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Descubre el Gran Tzompantli encontrado en el Centro de la CDMX

Un grupo de arqueólogos encontró el Gran Tzomplantli en las entrañas del Centro Histórico. Pasamos un día con ellos para narrarte cómo fue este descubrimiento

Foto: Alejandra Carbajal

Cuando caminas por el Centro, ¿te pones a pensar en que hay una ciudad enterrada debajo de tus pasos? El legado de nuestros antepasados mexicas no pudo ser destruido completamente ni por los españoles, ni por el tiempo. El Templo Mayor sigue investigado por arqueólogos y recientemente se dio uno de los hallazgos más importantes del recinto sagrado de México-Tenochtitlán: el descubrimiento del Huey Tzompantli debajo de un edificio ubicado en Guatemala 24.

Visitamos el recinto para platicar con el equipo del Programa de Arqueología Urbana, dirigido por el arqueólogo Raúl Barrera, quienes se encargan de este proyecto. 

“Un tzompantli es un edificio bajo que sirve para exhibir los cráneos de los individuos sacrificados a una deidad”, explica Lorena Vázquez Vallin, jefa de campo del PAU. Según los cronistas de la Nueva España como Bernal Díaz del Castillo, Andrés de Tapia y Fray Bernardino de Sahagún había entre seis y siete tzompantlis en Tenochtilán, pero el más importante es el Huey Tzompantli o Gran Tzompantli. Esta edificación estaba dedicada a Huitzilopochtli, el dios tutelar porque representaba al sol que venció a las fuerzas nocturnas y era dios de la guerra.


Foto: Alejandra Carbajal.

El hallazgo
Los empresarios Agustín Otegui y Eddy Van Velle compraron el edificio en 2013 con la intención de remodelarlo y crear un museo dedicado al chocolate. Al ser un espacio cercano al Templo Mayor, avisaron a las autoridades del Instituto Nacional de Arqueología e Historia, quien otorgó al Programa de Arqueología Urbana la misión de revisar los trabajos de remoción.

“Empezamos a trabajar en 2015, el propietario pidió que viniéramos a hacer el salvamento arqueológico. En la primera temporada sabíamos que podía aparecer el Tzompantli e hicimos más de 20 pozos de sondeo en todo el edificio. Encontramos una plataforma como de 30cm, calculamos que medía 36 metros de largo por 14 de ancho, sólo hallamos la esquina noreste y nos dimos cuenta del límite y que está centrada con Huitzilopochtli. Se encontraron fragmentos de cráneos y mandíbulas, una capa muy espesa, en total de toda la pedacería localizada suman 10,500 pedazos, que los antropólogos físicos estiman en un número mínimo de 221 personas”, señala Lorena.

Foto: Alejandra Carbajal.

Después de estos resultados, los arqueólogos tuvieron una segunda temporada para realizar la excavación y sacar los vestigios encontrados que se estima datan de 1486 a 1502. Empezaron a brotar los cráneos y no sólo eso, se confirmó lo descrito por el cronista Andrés de Tapia que siempre habían pensado como exageraciones: el uso de las calaveras como ladrillos.

“Fue un edificio que impactó mucho a los cronistas, pero el único que lo describe detalladamente es Andrés de Tapia, un soldado de Cortés; él nos dice que contó las calaveras, la estructura era un teatro bajo con postes y por los travesaños se exhibían los cráneos y de cabo a cabo había unas torres de cabezas pegadas con cal y las escaleras del edificio estaban hechas con cráneos también. Se pensó que exageraba el hecho de que hubiera torres de cráneos, más bien se pensaba que eran clavos arquitectónicos, esculturas con forma de cabeza hechas en piedra. Pero fue hasta 2015 que encontramos la torre noreste que pudimos asegurar que en efecto el cráneo se estaba utilizando como un material constructivo”, explica la arqueóloga. 


Foto: Alejandra Carbajal.

¿De quiénes son los cráneos?
Junto con el equipo de arqueólogos, trabajan restauradoras y antropólogos físicos. Las restauradoras, encabezadas por Vehelma Martínez-Garza, deben estabilizar la temperatura de los cráneos, limpiarlos y armarlos (si se puede), para que posteriormente los antropólogos puedan analizarlos y dar más información sobre las personas que fueron sacrificadas en honor a Huitzilopochtli.

El equipo de antropólogos, integrado por Miriam Abrego, Abel Badillo y Rodrigo Bolaños, tomó una muestra representativa de los cráneos que se encontraron. “Elegimos por ciertas características, como la deformación cefálica, o si presentaban mandíbulas o vertebras, 52 cráneos de los cuales 48 se pudieron reconstruir”, explica Abel Badillo. En una mesa tienen exhibidos los restos salvados, de esas largas hileras el 30% son de mujeres. Para sorpresa de algunos, también fueron encontrados restos de niños. “En la muestra que se analizó encontramos cinco cráneos de niños, pero en todo lo demás sí hay bastantes fragmentos de infante. El más joven lo encontramos en algunos fragmentos y tenía un año y medio”, platica Bolaños.


Foto: Alejandra Carbajal.

La hipótesis de los antropólogos dicta que los cráneos pertenecían a cautivos que venían a Tenochtitlán para ser sacrificados. Se espera que después de los análisis profundos se pueda saber a qué poblaciones pertenecían. Se cree que la edad promedio de los sacrificados era de 25 años y hay una muestra representativa de adolescentes.


Equipo del Programa de Arqueología Urbana. Foto: Alejandra Carbajal.

El futuro del Gran Tzompantli
Raúl Barrera bien podría ser el Indiana Jones mexicano. Con 10 años liderando el Programa de Arqueología Urbana ha presenciado descubrimientos como el Templo de Ehécatl. Cuando le preguntamos sobre el futuro del Gran Tzompantli, él nos menciona: “Aquí se va a llevar a cabo la rehabilitación de este edificio histórico, que también es una belleza. Son monumentos que hay que proteger y conservar. Lo que pretendemos es que este espacio se convierta en un museo de sitio para mostrar los descubrimientos al público visitante. La museografía la hará el INAH para que esto se exponga y que se visite de manera gratuita”.


Revisa aquí más fotografías del Huey Tzompantli.

Otros descubrimientos arqueológicos en el Centro

Templo de Ehécatl

Templo de Ehécatl

Muy cerca del Huey Tzompantli, en el predio del Hotel Catedral se encontró la plataforma del Templo de Ehécatl. La construcción circular data de 1486-1502 y mide aproximadamente 34 por 36 metros.

Cerca de esta estructura también se encontró la plataforma de un juego de pelota. Estos hallazgos también formaran parte de un museo de sitio en un futuro.
Guatemala 14, Centro.

Foto: Héctor Montaño. Cortesía INAH.

Templo Mayor

Los vestigios de este centro ceremonial dan cuenta del linaje de todos los mexicanos y de la vasta cosmogonía que hasta hoy prevalece. Para que no quepa la duda, en cada pieza arqueológica hay información al respecto, tanto en español como en inglés. Es interesante la fusión que se hace entre las ruinas y los sonidos del exterior. Los tambores y los cascabeles ambientan la explanada de Tláloc y Huitzilopochtli con gran armonía.

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Cuauhtémoc

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