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Foto: Manuel Velasquez
Foto: Manuel Velasquez

Sigourney Weaver y Oona Chaplin: fuego, poder y actuación en Avatar: fuego y cenizas

Las actrices hablan sobre performance capture, el legado de James Cameron y los personajes que arden en la nueva entrega de Avatar

Stivi de Tivi
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Avatar es mucho más que ciencia ficción: es una reflexión sobre el poder, el futuro y el legado. En Avatar: fuego y cenizas, James Cameron reúne a dos actrices de generaciones y trayectorias distintas, unidas por una misma exigencia artística. Sigourney Weaver regresa a Pandora como Kiri, mientras que Oona Chaplin se suma a la saga con un personaje atravesado por el trauma y la furia. Durante su visita a México, ambas conversaron con Time Out México sobre actuación, poder y creación en uno de los universos cinematográficos más ambiciosos de nuestro tiempo.

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Muchos actores buscan personajes que los mantengan en una zona de confort, personajes cálidos. Ustedes, en cambio, suelen elegir personajes que queman, que son fuego. ¿En qué momento entendieron que este tipo de personajes serían un motor creativo en su carrera?

Sigourney Weaver: Para mí, soy como un colibrí: salto de un tipo de película a otro, de un personaje a otro, y todo lo baso en la historia. Es verdad que a veces me asocian con mujeres inquietantes o intimidantes, y por eso es agradable, de vez en cuando, interpretar a alguien que no pertenece a ese mundo. Pero siempre estoy buscando la historia. No pienso en el género, sino en lo que la historia dice sobre el futuro y sobre quiénes somos.

Oona Chaplin: No fue una decisión consciente. Mi carrera ha sido pura suerte y corazón. Cada personaje ha llegado casi como un accidente afortunado. En este caso, el fuego ya estaba ahí: el personaje convierte su dolor, su trauma y su furia en gasolina. Su mayor sufrimiento se transforma en su mayor fuerza. Lo único que tuve que hacer fue creerlo.

James Cameron ha defendido durante años que el “performance capture” es actuación real. Desde su experiencia, ¿qué les gustaría que el público entendiera realmente sobre este proceso?

Sigourney Weaver: Es la experiencia de actuación más pura que he tenido en el cine. Toda la tecnología viene después de que hacemos nuestro trabajo. Entramos a un espacio vacío, exploramos a los personajes con total libertad y Jim está completamente abierto a lo que descubramos. Es como un ensayo teatral muy temprano, donde el director está ahí contigo y simplemente exploras.

Oona Chaplin: Es como teatro pobre. Es irónico porque es una de las producciones más caras de la historia, pero en el set estás prácticamente en pijama. Estás tú, el otro actor y James creando una burbuja de protección donde la imaginación lo es todo. Es un patio de recreo creativo: libre, básico, muy rudimentario, y justamente por eso tan poderoso.

Durante décadas, el poder en el cine se ha asociado con el control. En Avatar, ¿sientes que esa idea ha cambiado?

Sigourney Weaver: En estas películas queda muy claro que el verdadero poder es la naturaleza. Y está furiosa. También se muestra la maldad de las corporaciones y de las armas, cómo envenenan el corazón. Ignorar comunidades enteras y sistemas de creencias completos para conquistarlos es un objetivo vacío, pero tristemente muy reconocible en nuestro mundo.

La película también habla del poder desde un lugar muy personal. ¿Cómo lo entiendes a través de tu personaje?

Oona Chaplin: Para mí, el control no es poder; es una señal de debilidad. Mi personaje se siente atraída por el poder porque viene de un trauma profundo, de haberse sentido completamente impotente. Todo lo que hace es un intento por reconstruirse y recuperar ese poder interior. Es un proceso complejo y contradictorio.

Más allá de la tecnología, los premios y el legado de la saga, ¿quién es James Cameron para ti?

Sigourney Weaver: Es alguien con quien tengo una historia muy larga. Es parte científico, parte soñador, explorador. Pero, sobre todo, confía profundamente en los actores para iluminar su guion. No es posesivo. He visto la película cuatro veces y cada vez me asombra pensar en todo lo que tuvo que sostener al mismo tiempo.

La película habla mucho del legado. Para ti, viniendo de un apellido tan importante, ¿qué significa esa palabra?

Oona Chaplin: Es un gran honor. Cada persona en mi familia ha sido un ejemplo para mí. Integrar ese nombre ha sido un reto, pero también una alegría. Me gusta cargarlo con orgullo. Me gusta apuntar hacia ese gran bigotudo que tengo detrás.

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