Bienal Nacional de Paisaje

Arte, Fotografía
 (Foto: Cortesía INBA)
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Los inicios del paisaje se remontan al arte pictórico chino en el siglo V; sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII que tomó relevancia en el mundo occidental con el romanticismo. En las últimas décadas con temas como la contaminación, la migración y la urbanización, el paisajismo ha tornado más como una crítica social y económica de las grandes urbes. Esto lo observarás en la segunda edición de la Bienal Nacional de Paisaje y las piezas realizadas por los 43 artistas participantes.

A través de la curaduría independiente de Patricia Mendoza; así como del curador en jefe del Museo de Arte Carrillo Gil Guillermo Santamarina, descubrirás el trabajo de artistas como Goethe David Pontón, Allan Villavicencio, Adam Wiseman, Esteban Moreno y Nirvana Paz, cuyas obras están representadas en distintas técnicas como pintura, fotografía, instalación y video.

El primero piso del recinto fue dividido en tres bloques para la muestra. El recorrido comienza con la obra de Jimena Camou, Moving II, una videoinstalación donde la artista sonorense hace una caminata por medio de un bosque para generar conciencia sobre estos ecosistemas y su debacle en la actualidad; otra pieza que comparte espacio en este apartado es Residencias temporales, de Armando Salazar integrada por botellas, acrílico, figuras a escala, colección de objetos en miniatura y fotografías que transforman los distintos espacios del lugar; además de las series de imágenes Anapra, de Olivia Vivanco, que relatan el cambio geográfico y social derivado de la migración en Chihuahua. Esta sala está caracterizada por girar en torno a la urbanización y la alteración del paisaje debido a la contaminación.

En el segundo apartado las paredes pintadas de negro junto con el manejo de la luz tenue ayudan a la ambientación de los trabajos que convergen, una de ellas es el video de Tania Ximena y Yollotl Alvarado Cerro del encanto: volcán Chichón, creación que relata la erupción del volcán ubicado al noreste de Chiapas con un resultado de más de 20,000 personas afectadas. El tema recurrente en esta selección es el desastre natural.

Para finalizar, en la última sala, como una manera de reencuentro entre el espectador y la tierra, destaca el video Sembrar piedras, de Antonio Bravo.

La Bienal Nacional de Paisaje es una buena manera de ahondar sobre la fragilidad del paisaje y la memoria. Recordar la manera en la que nos configuramos como individuos y comunidad por medio de experiencias cotidianas y sensoriales que forman parte de nuestra historia.

Si después de visitar este encuentro pictórico te queda tiempo, observa la exhibición Xul Solar. Panactivista; o si deseas estar solo y leer, la biblioteca del museo especializada en arte contemporáneo, es otra buena opción.

Por Time Out México colaboradores

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