Rompiendo muros. Migrantes y refugiados. Un desafío para la humanidad

Arte
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“También de este lado hay sueños”, esta sentencia está escrita sobre un muro de casi dos metros de altura. Sobre la enorme lámina de color gris hay una persona que está intentando cruzar al otro lado, pero no sabe que otro individuo lo espía por una rendija.

Esta obra de arte urbano representa el inicio de la exposición Rompiendo muros. Migrantes y refugiados. Un desafío para la humanidad que refleja la encrucijada por la que atraviesan los refugiados al intentar cruzar la frontera con los Estados Unidos.

Cada tres segundos una persona es obligada a salir de su hogar, sin pasaporte, sin transporte y sin identidad. México está en el lugar número tres de los países con mayor número de migrantes. Se estima que 150,000 personas ingresan al año por la frontera sur de México para luego luchar incansablemente contra las condiciones climáticas, el largo trayecto y la delincuencia; pero, sobre todo, combatir el racismo y lo malos tratos que reciben al encontrarse con el muro del vecino del norte, el principal país receptor de migrantes.

El Museo Memoria y Tolerancia junto con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos trabajaron en equipo para convertir la sala principal del recinto en las distintas zonas de vulnerabilidad de estas personas, como son unas vías que guían a La bestia, el tren que atraviesa el territorio mexicano de sur a norte y lleva a cientos de personas en su lomo. También verás un techo del cual cuelgan chalecos salvavidas que hacen referencia a los refugiados que navegan por el mar Mediterráneo tras las condiciones de la guerra y en otro extremo de la muestra hay una simulación de un campo de refugiados: el piso es de tierra, hay poca luz y sólo hay una mesa con unas cuantas ollas.

En la exhibición observarás 11 carteles que forman parte de los ganadores de la edición número 14 de la Bienal Internacional del Cartel en México 2016, destaca la ilustración de una lotería mexicana que entre los personajes encontramos al diablito, la bandera, la muerte, el nopal y el migrante, este último mostrado en un cuadro de color blanco que se asocia con un ser invisible.

Hay una sección dedicada a los más de 95,000 niños que viajan solos en esta travesía, hay un árbol dibujado en la pared y resaltan hojas de colores, cada una tiene mensajes escritos por los niños que son detenidos y no logran cruzar a los Estados Unidos. “Lo más difícil que he pasado es estar aquí en Migración, encerrado sin ver a nadie de mi familia. Duele mucho estar lejos de nuestros seres queridos, en especial de mi madre”, éste es uno de los tantos recados que describen la realidad de algunos niños salvadoreños, hondureños y guatemaltecos.

En conjunto, Rompiendo muros. Migrantes y refugiados es un homenaje a todos los que luchan por arribar a un lugar en donde mayoritariamente no son bienvenidos. El recorrido está acompañado de rejas por todos lados, montadas como símbolo de reclusión y carencia de oportunidad; es, sin duda, un recordatorio de que mientras tú visitas la exhibición, una persona huye de su país para cruzar un muro que no sabemos a dónde lo llevará. 

También conoce la instalación de realidad virtual Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible), que toca el tema de las condiciones humanas de los refugiados.

Por Aura Ramírez Cornejo

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