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Entrevista con el director James Ponsoldt sobre El círculo

El cineasta nos cuenta sobre redes sociales, Tom Hanks y Emma Watson, conspiración y democracia digital

Foto: Cortesía de la producción

Adaptar una novela a la pantalla grande ya es terreno conocido para James Ponsoldt. Aunque sus primeras incursiones en el cine fueron guiones originales —Saliendo de las sombras (2006) y Tocando fondo (2012)— es mejor conocido por ser el director del melodrama romántico El esplendoroso presente (2013) y la cinta biográfica El último tour (2015), ambas basadas en libros.

Este año regresa a las salas con una adaptación deEl círculo, de Dave Eggers: una historia sobre la joven Mae Holland (interpretada por Emma Watson), que consigue un trabajo en la empresa de tecnología y redes sociales más importante del mundo. Cuando el carismático director de la compañía Eamon Bailey (Tom Hanks) la invita a participar en la prueba de un nuevo producto, Mae descubre los límites de la privacidad y la libertad en el mundo digital. Charlamos con el realizador sobre los retos de adaptar libros, las ventajas de las redes sociales, los riesgos de la nueva democracia digital, conspiraciones y MTV.

 ¿Qué te impulso a adaptar El círculo al cine?
Había leído a Dave Eggers en la universidad y me volví un gran admirador de su trabajo. Los debates que propone sobre temas relevantes en nuestros tiempos me parecieron muy interesantes. Entonces estaba muy emocionado cuando se publicó su libro. Me pareció una historia muy entretenida, pero a la vez aterradora sobre privacidad y vigilancia. Creo que Mae Holland, la protagonista, es un personaje muy complejo. A veces parece muy fácil relacionarse con ella y otras veces da miedo. Es un personaje fascinante. Empecé a hablar con Dave poco después de que anunciaran la adaptación y fue así como empezó todo.

Has trabajado anteriormente en otras adaptaciones, pero ¿cuáles han sido los retos de pasar esta novela de la página a la pantalla?
Creo que en cualquier obra literaria de más de 400 o 500 páginas y múltiples personajes, la meta principal es elegir en lo que nos vamos a enfocar. Si adaptas al pie de la letra una novela, terminarías probablemente con material suficiente para una serie de televisión de diez o doce horas. La historia se centra en Mae y trata sobre su identidad, tanto en línea como fuera del mundo digital. Los temas de privacidad y vigilancia la afectan directamente a ella. Entonces nos enfocamos en Mae, mientras que otros personajes que tenían participaciones más extensas en el libro, se transformaron para apoyar su viaje como protagonista. Eggers fue un gran colaborador en este proceso, fue muy generoso.

¿Cómo fue trabajar con actores de la generación de Tom Hanks y Patton Oswalt y talentos más jóvenes como Emma Watson y John Boyega?
Fue estupendo trabajar con ellos. Alguien como Emma Watson o John Boyega forma parte de una generación distinta a la de Patton Oswalt o Tom Hanks y, evidentemente, cuando tratamos temas de tecnología, esos veinte años de distancia en edad marcan una gran diferencia en sus puntos de vista sobre privacidad y el uso de redes sociales. Lo que es interesante es que John y Emma tienen experiencias completamente distintas sobre las cosas a las que están acostumbrados y con las que han crecido. Pero todos al ser actores y figuras públicas tienen una percepción particular sobre cuestiones de privacidad, porque saben que el simple hecho de salir a una cafetería significa que alguien los va a grabar, que el video terminará en internet y que la gente lo comentará. Valoran su privacidad de una manera en la que nosotros no hemos reparado. Hasta ahora.

En esta vida observada y vigilada a través de las redes, ¿crees que la película deje un mensaje?
Espero que ayude a plantear preguntas importantes. Con suerte, no será vista como una cinta de propaganda en pro o en contra de la tecnología, eso sería muy simplista. La innovación está profundamente integrada en nuestras vidas. La cinta es en parte una sátira y un poco una fábula. Espero que sea una película que la gente pueda disfrutar y que los incite a reflexionar sobre cuánto de nosotros mismos debemos compartir en línea, cuánto vale nuestra privacidad y evaluar si realmente tenemos poder sobre la situación.

Al final del día, las intenciones de este tipo de compañías suelen ser positivas. Es bueno que nos ayuden a conectar con amigos y familia y que la información esté disponible para todos. Pero al mismo tiempo estamos siendo monitoreados, nuestra información está almacenada y se lucra con ella y no estoy seguro de si vale la pena ese riesgo. Creo que la cuestión es que no pensamos mucho en eso. Lo tomamos en serio cuando se trata del gobierno vigilando a la gente, pero no lo consideramos en la vida diaria, cuando se trata de cosas simples como nuestra computadora, nuestros teléfonos, nuestras apps o todas las páginas a las que nos registramos.  

El tono de la cinta recuerda un poco a las películas sobre conspiraciones de los setenta, como La conversación con Gene Hackman, ¿aportas algo a este género tan recurrente en el cine?
Me encanta La conversación y Los tres días del Cóndor. Creo que durante una buena parte del siglo XX, esos arquetipos han estado presentes: gente trabajando para el gobierno, vigilando en helicópteros negros, policía secreta espiando… Lo que El círculo hace es no sólo otra versión de eso, sino mostrar que el gobierno no tiene siquiera que espiarnos porque nosotros nos registramos voluntariamente al banco de datos más grande de la historia de la humanidad, como lo son las redes sociales, los correos electrónicos y todas las demás aplicaciones que requieren información personal. Creo que las personas que fundaron estas compañías probablemente tienen buenas intenciones. Tenían una buena idea y contribuyeron a democratizar el acceso a la información. Eso es bueno. Pero la cuestión es que almacenan toda esa data y la utilizan para vendernos cosas, lo cual implica que ya no es libre. En las manos correctas, supongo que es razonable que alguien tenga esa cantidad de poder. Tal vez. Pero ¿qué pasa si cae en las manos equivocadas? ¿Si llega a una dictadura o un gobierno que la utiliza en contra de sus ciudadanos? Espero que pensemos más al respecto en el futuro.

Pero no creo que la solución vaya a estar en las nuevas generaciones. La idea de privacidad de mis padres es diferente a la mía, y la mía es distinta a la de gente cinco años menor que yo, y creo que llegará un punto en el que el concepto de privacidad se volverá anticuado porque los jóvenes no lo apreciarán de la misma manera que nosotros. Creo que señalar abusos de poder, ya sean por parte del gobierno u otras entidades —como en Estados Unidos con las cámaras corporales de los policías— es algo positivo que contribuye a la transparencia y la rendición de cuentas. Pero también existe este debate orwelliano sobre la creencia de que monitorear a las personas tiene como resultado mejores comportamientos, porque crea un estado de realidad muy extraño en el que todos están dispuestos a actuar para la cámara.

¿Cuáles son tus futuros proyectos después de El círculo?
Estoy trabajando en dos proyectos: una película sobre MTV y sus comienzos en la década de los ochenta, basada en un libro llamado I Want My MTV, y también en una idea original con Disney. Este último es un híbrido entre live action y CGI, al estilo de El libro de la selva. Es sobre un niño que pierde su hogar y su familia y se convierte en un refugiado en Los Ángeles. Estoy escribiendo el guion, pero no sé. Tal vez haga también una película sobre F. Scott Fitzgerald en sus últimos años de vida. No estoy seguro en cuál proyecto trabajaré primero.

El círculo Estreno: Ago 10.

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El círculo

La tecnología y las redes sociales han cambiado muchos aspectos de la vida moderna en los últimos años. Este hecho es bien sabido, tanto que incluso suena un poco trillado. Diferentes directores han contribuido a la discusión sobre el tema y ahora el director norteamericano James Ponsoldt se une a la lista con su más reciente producción.

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