En busca de un lenguaje igualitario para la comunidad LGBTTTIQ+

¿De qué manera el lenguaje nos incluye a todes y, al mismo tiempo, cierto vocabulario ha perpetuado violencias y estigmas hacia la comunidad?

En busca de un lenguaje igualitario para la comunidad LGBTTTI
Foto: iStock

¿Vivimos en una ciudad gay friendly? Probablemente no tanto como nos gustaría. Mientras el marco legal de la CDMX plantea un convivencia igualitaria y de respeto, sin importar la identidad de género u orientación sexual, en la realidad siguen existiendo complicaciones.

Tan solo en esta época de confinamiento, de acuerdo con el Informe de crímenes de odio contra personas LGBT, en México, “lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT), víctimas de violencia y discriminación por razón de su orientación sexual, expresión o identidad de género, se han visto gravemente afectadas por esta pandemia, siendo poco o nulo el acceso a la justicia y a las protecciones correspondientes”. Ante esto creemos profundamente que la sociedad en colectivo puede generar cambios que protejan los Derechos Humanos de todas las personas. Y una de las tareas que pueden contribuir a ese cambio es repensar lo que decimos, cómo lo decimos y lo que nos significa.

Por eso, este Mes del Orgullo LGBTTTI apostamos por un lenguaje incluyente. Miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ nos comparten su testimonio sobre aquellas palabras  inquisitivas, ofensivas y discriminatorias— que tocaron sus vidas y tuvieron que resignificar para desarmar a quienes los oprimen.

Reapropiarse del lenguaje como herramienta poderosa
Gay y lésbico

Reapropiarse del lenguaje como herramienta poderosa

Platicamos con la filóloga y lingüista Georgina Heredia Trejo para entender cómo el lenguaje puede convertirse en un arma de doble filo para la comunidad LGBTTTIQ+ ¿De qué manera el lenguaje o las palabras que usamos pueden alimentar discursos de odio?No es coincidencia que las personas que tienen más privilegios sean hombres a los que les embona perfecto el masculino de la lengua y que las personas que no aparecen en la lengua sean las mujeres, las personas no binarias y otro tipo de disidencias de género y pronombres, que curiosamente no suelen tener representación tampoco fuera de la lengua; suelen vivir discriminación, odio, asesinatos. También hay algunas palabras que pueden ser muy dolorosas para la comunidad, ciertas construcciones, tonos o el hecho de que palabras específicas se usen como insultos cuando en realidad no tendrían por qué serlos. De esta manera el lenguaje puede contribuir a la violencia. En ese sentido, ¿el lenguaje ha sido para la comunidad LGBT un antagonista a lo largo de la historia?Quien usa bien o mal el lenguaje son los individuos, y siempre ha habido un conjunto de personas que tienen cierto poder o muchos más privilegios. Es este grupo el que oprime a la comunidad LGBT y una de las tantas herramientas que usa para hacerlo es el lenguaje, pero tienen muchas otras formas; como impedir accesos al trabajo. ¿Ubicas otros periodos de la historia en los que hayamos repensado qué decimos y cómo lo decimos respecto a la comunidad LGBT+?Creo una constante en ciertas comunidades marginalizadas es que han intentado integrarse a la corriente general de cómo se habla. Sin embargo, cada comunidad tiene sus propias palabras y códigos, que es también parte de lo que les da identidad; que cuando hablan con alguien de afuera no les entienden. Actualmente se está notando mucho más a raíz de las redes sociales, pero siempre ha existido ese juego entre el lenguaje que usamos para marcar nuestra identidad y algunas de esas palabras se cuelan al resto de la gente. La comunidad se ha reapropiado de ciertas palabras como "joto", ¿de qué forma este ejercicio es favorable para ellos y ellas? Es una herramienta muy poderosa que tienen las comunidades oprimidas. Son las estructuras de poder las que se van mermando, porque tienen que encontrar otro tipo de palabras para insultar. Y es favorecedor para las personas que se están reapropiando del término, al resto de la sociedad no le pasa nada porque ya tiene todos los privilegios del mundo. Ok, ¿quieres mostrar que tienes más poder que nosotros?, pues de ese modo no. Háblame de otras palabras que están muy incrustadas en nuestro léxico y que son ofensivas para la comunidad LGBT+.Todo este debate muy sonado respecto a la palabra "puto" en el futbol. Es algo que de alguna manera muchos hombres gais se reapropian y lo dicen como orgullo, y al mismo tiempo la FIFA dice "no, eso es un insulto y por lo tanto no puedes decirlo", y se hace un juego muy confuso.¿Tiene que ser la misma comunidad la que decida qué palabras se reapropia?Yo como una mujer que no es de la comunidad, cis, no puedo decir “ah como no es un insulto, puedo llegar y decir puto”. No. Porque estoy desde afuera, digamos que solo las personas que están desde adentro tienen el derecho de quitarle la carga de insulto. Es ver que sí hay una diferencia de jerarquía, porque a mí nunca me van a discriminar o a mí nadie me está intentando matar por homofobia. Cuando había menos espacios seguros para la comunidad LGBT+, ¿era más difícil apropiarse de un término en comparación a ahora, que vivimos en una ciudad gay friendly?, ¿cómo podrías explicar esa relación con el contexto?Pondría entre muchas comillas el decir que la ciudad es gay friendly, creo que todavía hay muchísimas personas que no lo son aquí mismo, en la ciudad donde se supone que somos más progre. Lo que va creando un contexto seguro, hasta cierto punto, es que las normatividades legales sean más amigables. ¿Qué normas sociales o legales te apoyan? Aquí en la CDMX sería mucho más mal visto atacar a una pareja de gais o lesbianas que un país donde es ilegal.¿En qué debos pensar antes de referirme a una persona de la comunidad LGBTTTIQ+?Que tú no sabes más que ella, de ella. No tengas miedo de quedar como ignorante, es mejor preguntar “oye, tu nombre no me está diciendo si eres hombre o mujer”, y en un nivel más alto preguntar cuáles son los pronombres que usa para referirse a sí mismo o misma.Al español no se le puede romper ni dañar y cuando nos rehusamos a usar un lenguaje inclusivo o a respetar las formas en que cada persona quiere ser llamada, lo que estamos rompiendo y dañando son personas, quienes ya están violentadas e invisibilizadas en la sociedad; ya sufren un montón de discriminación y lo menos que podemos hacer es incluirlas en el lenguaje.

No me llamo... puto, lencha, maricón, sidoso, travesti, jota
Gay y lésbico

No me llamo... puto, lencha, maricón, sidoso, travesti, jota

Reapropiarse del lenguaje es una herramienta poderosa de la comunidad LGBTTTI+, que a lo largo del tiempo ha sido estigmatizada y señalada con frases que están incrustadas en nuestro lenguaje y nuestra forma de expresarnos. Palabras como maricón o joto cada vez pierden más fuerza como insultos, hoy, podemos notar que algunas personas se han reapropiado de dichos términos y los utilizan incluso como motivo de orgullo. Es por eso que, personajes de la comunidad LGBTTTI+ nos contaron su experiencia con algunas palabras y cómo las resignificaron.

¿Por qué decirle sí al lenguaje inclusivo?
Gay y lésbico

¿Por qué decirle sí al lenguaje inclusivo?

La asesora lingüística y periodista, Paulina Chavira, profundiza sobre el lenguaje igualitario y cómo es que las personas construimos nuestras propias normas y formas de expresarnos.¿De qué manera el lenguaje puede invisibilizar a personas de la comunidad LGBTTTI?Aunque haya voces que digan lo contrario, lo que no se nombra, no existe. Necesitamos palabras para nombrar realidades y creo que si no tenemos palabras específicas, sí pueden invisibilizar, sin ninguna duda, a personas que forman la comunidad LGBTTTIQ+.¿Por qué cuesta trabajo entender que es la sociedad la que marca la pauta para que el lenguaje cambie o evolucione?Sí ha habido un cambio desde los noventa, en el que trata de ponerse más esa idea de que la academia está para observar el lenguaje, estudiarlo, no tanto para imponerlo. Han repetido mil y una veces que en realidad somos quienes hablamos, los que establecemos cuál es la lengua y cómo se usa. Pero eso lo dicen por un lado y por el otro salen a decir qu no necesitamos el lenguaje igualitario o inclusivo porque ya tenemos el masculino genérico y es una ridiculez que se pongan a utilizar arrobas, equis o la e, por ejemplo. ¿Crees que es necesario un pronunciamiento a favor del lenguaje inclusivo desde la academia?No sabes cuántas veces me han compartido esta noticia que la Academia Francesa de la Lengua prohibió el lenguaje igualitario… pues la francesa, aquí hablamos en español (risas).Muchas personas creemos que hay otras alternativas y que a diferencia de lo que se piensa, que es una destrucción del lenguaje, es simplemente su evolución y mientras más personas busquemos expresarnos de una manera igualitaria, tarde o temprano eso va acabar permeando en las mismas instituciones que hoy niegan que sea necesario algo así. ¿Ves al lenguaje inclusivo como algo exclusivo de la comunidad LGBTTTI o piensas que ya está permeando en el resto de la población?Creo que está permeando hacia la población en general, aunque en la comunidad LGBT está pegando más fuerte porque es patente y es necesario dicho cambio de expresión. Además, han tenido muchísima creatividad y este ímpetu de cambiar… Yo no formo parte de la comunidad y aun así creo que necesitamos hablar de manera igualitaria pensando que todas somos personas y a partir de ahí pertenecer a una comunidad u otra, pero al final lo que nos une es que somos personas. ¿Qué podemos hacer los medios de comunicación al respecto?Justo reflexionar cómo estamos usando el lenguaje. Es algo que a mí me ha parecido muy evidente desde que empecé con aquella campaña de 117 errores en 2013, que parece que quienes trabajamos en los medios de comunicación olvidamos ese papel y ese compromiso y esa responsabilidad que tenemos para transmitir conocimientos sobre la lengua, las palabras que escogemos, cómo redactamos, cómo nos expresamos, eso también permea en la sociedad.Yo entiendo que hay muchos medios que dicen cómo voy a escribir con una equis o un arroba; no te tienes que ir ahí, hay muchas otras alternativas, en lugar de estar usando el masculino genérico, puedes utilizar otras formas de redacción. Cuando estaba en el New York Times, desde 2019 intentamos que todos los artículos que publicábamos no tuvieran una marca de género y entonces cualquier persona que la leyera pudiera sentirse identificada con eso que estaba leyendo. Habrá otros medios que digan sí yo voy por la equis, o yo voy por la e. ¿Qué diferencia hay entre gente y todes? Ninguna. Más allá de hablar del lenguaje incluyente no sexista, el que se te ocurra, a mí me gusta hablar del lenguaje igualitario. Las personas, no el hombre, no el ser humano. Puedes hablar de una persona gay, transexual, una persona con discapacidad. La base son las personas y de ahí empezar a utilizar esos sustantivos epicenos. Dentro de estos se encuentra persona, gente, criatura, personaje, víctima, son estos sustantivos que tienen un género gramatical femenino o masculino, pero que no tiene que corresponder realmente con el género como concepto o identidad de la persona. Lo mismo que persona pasa con gente, que es femenino, pero incluye. Con el todes, lo veo es que la “e” nos sirve como un maravilloso marcador neutro.Hay quienes dicen persone y no me causa ningún conflicto, además es súper interesante cómo las academias están negadas a que esto ya está ocurriendo, ni si quiera hablan del tema. Entonces es una gran oportunidad para quienes hablamos, nos permite formar nuestras propias normas. ¿Qué le dirías a esas personas que son “defensores” del español?Las entiendo, yo también soy defensora del español. En algún momento de mi vida también pensé que el masculino genérico bastaba y sobraba, pero que también el mismo contacto, análisis, estudio y cercanía que he tenido con la lengua en los últimos años me abrió los ojos. Esto me hizo dar cuenta que la lengua cambia y no podemos mantenerla igual que hace siglos, incluso no podemos mantenerla igual respecto a como estaba hace apenas unos cuantos años. Recomendado: Reapropiarse del lenguaje como herramienta poderosa de la comunidad LGBTTTI.

5 consejos para referirnos a personas LGBTTTIQ+
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“Al español no se le puede romper, no se le puede dañar y cuando nos rehusamos a usar un lenguaje inclusivo o cuando nos rehusamos a respetar las formas en que cada persona quiere ser llamada, lo que estamos rompiendo y dañando son personas, quienes ya están violentadas e invisibilizadas en la sociedad, quienes ya sufren un montón de discriminación y lo menos que podemos hacer es incluirlas en el lenguaje”, nos dice la filóloga y lingüista Georgina Heredia Trejo para ayudarnos a entender cómo lo que decimos puede afectar a personas de la comunidad LGBT. Por eso, te recomendamos cinco prácticas que puedes utilizar y normalizar al dirigirte a una persona sexodiversa. 1. No uses el deadname; el nombre anterior de una persona trans o no binaria. 2. No le tengas miedo al lenguaje inclusivo. 3. Pregunta los pronombres con los que prefiere ser llamado. 4. Si eres cis (tu identidad de género coincide con tu fenotipo sexual), aclara tus pronombres para normalizar la práctica. 5. Evita palabras ofensivas como joto, maricón, puto. Probablemente para ti no signifiquen nada, pero para la otra persona sí.  Recomendado: Reapropiarse del lenguaje como herramienta poderosa de la comunidad LGBTTTI.