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Ensamble Comics nos cuenta sobre Las aventuras de Cristóbal El Brujo

Charlamos con un grupo de amigos que retoma la novela gráfica para contar leyendas y mitos mexicanos

Foto: Javier Sánchez

Desde 1998 un grupo de artistas visuales y aspirantes a periodistas forjó una amistad que los llevó eventualmente a probar las aguas de la narrativa gráfica con un proyecto original. Sus nombres son Edgar Olivares, Susana Escobar, Federico Aguilar y Luis Alberto Villegas. Los cuatro se conocieron en la UNAM, ahí se descubrieron como grandes compañeros, colegas y compas, como se dicen usualmente mientras trabajan.

Ensamble Comics fue el nombre con el que se agruparon en una sociedad-estudio independiente interesada en abordar la memoria histórica y las tradiciones orales de México por medio de la historieta como lenguaje principal. Primero comenzaron bocetando en casa de Luis Alberto sus relatos con los recursos que tenían disponibles —cada integrante ponía un poco de su dinero para sacar adelante el sueño de editar cómics. La formalidad llegó en 2010, cuando hicieron una asociación civil que les permitió mayor flexibilidad, cuentas claras, postularse para programas de apoyo artístico y lo más importante: promover su título estrella Las aventuras de Cristóbal El Brujo, un personaje por demás entrañable.

¿Quién es Cristóbal El Brujo?
Cristóbal no es un héroe común. No emplea la violencia ni busca la fama, es el reflejo del buen hombre que quiere equidad y justicia en el mundo que le rodea. Sus herramientas son el ingenio y la astucia del mexicano.

Desde 2005 ha protagonizado varias historietas independientes con premisas arraigadas en los mitos y leyendas de nuestra rica herencia cultural; sus aventuras discurren entre nahuales, sirenas, antiguas bestias, dioses, duendes, calacas, diablos, fantasmas y seres extraordinarios que conocemos desde pequeños; pero también batalla contra la burocracia, la mordida y la corrupción. Es entretenido y aleccionador.

“Cristóbal emergió de la memoria colectiva, de un ADN cultural que compartimos con nuestros abuelos de autores como Juan Rulfo. En términos visuales, del estilo de la gráfica popular. Nos gusta pensar que retomamos la obra de artistas como Leopoldo Méndez, José Guadalupe Posada y hasta las imágenes de fotógrafos como Manuel Álvarez Bravo para nutrir sus aventuras”, comenta Villegas “Ville”.

A diferencia de otros títulos que crean universos complejos a su antojo, un número de Las aventuras de Cristóbal El Brujo parte de anécdotas locales preexistentes para desarrollar historias que navegan entre la fantasía y el comentario social. Cuando el equipo identifica una leyenda con la que quiere trabajar, se desplaza al lugar donde se originó y confronta su guion, previamente esbozado, con los lugareños. Involucra a cronistas, vecinos y líderes de la comunidad para modificar el argumento. Después viene la creación del arte conceptual. Es un trabajo colaborativo por definición.

El resultado es invariablemente una novela gráfica de calidad, llena de magia y folclor, una producción cultural que se hace más valiosa cuando el lector descubre que la sección final está reservada para un bestiario ilustrado a detalle y un apéndice que contiene toda la investigación documental del equipo.

No es una labor pequeña. Cuando Cristóbal vio la luz en sus primeros números, estos se producían a un ritmo de dos por año; sin embargo, el más reciente, “Cristóbal contra la Rata de la Merced”, es un proyecto que necesitó casi cuatro años para completarse. Pero vale la pena mantener con vida estos relatos, transformarlos y presentarlos en un paquete atractivo para nuevos lectores.

"La historieta es un lenguaje con potencial enorme”, apunta Villegas. “Algunos profesores se han acercado con nosotros, incluso hemos trabajado con el INEA en Chiapas, que incluyó una de nuestras historietas en su material didáctico”.

Cristóbal contra la Rata de la Merced 
El número más reciente de Cristóbal se basa en una leyenda que tuvo difusión muy amplia en los años ochenta: por las noches, en los solitarios pasillos del mercado de La Merced, se dice que aparece una rata de proporciones épicas, tan grande como un perro y con un apetito tan voraz que bien podría comerse a un niño para saciar su hambre. Los locatarios dicen que creció así porque desde pequeña se alimentó de basura y otros roedores, otros apuntan que es un experimento científico fallido. Lo único que Cristóbal sabe con certeza es que debe investigar el misterio.

Si el tiempo y la demanda de novelas gráficas (que hoy goza de popularidad sin precedentes) lo permite, Cristóbal seguirá viajando por el territorio nacional para descubrir nuevas historias y otros villanos. ¡Que así sea!

Consigue Las aventuras de Cristóbal el Brujo en Global Comics (Vicente Suárez 114, Condesa. Lun-sáb 10am-7pm), Librerías Gandhi o directamente en el Facebook de Ensamble Comics. 

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