El origen de la celebración del Día de Muertos

Se acerca la celebración del Día de Muertos. Te contamos un poco sobre la historia de esta tradición y el Mictlán de los mexicas

Ofrenda de Día de Muertos en México
Foto: Bete Marques / iStock
Por Alberto Cervantes |
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Los mexicanos sabemos vivir, disfrutar la comida y sufrir con su picante, bailar al son de la marimba o mariachi, cantar luego de echarse un buen tequila, porque preservamos el espíritu de nuestra raza. Pero los mexicanos también sabemos morir; lo celebramos con color, entre ofrendas amarillas por la flor de cempasúchil, el olor a guayabas y el incienso: Los mexicanos somos chingones hasta en la muerte.

El 1 y 2 de noviembre, en México celebramos el Día de Muertos, una fiesta que toca prácticamente cada rincón del territorio. No importa donde estés, el Día de Muertos te llegará tanto como si estuvieras en San Andrés Míxquic, el poblado de Tláhuac (CDMX) en el que las personas visitan las tumbas de sus seres queridos para convivir con ellos. Estás entre pan de muerto con agua de azar y ajonjolí, calaveritas de azúcar y montones de flores de cempasúchil, esas de tallos largos y hojas amarillas y naranjas que al estrujarse sueltan el aroma característico del Día de Muertos y que son una aportación botánica de México para el mundo.

Foto: Cortesía

¿Pero cómo inició todo?
Mictlán es el origen del Día de Muertos, la tradición más importante de los mexicanos. La mitología mexica explica que existieron dos dioses primordiales, Omecíhuatl y Ometecuhtli, quienes tuvieron cuatro hijos varones: Xipetótec, Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, dioses creadores del universo, uno vertical y otro horizontal. El universo vertical se divide en supramundo, mundo e inframundo y este último resguarda el Mictlán, lugar de los muertos que no murieron en batallas o sacrificios.

Para llegar al Mictlán no solo hace falta morir, hace falta saber hacerlo y para ello, según la cosmovisión mexica, se deben atravesar nueve regiones con obstáculos que expresan la putrefacción y los tormentos naturales que atraviesa un muerto en su etapa de regresión orgánica. Al atravesar estos nueve infiernos el alma se libera y se logra el descanso anhelado o prometido.

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El catalogado como mejor bailarín del mundo por haber obtenido este año el premio Benois de la Danse en Rusia, el mexicano Isaac Hernández, atraviesa simbólicamente cinco de las etapas para llegar al lugar de los muertos. Esto en un video musicalizado por una versión especial de “La Llorona”, interpretada por Geo Meneses y Banda Bastón.

¿Y tú, serías capaz de atravesar los mismos infiernos que Isaac Hernández?

Tepeme Monamictlan: Donde las montañas chocan. Lugar donde se juntan las montañas, aplastando a los difuntos que no logren pasar a tiempo.

Itztepetl/Montaña de obsidiana: Montaña cubierta de pedernales filosos clavados en la tierra.

Temiminaloyan/Lugar de flechas: Camino largo y estrecho donde se encuentran manos invisibles que cargan flechas con las cuales atacan a los difuntos para hacerlos morir en el camino.

Teyollocualoyan/Lugar donde te comen el corazón: Una de las zonas más mortales, pues aquí moraban jaguares y otros animales salvajes que abrían el pecho de los difuntos para comerles el corazón.

Chiconahualoyan/Donde te vuelves uno con el todo: El final del camino, donde se libera su alma para lograr el descanso eterno y alcanzar la vida después de la muerte.

Descubre más en: chingoneshastaenlamuerte.com

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