Entrega del premio FIL  2018 de literatura en Lenguas Romances
Foto Cortesía FIL Guadalajara

La INDIEpedia: Guadalajara y sus pasillos, en casa y por todos lados

Celebramos las actividades de la FIL de Guadalajara en su formato virtual y también el Pasillo de las Independientes.

Por Enrique Saavedra
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“La literatura es una carta que se arroja a la lejanía. La lejanía del tiempo, la lejanía del espacio. A veces la literatura llega a su destino, a veces nos llegan noticias de vuelta”. Con esas palabras, la gran Lidia Jorge, narradora portuguesa merecedora del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2020, abrió las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, celebrando, más que lamentando, su formato virtual y a distancia.

Si bien es cierto que hoy es posible que un mayor número de personas puedan disfrutar de las ponencias, charlas y presentaciones de la FIL, la merma para muchas editoriales es significativa. Aunque en el portal web de la feria hay un apartado para la compra de libros (en alianza con librerías como la Carlos Fuentes del FCE de Guadalajara), hay sellos que este año no participan, principalmente los independientes. En el caso de Almadía, Sexto Piso y Era, continúan con su campaña conjunta #DependientesdeLectores, con distintas actividades para fomentar la venta de sus novedades y títulos de sus amplios catálogos.

Hay otro grupo de editoriales y librerías de igual relevancia que, en paralelo a la FIL, se han reunido para conformar el Pasillo de las Independientes, una feria que toma su nombre de la entrañable zona en la que suelen ubicarse sus estantes en el interior de la Expo Guadalajara. A diferencia de las otras ferias, que han fomentado la compra de libros a través de múltiples actividades en línea, el Pasillo está enfocado en reactivar la actividad dentro de las instalaciones de librerías independientes, en las que diversas novedades de las casas independientes estarán exhibidas en sendas mesas.

Antílope, Dharma Books, El Milagro, Elefanta, Grano de Sal, La Cifra (Ciudad de México), Impronta, Mantis, Paraíso Perdido (Guadalajara), Atrasalante (Monterrey) y Gris Tormenta (Querétaro) son los sellos que se encuentran reunidos en las sedes de las librerías Casa Tomada, La Moraleja, Cafeelería (Ciudad de México), Casa Impronta (Guadalajara), La Librería de los Escritores (Aguascalientes), Lalilú (Comitán), La Cosecha (San Cristóbal de las Casas), El Traspatio (Morelia), La Jícara (Oaxaca), Profética (Puebla), La Comezón (Querétaro), Mar Adentro (Veracruz) e Hyperión (Xalapa). Una FIL descentralizada, a decir de Granados Salinas.

Desde el 28 de noviembre y hasta el 16 de diciembre se vive una pequeña pero muy significativa fiesta de palabras y texturas que busca recuperar un poco de lo perdido durante este año de pandemia en el que, aunque no se dejó de leer y se abrieron distintos caminos para la divulgación y adquisición de los libros, no ha sido suficiente para la estabilidad de estas editoriales y librerías.   

Como señala el propio Granados Salinas, en México hay cerca de 100 editoriales independientes, pero esta reunión se gestó más por amistad, similitud y complicidad entre editores y libreros, más que buscando una convocatoria para todos los sellos existentes. El que no participen de la zona de ventas de la FIL no significa que algunas de estas editoriales no estén presentes en ella, aunque definitivamente en menor cantidad que en años anteriores. Por ejemplo, Grano de Sal es editora de Venki Ramakrishnan, Premio Nobel de Química 2009, quien este año forma parte del programa La FIL También es Ciencia; además, Dharma Books tiene las presentaciones virtuales de la novela Residuos de David Miklós, los relatos de Quisiera quedarme quieta de Lilian López Camberos y los ensayos Ficciones lúdicas de Rodrigo Díez.

Los tres libros arriba mencionados pueden encontrarse en este Pasillo de las Independientes que en realidad son 13 pasillos, en diversos puntos de la República Mexicana, al igual que títulos como Tarantela de Abril Castillo en Antílope, la antología teatral doble Después de la ira y Sin ganas de matar de Carmina Narro en El Milagro, la novela gráfica Salón destino de Carlos Vélez en La Cifra, el compendio Poetas en casa 2020 de Mantis, los cuentos de Quiltras de Arelis Uribe en Paraíso Perdido, el poemario Contramilitante de Luis Jorge Boone en Atrasalante, el exquisito texto Una vocación de editor de Ignacio Echeverría en Gris Tormenta y, obviamente, Los memorables de Lidia Jorge en Elefanta.

Tanto estos como todos los títulos que ofrecen estas editoriales en estas librerías son claro ejemplo de esa esperanzadora frase que Jorge lanzó en su bello discurso de aceptación: “Las artes de la palabra serán el salvoconducto hacia la armonía en la civilización del futuro”. Que así sea.

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Portada del libro Vindictas
Foto: Libros UNAM

De vindictas y sátiras

Qué hacer

A principios de 2019, la escritora Ave Barrera viajó hasta Xalapa para buscar, sin éxito, un ejemplar de El lugar donde crece la hierba, primera novela de Luisa Josefina Hernández, extraordinaria novelista, dramaturga y teórica teatral a quien Sergio Galindo le publicó este título en la Universidad Veracruzana, en 1956. La imposibilidad de hallar el libro en el siglo XXI llevó a Barrera a proponer una nueva edición; su deseo tuvo eco en la escritora Socorro Venegas, directora de literatura de la UNAM, quien aceptó reeditar esta y otras cuatro novelas de autoras del Siglo XX que no han gozado del justo reconocimiento y elogio que su obra merece.

Así, a finales de 2019, junto a Luisa Josefina Hernández, las mexicanas Marcela del Río, María Luisa “La China” Mendoza”, Tita Valencia y la argentina Tununa Mercado regresaron a las mesas de novedades de las librerías, dispuestas a recuperar terreno, a conquistar a una nueva generación de lectores y a insertarse en una conversación que mucho ha cambiado —o lucha por seguir cambiando— desde los tiempos en que publicaron sus novelas. Las cinco son las primeras integrantes de la colección Vindictas de Literatura UNAM, que en pleno confinamiento ha sumado a la argentina Vlady Kociancich y la costarricence Yolanda Oreamuno.

Estas Vindictas son narradoras, periodistas, dramaturgas, investigadoras y, junto a otras mujeres ya rescatadas por otras editoriales —como Inés Arredondo, Amparo Dávila, Guadalupe Dueñas y Josefina Vicens por el Fondo de Cultura Económica o, aunque no están disponibles en México, la colombiana Marvel Moreno y la chilena Marta Brunet por Alfaguara— conforman un canon alterno o un anti-canon, o más bien una nueva ruta para entender la literatura mexicana y latinoamericana del siglo XX, la cual, lo sabemos, estuvo dominada por escritores.

Novelas como La cripta del espejo de Del Río, La octava maravilla de Kociancich, De Ausencia de “La China” Mendoza, La ruta de su evasión de Oreamuno y Minotauromaquia de Valencia, abordan universos que hoy resultan plenamente vigentes en sus temáticas y recursos narrativos. Obras femeninas y feministas que trascienden épocas y latitudes. Destacamos la inclusión de En estado de memoria de Mercado, editada originalmente por la propia UNAM, pero ya descatalogada: anunciada como novela, lo que resguarda sus páginas es un exquisito libro de relatos que son a su vez memorias o crónicas autobiográficas fascinantes.

El impacto del proyecto fue tal que pronto encontró resonancia más allá de las letras impresas y llegó a la televisión en una serie dedicada a explorar la trayectoria de importantes artistas de diversos ámbitos. Ahora, trasciende fronteras y hace alianza con la editorial española Páginas de Espuma: Vindictas, cuentistas latinoamericanas, que está saliendo ya a librerías, es la reunión de otras veinte autoras del Siglo XX reivindicadas como imprescindibles, entre ellas la uruguaya Armonía Sommers, la puertorriqueña Rosario Ferré y las arriba mencionadas Moreno y Brunet.

La riqueza de leerlas es doble al hacerlo a través de la mirada de sus pares jóvenes: Jazmina Barrera, Gabriela Damián Miravete, Nora de la Cruz, Claudina Domingo, Lola Horner y las propias Barrera y Venegas, autoras mexicanas cuya obra es un recordatorio de que la literatura ha cambiado y será difícil que intenten silenciarlas o relegarlas. Por cierto, la presencia en este grupo de la ecuatoriana Natalia García Freire hace desear que pronto se pueda tener en México su novela Nuestra piel muerta. Y es de desear que las Vindictas sigan recuperando el lugar que les corresponde en las librerías, bibliotecas y en los estantes de los lectores de hoy, de este y muchos lares.

Sirva esta Indiepedia dedicada a las reivindicaciones para celebrar la reaparición de Sátira, libro entre lo clandestino y lo sublime que recoge la poesía más experimental y corrosiva de Salvador Novo, ese controvertido arquitecto de nuestra cultura que dedicó sendos sonetos, décimas y coplas para bocabajear a figuras como Frida Kahlo, Diego Rivera, Pita Amor, Xavier Villaurrutia y, por supuesto, a sí mismo.

Publicada por Alias Editorial y editada por Jaime y Pablo Soler Frost, esta Sátira no es solamente una evocación sin tapujos del Novo maledicente, ese de las anécdotas que aún se relatan de boca en boca; es también un homenaje a la etapa como editor del escritor y periodista Alberto Dallal, cuya edición de 1970 fue el punto de partida de esta que llega a las librerías en pleno 2020, enmedio de una situación en la que seguramente Novo tendría mucho qué decir y, más aún, satirizar. Dallal ya no edita. Por fortuna, Alias, bajo la dirección del artista Damián Ortega, sí.

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