20 libros que leyeron los expertos en 2020

Los mejores libros que ayudaron a expertos en la literatura a enfrentar este año

Por Enrique Saavedra y Time Out México colaboradores
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Si bien sabíamos que 2020 sería un año especial por ser el último de la década y que las lecturas del año serían esenciales para cerrar y abrir ciclos literarios, no imaginábamos que el acto de leer se resignificaría para muchos, al tornarse en actividad fundamental para paliar los estragos del encierro y la enfermedad.

Por eso, en este listado se da voz a escritores, traductores, editores, libreros y periodistas involucrados en el ámbito del libro y la lectura. Ellos nos comparten sus dos libros más importantes de los que leyeron en el año, sin importar su fecha de publicación, a fin de lograr un top 20 de libros que ayudaron a enfrentar este año y a afrontar el que viene.

Recomendado: Los 10 mejores libros de 2020.

Los 20 libros favoritos de los expertos este 2020

Permanente obra negra
Foto: Cortesía de la editorial

Arianna Aquino, periodista cultural, RP en Almadía

1. El libro vacío, Josefina Vicens (Fondo de Cultura Económica, 2011)
Para mí ese libro es tierra, es el lugar a donde vuelvo cada vez que dudo de mis pasiones, cada vez que creo que algo se me agotó. De todas las lecturas he salido con nuevas certezas, supongo que un día ya no será así y se quedará como el libro más releído y anotado de mi historia, mientras tanto, me parece inmenso.

2. Permanente obra negra, Vivian Abenshushan (Sexto Piso, 2019)
Fue el primer libro que leí cuando vi un poco de luz a mi ansiedad 2020. Hizo que dudara de todo, que me saliera de ahí y buscara montonal de textos, de referencias, me hizo encontrar conexiones que no fui capaz de ver antes. Me recordó que la literatura es una red de conocimiento que nos atraviesa a todes en todo momento.

Las malas (Camila Sosa Villada)
Foto: Cortesía de la editorial

Emiliano Becerril, traductor y editor en Elefanta Editorial

3. Las malas, Camila Sosa (Tusquets, 2019)

4. La uruguaya, Pedro Mairal (Emecé, 2016)

Ambos tienen una voz muy personal y ágil a la vez. Son libros, cada uno a su manera, con cortes rápidos y pausas poéticas.

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Días de jengibre Hugo Roca Joglar
Foto: Cortesía de la editorial

Zel Cabrera, escritora y editora en Los Libros del Perro

5. Días de jengibre Hugo Roca Joglar (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2019)
Lo encontré cuando el confinamiento llevaba unas cuantas semanas y parecía ser algo que pasaría pronto, cuando leer ediciones virtuales era aún algo extravagante y no algo común. Lo descargué gratis, fue uno de los libros que liberó Tierra Adentro como parte del #QuédateEnCasaLeyendo.

No tardé mucho en engancharme con las crónicas de Roca Joglar, con la mezcla tan atractiva entre recuerdos de infancia, música y realidad que al cabo de un par de días me tenían sumergida en pasajes sensoriales lo mismo que en las crónicas de los terribles días mexicanos, contrastadas atinadamente con historias de amor y parajes decadentes.

6. La hija única, Guadalupe Nettel (Anagrama, 2020)
La hija única fue mi otro salvavidas, mi otro tesoro de la pandemia. Descubrir a Nettel abordando de maneras tan sutiles pero reales un tema tan encumbrado como es la maternidad y al mismo tiempo la discapacidad, un par de temas que me parecen vitales y necesarios en estos días; fue un regalo enorme.

Creo que esta novela no podría ser más urgente y necesaria como ahora, en este momento histórico en el que es muy fácil perder la fe. Guadalupe es una novelista poderosísima que sabe hacerte sentir cercana a ella y a sus emociones, que te deja con ganas de leerla toda, de no despegarle el ojo a su obra.

Parentesco, Octavia E. Butler
Foto: Cortesía de la editorial

Adrián Chávez, escritor y traductor

7. Parentesco, Octavia E. Butler, traducción de Amelia Pérez de VIllar (Capitán Swing, 2018)
La elijo porque Butler es poco conocida, al menos en México, y cada libro que leo de ella está siempre entre mis favoritos del año. Va de una mujer negra que, por razones desconocidas, viaja intermitentemente al pasado, en específico a una plantación pre Guerra Civil en Maryland, en la que vivieron sus ancestros; el choque entre lo que da por sentado en su cotidianidad de finales del siglo XX y la realidad del sur esclavista es brutal; no hay forma de salir indemne, y es particularmente oportuna en el marco de las protestas del movimiento Black Lives Matter, que tomó fuerza este año.

8. The Power, Naomi Alderman, traducción de Ana Guelbenzu (Roca Editorial, 2017)

Es una distopía en la que las mujeres desarrollan la habilidad de emitir energía eléctrica por las manos, y el mundo se pone de cabeza. La escogí porque me parece un buen ejemplo de cómo hacer una distopía que apunta a un problema social sin volverse panfletaria ni condescendiente; creo que el artificio literario que construye y los personajes que elige para contar la historia tiene éxito donde otros productos culturales recientes —por ejemplo Nuevo orden, la película de Michel Franco que salió este año— fracasan.

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confin de nadie
Foto: Cortesía de la editorial

Alejandra Eme Vázquez, escritora y coordinadora del proyecto Pensar lo Doméstico

9. Confín de nadie, Jimena Jurado (Fondo Editorial del Estado de Morelos, 2018)
Lo elijo porque es simultáneamente un viaje y una invitación a viajar. Es un libro de poesía especulativa y eso quiere decir que toma recursos de distintos géneros y distintas formas de abordar la poesía: desde la creación de universos, desde lo científico, desde lo íntimo y lo privado. Es bellísimo, a mí me acompañó en cada palabra y me dio llaves para abrir puertas a mis propios viajes.

10. Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio, Andrea Chapela (Almadía, 2020)
Fue el libro que más releí este año y a la tercera vez entendí que volvía a él porque son cuentos sumamente generosos, que te entregan todo lo que tienen que entregarte para dejarse acompañar, ser disfrutados y encontrar minucias nuevas cada vez. Además creo que este libro vino del futuro a darnos más herramientas para entender qué nos está pasando en estos tiempos de confinamiento afectivo y tecnológico.

Nuestra parte de noche, Mariana Enríquez
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Francisco Goñi, escritor y gerente de contenido y exhibición en Librerías Gandhi

11. Nuestra parte de noche, Mariana Enríquez (Anagrama, 2020)
Una novela en la que se cruzan varios ríos, tiene corrientes que nos cuentan el daño en el interior de una familia, pero también es el interior de un país: la Argentina sangrada por la dictadura. La novela es sobre lo terrorífico del ser humano, pero también sobre el abismo y cercanía entre un padre y su hijo. Las atmósferas de lo sobrenatural pueblan la narrativa para hablar del desierto de lo real, de lo imposible que es nuestra vida, nuestros miedos y creencias. Definitivamente perturbadora y magistral.

12. Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo, traducción de Regina López Muñoz (Libros del Asteroide, 2019)
Testimonio de guerra duro y estremecedor, en la tradición de Primo Levi o Jean Améry, que nos habla de largos meses de confinamiento y vejaciones, de sobrevivencia y la condición humana. Un rescate literario muy ad hoc a nuestro complejo 2020: cuando fue liberada le los campos de exterminio, Charlotte Delbo dijo: “la tierra es hermosa porque la habíamos recobrado. Hermosa y deshabitada.”

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 El bebedor, Hans Fallada, traducción de Christian Martí-Menzel (Seix Barral, 2012)
Foto: Cortesía de la editorial

Mauricio Parra, cineasta y librero en Librería Gallo Viejo

13. El bebedor, Hans Fallada, traducción de Christian Martí-Menzel (Seix Barral, 2012)
Leerla significó entender el cambio en el ser humano: Un hombre que siempre llevó una vida recta, metódica, sin vicios, siempre trabajando, dedicado a su familia, hasta que un día entra en una crisis económica y existencial que lo lleva a probar el alcohol y sentirse bien; eso le desencadena perderlo todo, tocar la prisión, rayar en la locura y, de un momento a otro, llegar a la calle. Este año fue eso: un cambio de un día para otro. Gente que tenía trabajo ya no lo tiene, empresarios que tuvieron que cerrar sus negocios: fue caer en crisis en un instante.

14. Pimp, memorias de un chulo, Iceberg Slim, traducción de Enrique Maldonado (Capitán Swing, 2016)
Hice la relectura de este libro que, según Irving Welsh, sin él no hubiera podido escribir Trainspotting. Es la biografía del chulo más famoso de la historia, un hombre que se convierte en una leyenda de la cultura afroamericana, un personaje que siempre va en contra, que logra fama y poder gracias a algo ilícito, a una forma de esclavitud. Pero él se da cuenta y decide no abusar más de sus hermanas afroamericanas, llevar una vida tranquila —aunque no se arrepienta de lo que hizo— y convertirse en escritor. De nuevo me habla de los cambios para bien y para mal que sucedieron este año y de la incertidumbre con respecto a qué va a pasar el próximo año, qué va a ser de nosotros como individuos y como colectivos.

panza de burro de Andrea Abreu
Foto: Cortesía de la editorial

Alejandra Saavedra, investigadora y directora de la Cátedra Carlos Fuentes de Literatura Latinoamericana de la UNAM

15. Panza de burro, Andrea Abreu (Barrett, 2020)
Una novela que nos enseña otra cara de las Islas Canarias, concretamente de Tenerife, y nos permite adentrarnos en la belleza de los pueblos inhóspitos de esa España que no sale en las postales y que muchas veces es menospreciada.

Disfruté muchísimo la voz de la narradora, el uso del lenguaje y las expresiones locales, así como que sea una niña, hija de obreros que trabajan construyendo la parte turística de la isla, quien cuenta una historia de amistad, de identidad y de poder o jerarquización de las relaciones en un entorno lúgubre, triste y nostálgico. La novela perfecta para viajar en esta época de confinamiento, y un homenaje de lectura para un gran amigo canario al que le hablé de ella a través de la pantalla. 

16. Cárdeno adorno, Katharina Winkler, traducción de Richard Gross (Periférica, 2018).
Una de las novelas más duras, pero delicada y perfectamente escrita, que leí en los últimos años. La historia estremecedora de una niña que se hace mujer mientras sufre el abuso y violencia doméstica más brutal por parte de su esposo, de su suegra y, en general, de la sociedad que lo permite. Es una historia de transformación, de dolor, pero también de esperanza. Habla de la fortaleza femenina y de cómo vamos superando todos los obstáculos y las violencias que históricamente le han impuesto a las mujeres.

Es un libro importante para pensar todas las luchas de género que estamos dando y todo lo que hemos ido conquistando. La releí pensando que, incluso en la pandemia, se tejieron redes de apoyo que ya están dando frutos. En México, por ejemplo, Mexicona, #GuadalupeReinas y Vindictas, son iniciativas que debe y vale la pena destacar.

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Solenoide, Mircea Cartarescu, traducción de Marian Ochoa de Eribe (Impedimenta, 2017)
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Daniel Saldaña París, escritor y traductor

17. Solenoide, Mircea Cartarescu, traducción de Marian Ochoa de Eribe (Impedimenta, 2017)
La traducción de esta novela salió hace unos años y se convirtió, casi instantáneamente, en un clásico de culto, pero apenas ahora me decidí a gastar la pequeña fortuna que cuesta la bella edición de Impedimenta. No me arrepiento: es un libro raro, escrito con una fuerza y una riqueza de recursos que hace mucho no me encontraba en una novela. Fue, además, una lectura ideal para el encierro pandémico, alucinada y compleja como la realidad misma.

18. Los años, Annie Ernaux, traducción de Lydia Vásquez Jiménez (Cabaret Voltaire, 2019)
Hay ciertas convenciones de la escritura autobiográfica contemporánea que a veces me dan un poco de flojera (aunque yo mismo las reproduzco, lo reconozco). Este libro de Annie Ernaux logra hacer algo totalmente distinto: una autobiografía colectiva, generacional, que bajo el aparente recuento de hitos y referencias conocidas esconde una mirada afinadísima y sagaz sobre todos los asuntos humanos.

Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides (traducción de Roser Costa Berdagué. Anagrama, 2006)
Foto: Cortesía de la editorial

Valeria Villalobos, periodista cultural, RP en Dharma Books y Minerva Editorial

19. Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides (traducción de Roser Costa Berdagué. Anagrama, 2006)
Elegí este porque 2020 fue un año para repensar la cercanía y lo familiar; fue un periodo que puso en jaque las narrativas que todos hacemos sobre nosotros mismos y sobre lo que consideramos conocido. Nos hizo volver a mirar lo cotidiano para descifrarlo distinto. A algunos incluso nos obligó a reformular dinámicas con nuestros vecinos, o bien, rearticular o romper con relaciones familiares. Desde luego, estos meses también nos enfrentaron con la enfermedad como un padecimiento brumoso entre la culpa y el accidente. 

20. El neón de siempre, David Foster Wallace (en Extinción, traducción de Javier Calvo. Random House Mondadori, 2005)
El cuento de Foster Wallace me hizo eco porque señala la pesadilla de la autoconciencia y de nuestra incapacidad para superarnos como fraudes. Si de algo se trató el 2020 fue de repensarnos, de hartarnos de nosotros mismos, de sentirnos ajenos y de evidenciar lo que ya sabíamos pero que hacía falta que fuera noticia diaria para no poder girar la cara: que vivimos en un mundo en el que solo el más feroz sobrevive.

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