Calabozo MX

Antes sólo se conocía al BDSM a través de la web, ahora hay todo un grupo de talleres y dinámicas para participar
Por Time Out México editores |
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Los fundadores de Calabozo MX son Krystal de Sade y Marqués Alexander, quienes crearon el espacio como un lugar para dar todo el conocimiento que, en su momento, ellos sólo encontraron en páginas web. Hoy, estos tutores además de hablar desde su experiencia personal, cuentan con preparación en técnicas avanzadas de BDSM y medidas de seguridad. Hay 50 miembros fijos y hasta 7 mil fluctuantes, de otros estados y de 10 países extranjeros.

El lugar cuenta con mobiliario como cruces de San Andrés, camas de posición ginecológica, jaulas, marcos de suspensión, marcos para bondage, bancos para spanking, reposets para tener sexo y sillas de adoración genital. En conjunto hay 35 estaciones de juego para 35 grupos en total. En las reuniones, los asistentes deciden si participar o no. Si sólo quieren observar pueden hacerlo, pero no se les permite tomar fotos, audio o video por respeto a la confidencialidad de cada participante.

Las actividades cambian cada mes y se realizan en miércoles o sábado en el Centro Cultural de la Diversidad, en la Roma. El acceso a cada reunión es para mayores de edad, con una cuota de recuperación de $75 por persona. 

Centro Cultural de la Diversidad, Colima 267, Roma.

Conoce a los fundadores de Calabozo Mx

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Foto: Cortesía Marqués Alexander

Marqués Alexander

“¿Realmente quieres aprender a someter a una mujer? Yo te puedo enseñar, pero primero tienes que saber lo que se siente ser sometido”, le dijo la mamá de su novia a los 14 años. Así fue como Marqués Alexander se dio cuenta de que aquellas sensaciones que sentía al ver escenas de sumisión o dominación en pantalla, eran parte de un mundo de juegos, de accesorios, de castigos, de dolor, de éxtasis pero, sobre todo, de consenso.

Alexander recuerda que los primeros grupos en México, a principios de los 2000, eran escasos e influenciados por grupos españoles a través de chats y foros en internet. Hasta que en 2009 decidió dejar su trabajo de tiempo completo para crear Calabozo MX junto con Krystal de Sade, su pareja.

Para Alexander el BDSM es un estilo de vida. Es responsable de la estabilidad física, mental, emocional, y hasta la vida de una persona. Dentro de estas actividades se realizan intercambios eróticos del poder que pueden o implicar dolor y sexo, siempre de una manera sensata, segura y consensuada.

Los roles pueden ser dominante, sumiso, sádico, masoquista y bondage, que engloba todas las prácticas que incluyen movilizar el cuerpo con cadenas, cintas o vendas.

“Más que buscar el dolor por el dolor, generamos sensaciones graduales que llevan a estados alterados de consciencia, a través de la liberación de endorfinas, dopamina, serotonina y oxitocina”, explica Alexander. Aconseja que un kit básico para iniciar la práctica puede contener cuerdas, dildos, plugs, un flogger, velas, antifaz y esposas, todos deben ser materiales especializados. Es importante tener en cuenta que para los azotes hay zonas, como el cuello y los riñones, donde está prohibido golpear.

Cada una de las prácticas y en todos los niveles, cuenta con medidas de seguridad, tanto físicas como emocionales. Pero una de las más importantes es la comunicación previa y posterior a un encuentro. En ellas es importante negociar los límites de cada persona y después sanar las heridas de guerra. 

Krystal de Sade, sexualidad, erótico, dominante, sumiso
Foto: Cortesía Marqués Alexander.

Krystal de Sade

En un momento en el que el feminismo ha alzado la voz, una práctica en la que algunas mujeres se asumen sumisas puede generar controversia. Sin embargo, nadie mejor que Krystal de Sade sabe que a veces hay más prácticas de consenso en el BDSM que en una relación tradicional. “Si jugamos el rol de sumisas nosotras decidimos a quién nos sometemos. En todo contexto las mujeres deben decidir qué quieren hacer con sus cuerpos con consenso y acuerdos”, explica.

Krystal comenzó la práctica de BDSM a los 9 años a través de la autoflagelación,  pero al ir en una escuela de monjas, pronto se enteró de que ésta y otras actividades podrían tener repercusiones divinas y dejó de hacerlo. Fue hasta los 18 años cuando tuvo acceso a información de salud sexual y descubrió que había grupos en los que practicaban el mismo dolor que ella se infligía y que se llamaba BDSM.

Hoy, Krystal busca el grado de maestría en sexualidad y género, y está avalada como terapeuta sexual. Reconoce que hay mucha gente que tiene interés en esta práctica, pero encuentran culpa en sentir placer en el dolor. 

Como tutora en Calabozo MX procura que el respeto y el consenso sean la regla número uno: “Se respeta el ‘no’ en todo momento, si alguien falta a esa sencilla regla es expulsado.”, explica. Aunque hay muchos juguetes y accesorios para esta práctica, Krystal considera que, al iniciar, una buena imaginación y las manos son suficientes. 

Aunque Krystal considera que el BDSM apenas comienza a abrirse al feminismo ella no espera sentada. A través de los talleres que imparte en Calabozo MX integra un enfoque de género, donde las mujeres pueden sentirse seguras de preguntar, hablar y hacer lo que quieran.

 

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