Carlos Rodríguez, Radríguez
Foto: Cortesía del artista

Carlos Rodríguez, arte queer en Gran Salón México

Platicamos con Radríguez sobre su participación en la feria de ilustración Gram Salón México

Por Alberto Cervantes
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Carlos Rodríguez, conocido también como Radríguez, desde hace algunos años nos sorprendió con las ilustraciones de sus hombrecitos regordetes, con nariz prominente (se asemeja al genital masculino) y en posiciones sensuales. Sus divertidos y homoeróticos dibujos mudaron de stickers y mercancía a cuadros que se incluyeron y vendieron como arte hace cuatro años en Gran Salón México (GSM), cuando una instalación de calzones con sus barbones enamoró a los asistentes de la feria.

Hoy, luego de haber expuesto en Estados unidos, de haber experimentado con la cerámica y la escultura y de lleno en la pintura, Carlos Rodríguez regresa a la séptima edición de Gran Salón México. Esto fue lo que nos platicó el artista queer.

Foto: Cortesía del artista

Esta es tu cuarta edición en GSM, ¿has visto una evolución en la feria?
Cuando yo empecé era muy difícil tener un espacio donde apreciara tu trabajo de una forma más profesional, intentando ser ilustrador. Existe una cierta lealtad a este proyecto porque sí tiene una consideración con el talento que va desde la gente que ya está consagrada, como Dr. Alderete o Alejandro Magallanes, hasta personas que apenas va empezando y que justo esta plataforma les da visibilidad.

¿Cómo ves tu trabajo cinco años para atrás, cómo ha evolucionado?
En la primera edición que participé en GSM, imagínate que colgamos calzones, estaba muy divertido porque Maru (directora de la feria) me dijo: al final de cuentas las ilustraciones las imprimes y las vendes en tus calzones, entonces es como si fuera un lienzo. A la gente le daba mucha risa.

Respecto a lo que voy a presentar este año, he pasado mucho tiempo encerrado y empecé a pintar bastante, entonces voy a presentar unos óleos chiquitos, que si piensas de haber empezado con unos calzoncitos ahora ya tengo más experiencia, los personajes ya cambiaron… Al principio mis personajes sí tenían toda esta connotación más sexual, pero seguimos con el tema de la censura, me siguen bajando imágenes de redes, se vuelve muy latoso pelearte con la censura, entonces mis personajes ya no son muy explícitos, aunque siguen siendo personajes rechonchitos, juguetones, barbones. Sí sigues viendo penes, pero está más disimulado, o no está completo, o no está erecto… tiene unas rayitas menos de como empecé.

Has expuesto en Estados Unidos...
Tuve dos exposiciones. Una en un lugar que se llama Provincetown Arts Society & Ken Fulk, es muy interesante que me inviten porque les gusta lo que hago, no por un tema de trayectoria. Era una muestra muy interesante que hablaba sobre cómo vives la intimidad como comunidad queer. De ahí empecé a conocer a galeristas, gente que escribía sobre arte, se empiezan a mover bastantes cosas y conozco a una galerista de Nueva York que me ofreció un show en solitario que ahora está en exhibición (Fortnight Institute).

Eres de las pocas propuestas LGBTTTI en Gran Salón, ¿consideras que tienes una responsabilidad?
Este tema es muy ambiguo, pues lo que ha pasado desde que empecé en GSM es que la gente que compra mis obras no siempre se identifica con lo queer; por ejemplo, el año pasado presenté una escultura y la compró un padre de familia. La gente ya no se clava tanto, siento que ya hay bastante flexibilidad, la feria está en un punto donde es bastante natural ver dibujos de hombres desnudos o ver artistas que están trabajando temáticas de identidad sexual o de género, vamos en un punto de mayor naturalidad.

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¿Qué libertades te da la escultura que no te de la gráfica?
Tiene que ver con el grado de simplicidad porque muchas veces la idea no puede quedarse en un solo objeto y vas a necesitar más elementos o colores o la narrativa tiene que ir acompañada; yo uso la pintura para eso, cuando tiene que haber una luna, o tiene que haber un perro, cuando tienen que haber más cosas para que se entienda la idea. La escultura es más simple o muy concreta.

El trabajo que he hecho en escultura son los personajes haciendo sus posiciones básicamente, las series que a veces hago se traducen en los mismos personajes haciendo posiciones de yoga o jugando con algo dorado, cambiando un esmaltado blanco por uno que parezca de piedra. Va algo más sencillo y más decorativo. A la gente le gusta mucho poder tocar al personaje. Cuando trabajo series de esculturas, en tres días no tengo ninguno.

Gran Salón México. Guanajuato 227, Roma. Sábado 6 a martes 10 de noviembre. Gratis.

Radríguez IG: @radrigue5.

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