La Ciudad de México que hoy habitamos no surgió por inercia. Fue pensada, diseñada y fotografiada como un proyecto de futuro. Quimeras modernistas. Mario Pani y Guillermo Zamora nos propone volver a ese momento clave del siglo XX en el que la arquitectura no solo levantaba edificios, sino que ensayaba nuevas formas de vida colectiva. La exposición, en el Museo Nacional de Arquitectura (Dentro del Palacio de Bellas Artes), abre una conversación necesaria (hoy más que nunca) entre urbanismo, imagen y sociedad.
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Arquitectura como proyecto social
El eje central de la exposición es el diálogo entre Mario Pani, uno de los urbanistas más influyentes del país, y Guillermo Zamora, pionero de la fotografía arquitectónica en México. Pani fue clave en la introducción del funcionalismo europeo, pero su mayor aportación fue adaptarlo a un contexto social marcado por la reconstrucción posrevolucionaria.
A partir de su archivo personal, la muestra revisa proyectos que definieron la fisonomía de la capital, como Ciudad Universitaria de la UNAM, el Conjunto Urbano Presidente Alemán y la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco. Estas obras plantearon nuevas formas de habitar: vivienda colectiva, integración del arte público y planificación urbana a gran escala.
La cámara como interpretación, no como registro
Las fotografías de Guillermo Zamora no funcionan como simples documentos técnicos. Su mirada transforma los edificios en escenarios donde aparecen el ocio, la rutina y la dimensión social que Pani imaginó para sus ciudades modernas. La exposición subraya esta lectura visual, mostrando cómo la fotografía también construye discurso urbano y memoria histórica.
La exposición se articula en tres ejes: el México que buscaba reconstruirse cultural y socialmente tras la Revolución; una aproximación visual con influencias cinematográficas que mantiene el rigor del retrato arquitectónico; y, finalmente, una serie de imágenes que revelan la vida cotidiana en estos conjuntos urbanos, poniendo el acento en la dimensión social del proyecto modernista.
Pero nos gusta que el recorrido no idealiza el pasado, sino que lo presenta como un laboratorio de ideas cuyos aciertos y fallos siguen vigentes.
Arquitectura para mirar el presente
Creemos que Quimeras modernistas. Mario Pani y Guillermo Zamora nos hace una pregunta importante: ¿qué queda de aquellas promesas de modernidad? Al recorrer estas imágenes, no solo reconocemos la ciudad que heredamos, sino que podemos imaginar otras formas de proyectar su futuro. Es una oportunidad para mirar la Ciudad de México con otros ojos y entender que su paisaje urbano también es un archivo de ideas, tensiones y aspiraciones colectivas.
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