Margot Robbie nos cuenta sobre su papel en Yo, Tonya

La actriz australiana, Margot Robbie, está nominada a los Premios de la Academia como Mejor actriz, por interpretar a la patinadora Tonya Harding. Charlamos con ella sobre su papel y los retos a los que se enfrentó
I, Tonya
Foto: Cortesía Time Out New York
Por Joshua Rothkopf |
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Resistencia, talento y fortaleza: cualquiera que haya dicho que actuar no tiene nada que ver con practicar un deporte, no sabe de lo que habla. Desde que se enfrentó a un maniático Leonardo DiCaprioen El lobo de Wall Street, Margot Robbie ha demostrado ser una competidora feroz. Pero su más reciente interpretación alcanzó un nuevo grado: una deshonrada patinadora olímpica, Tonya Harding, deportista vetada de su asociación por el ataque a Nancy Kerrigan en 1994, por le cual está nominada a Mejor actriz en los Óscares 2018.

Esta actriz de 27 años cumple con una de las hazañas de empatía más audaces del año. Dirigida por Craig Gillespie y coproducida por la propia Robbie, Yo, Tonyatiene un aire scorsesiano dentro de una película sobre deportes; una historia descuidada, divertida y devastadoramente concretada que dará mucho de qué hablar en la temporada de premios.

Robbie nació en Australia y ha vivido en Brooklyn, Londres y Los Ángeles. Se autodenomina “una gitana” y para ella “hogar” es un concepto flotante. Durante un tiempo, relativamente tranquilo, antes del auge de los Oscares, nos contó sobre prepararse para sus días de filmación de 17 horas, el escándalo de Harvey Weinstein y el enigma que yace en su corazón sobre su más reciente triunfo.

¿Extrañas vivir en Nueva York?
¿Bromeas? Extraño Nueva York todo el tiempo. Estaba en South Williamsburg antes de que decayera y luego viví en Bed-Stuy por un corto tiempo. Era asombroso. Creo que ahora Williamsburg está demasiado ocupado para mi, pero seis o siete años atrás era increíble. Extraño todo: los restaurantes, Brooklyn Bowl, Nitehawk Cinema, ¡Solía ir todo el tiempo!

Pero sigues siendo una gran fan de los New York Rangers, ¿no?
Definitivamente. Creo que siempre lo seré.

¿Jugaste hockey sobre hielo durante la adolescencia?
No de adolescente, pero lo jugué por primera vez cuando me mudé a América, en 2011. Provengo de una ciudad costera en Australia, así que los deportes en hielo no eran gran cosa. Así que me uní a la liga de The Mighty Ducks. Me encantó.

¿Qué posición jugabas?
Ala derecha, pero no te dejes engañar, ya no soy buena para ello.

Aún así, seguramente el patinaje te ayudó a dominar los saltos triples axels en Yo, Tonya
Sí, claro, puedo hacer un salto de triple axel (ríe). Normalmente subestimamos lo increíblemente difícil que es. Cuando planeamos esa escena, pensabamos "Oh bueno, dejaremos que el doble de lo haga", y nuestro coreógrafo de patinaje nos dijo "Nadie puede hacer un triple axel, ¿ya sabían eso, verdad?". Solo había dos mujeres en América que podría hacerlo y ambas eran asiáticas, y no eran mi doble. Terminamos haciéndolo por computadora.

Me encanta cómo la película enfatiza tanto en el talento de Harding como en su agresividad.
No era alguien que normalmente seguía las reglas —era un poco severa— y si no fuera por la mentalidad medio rebelde, no habría sucedido aquel logro deportivo: ser la primera mujer americana en hacer un triple axel en una competencia. Mientras más entendemos el mundo del patinaje artístico, más lo apreciamos.

Hay una sutil guerra con las otras chicas y con los pedantes jueces ante las rutinas de patinaje al ritmo de “Sleeping Bag” de ZZ Top...
Su increíble disciplina la llevó a donde estaba, a pesar de la clase social o las circunstancias. El patinaje artístico es un deporte muy caro. Aún así, logró sobresalir. Tonya no era necesariamente la imagen que ellos querían, pero creo que eso es lo que más me gusta de la película.

Foto: Time Out New York

Recordamos a Harding principalmente por aquel “incidente”. ¿Cómo te preparaste mentalmente para interpretarlo? La película se inclina a la culpabilidad.
En lo que más me enfocaba, sobre todas las cosas, era en la idea de que Tonya anhelaba amor y estaba en constante búsqueda por la aceptación, ya sea por parte de Jeff Gollooly –su exesposo de Harding–, su mamá o del público.

Parece que no quieres juzgarla.
Esta historia abarcó cada noticiero. Ocurrió después del caso O.J. Simpson, fue como una bola de nieve sin control. La gente se alimentaba demasiado de ella. En la película dice: “Todos ustedes también son mis atacantes”. Podemos sentarnos y juzgar a su mamá o a Jeff por abusar de ella, e igualmente juzgamos demasiado rápido a Tonya. El público también jugó su parte en la historia. En algún punto de la película llegan las ganas de reflejar a la sociedad en un espejo para percatarnos de qué tan rápido juzgamos a las personas sin conocer sus circunstancias.

Hasta cierto punto, Tonya parece ser una mujer explotada que pretende tomar de nuevo el poder. ¿Te recuerda al escándalo de Harvey Weinstein?
Son dos incidentes por separado, pero lo que ambos muestran es lo increíblemente resistentes que son las mujeres. Se levan y pelean.

¿Tienes algún comentario para compartir sobre las mujeres que salen y alzan la voz?
Ya me he involucrado en ello, pero para hacer eco en los sentimientos creo que las mujeres han sido extremadamente valientes. Seguramente es algo difícil de hacer. Y espero que haya algún consuelo al hacerlo público, ya que facilita que las personas lo hagan en el futuro. Podemos favorecer al cambio en esta y en muchas otras industrias.

Aunque la película explora el abuso emocional y físico de Tonya, también está muy empoderada hacia la crítica femenina. Literalmente, la cámara está pegada a tu cara todo el tiempo, captando tu euforia.
Me pareció un acercamiento increíble. Durante los Juegos Olímpicos de Invierno estamos acostumbrados a ver tomas largas y estáticas; luce elegante y hermoso, pero se pierde el estruendo de la energía que hay en los saltos y movimientos. Así que le pusimos patines a nuestro camarógrafo y él estaba a pocos metros de mi, hacíamos las rutinas juntos como un baile. Eso fue algo que nunca habíamos visto. Craig quiso que viviéramos los momentos más altos de Tonya antes de experimentar los bajos.

Foto: Time Out New York

Yo, Tonya tiene muchos premios revoloteando a su alrededor. ¿Cuánto le apuestas a la estatuilla del Oscar?
Todo es merengue en el pastel. La cosa con las películas indie es que son un milagro el solo hecho de hacerlas. Estaba muy preocupada de mantener la película fuera del piso, así que ser tema de conversación para el Oscar es un honor pero también me da espasmos. Para ser honesta, todo lo que queríamos era hacer una película que la gente disfrutara. Mientras esto pase, estaré feliz.

¿Conociste a Tonya?
Así es. Cuando hice mi investigación no tuve problema, pues había mucho material online de Tonya, y decidí la manera de interpretar al personaje antes de conocerla en persona. Pero una semana antes del rodaje, Craig y yo volamos a Portland y almorzamos con ella. En realidad no quería examinar sus manerismos o escucharla dialogar; fue muy difícil no hacerlo, pero lo intenté de alguna forma. Quería conocerla para hacerle saber que manejaríamos la historia respetuosamente y que, a final de cuentas, era una película. Yo no pretendía frenarme con su personaje, y espero que haya entendido eso.

¿Estuvo de acuerdo con ello?
Sí, se portó muy bien. No me imagino tener el coraje de permitir que alguien haga una película sobre mi vida y de sus partes más traumáticas. Así que, considerando la situación, fue completamente comprensiva. Retrocedió y nos dejó hacer lo nuestro. No estuvo en el set, no preguntaba, ni siquiera dijo algo del guión. Evidentemente, nuestra cortesía fue rodar la película para ella antes que para el público.

¿Le gustó?
Le pareció una experiencia muy compleja, muy emocional. La escena cuando grité hacia los jueces "Suck my dick" le encantó. Deseó haberla dicho en su momento.

La película:

Cine, Drama

Yo, Tonya

No es la película que probablemente merece Tonya Harding, la famosa patinadora de hielo–pero alegremente (para nosotros) es la unica que consiguió– Yo, Tonya es un tratamiento grandiosamente complejo y exuberante de una figura desacreditada. 

Time Out dice
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