Foto: Ariette Armella

Cafés en Polanco

El café es indispensable en una zona con tanto movimiento como Polanco, estos son los lugares que te recomendamos

Escrito por
Time Out México editores
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Para cualquier día, antes de la oficina o después de comer, estos son los lugares en Polanco que te ofrecen café de especialidad y algunos postres.

Lugares para tomar café en Polanco

Cafelito
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Para las prisas de mañana, tarde y noche, y de hoy y de siempre, llegó a Polanco un Cafelito, una barra rápida de café que también encuentras en la Condesa, lo identificarás por la curiosa bicicleta primigenia en su logo. Se trata de un local pequeño que despacha a gran velocidad tazas humeantes, sándwiches, bagels, y croissants. Tienen dos métodos de especialidad solamente, que son la prensa francesa y el dripper, pero no necesitas más porque uno te dará un café muy balanceado (parejito en sabor y aroma)  y el otro una mayor fortaleza de acidez en la extracción. En la mañana puedes desayunar con los molletes de pechuga de pavo o tocino, si quieres agregar café conviértelo en paquete que te costará 63 pesos. Puedes hacer lo mismo con los sándwiches e incluso con el pan dulce. No te defraudará su baguette con atún o el bagel dulce con mermelada y queso crema (o Nutella). El pan de los sándwiches  es artesanal, las rebanadas son más gruesas y tienen semillas, por la tarde queda perfecto con las sodas italianas, por la mañana con un té, que por cierto es de Tomás Té, una de mis casas de favoritas. Cafelito es perfecto para buscar la dosis de cafeína que te urge temprano por la mañana o después de la comida, además está a un costado del metro Polanco, puedes pedir lo que necesites para llevar.

Boulangerie 41
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 2 de 4

Se encuentra frente a la Plaza Popocatépetl, así que en las mesas exteriores tendrás vista verde y urbana hacia una glorieta emblema de la Condesa. Toda la boulangerie tiene espacios abiertos, con colores sobrios y cálidos, por dentro hay un candelabro y se puede ver la cocina trabajando en la parte superior. El menú es de influencia francesa con panadería, jugos frescos y repostería. Cuando leí los desayunos salivé, sobre todo con el omelette –tierno– de jamón de pavo con queso gruyere que se derrite, acompañado de papas hash brown, posiblemente la mejor opción. También hay chilaquiles y unos huevos revueltos con frijol y queso de cabra, que sería cuestión de probarlos. Puedes armar un paquete “bento box” ya sea americano o b41, para que le metas café, jugo o pan dulce y fruta. Si te vas por el pan dulce como un croissant de almendra o un pain au chocolat, acompáñalo con choffee ginger, un café con chocolate y jengibre, que da calor matutino. Ya por la tarde se te puede antojar un sándwich de roast beef o una hamburguesa b41, te recomiendo la de queso roquefort, cuyo sabor intenso se amortigua con lo jugoso de la carne. Cualquier día una crepa florentina de pomodoro con bechamel me haría sonreír.

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Amati Deli
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Más alegres que buenos son los días desayunados en Amati, este pequeño deli, juice bar y cafetería de tonos blancos y amarillos que te despiertan la pupila. Amati significa disfrutar de la comida en náhuatl y amado en italiano, dos ideas que se me antoja combinar. Se encuentra entre los griegos Arquímedes y Heráclito, una de las partes caóticas de Polanco que no amaina más que de madrugada; pero a tempranas horas cae ideal entrar a este deli por un café, un jugo o un petit déjeuner (desayuno en francés) antes de seguir en la locura.  La decoración es muy original con detalles en madera, conservaron la pared de ladrillo pero está perfectamente recubierta en pintura blanca, se siente demasiado limpio. Sobre las mesas hay un par de plantas y las sillas son metálicas; el diseñador de interiores es un genio pues además de aprovechar los espacios al máximo en un local tan pequeño, logró un concepto contemporáneo con un tono de personalidad muy marcado que grita comodidad y siéntete en casa. Lo malo es que no te quieres ir cuando terminas tu café. A la derecha de la entrada están dos refrigeradores abiertos con los munch y los delis, las estrellas de la modalidad de servicio de Amati, otra genialidad pues el flujo es muy práctico: entras, eliges del refrigerador u ordenas en la caja, pagas y te vas si llevas prisa, si no, te sientas y relajas un rato las ideas. Para pedir es más fácil de lo que el menú te hace creer, pues aunque tienen muchas opciones, sólo tienes que saber dos cosa

Olga Café
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Frente a un edificio de fachada señorial, patrimonio de Polanco, se esconde Olga. Si no fuera por una pizarra fuera del local y un letrero que cuelga a modo de taberna en su exterior, seguro pasas derecho y ni te enteras que existe esta barra de cafés de especialidad en esta zona de la ciudad.Con paredes pintadas de azul medianoche y detalles de madera oscura, Olga sigue una receta muy similar a la de otros cafés de especialidad que han brotado en varios puntos de la ciudad (Dosis, en la Roma, o Borola Café, en San Jacinto, por nombrar algunos).Dicha receta consiste en ofrecer únicamente café orgánico, proveniente ya sea de Chiapas o de Oaxaca, o de lugares tan lejanos como Tanzania o Etiopía. Después, prepararlo con métodos de extracción que recuerdan más a una clase de química de secundaria que a una cafetería tradicional. Al final, introducir un barista con muchas ganas de adoptar el papel de profesor.Santiago Sota, el experto detrás de la barra, tiene facilidad con la palabra. Con unas cuantas preguntas: ¿dulce o amargo? ¿con mucha cafeína o más ligero? ¿te gustan los sabores cítricos, o el chocolate, o las frutas?, resuelve el dilema del visitante indeciso. Cuando alguno de sus “alumnos” le pide que utilice el aeropress o el sifón japonés se muestra encantado por demostrar sus proezas.Guiada por Santiago, opté por un grano de Etiopía, con notas muy amargas y terrosas, de nueces y de flores. Me aconsejó probarlo filtrado en dripper. “Se va a tardar un poco, pero valdrá la

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30 & 3 Deli
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tiendas gourmet
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Hace poco caminaba frente a uno de mis edificios favoritos, en la esquina de Ibsen y Dickens, cuando noté que la puerta estaba abierta. Mis ojos pasaron rápido de la puerta a un refrigerador de los cincuenta y al mobiliario color turquesa. El 30 & 3 es el lugar ideal para una plática acompañada de un café o una copa de vino en Polanco. Recomiendo el espresso para una prueba completa de sabor. El americano y el capuccino pueden estar ligeramente diluídos. También tienen cremosos licuados de frutas a elegir e infusiones herbales y frutales. La especialidad son los emparedados, los cuales, al igual que otros platillos en el menú, pueden personalizarse y son muy frescos. También cambian la experiencia de cada visita con una sopa o ensalada del día. El 30 & 3 dispuso una pequeña tienda en una de sus esquinas, con productos como quesos importados, pastas, carnes frías, pinole, cocoa y otros elaborados en casa: aceite de oliva y miel. Un estreno escondido de Polanco que realmente promete.

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

No hay nada mejor para caer en la decadencia del chocolate y los deseos más concupiscentes relacionados con el cacao que este elegante cafecito. A primera vista, parecería que sólo es una chocolatería de vanguardia con barras de chocolate, trufas de sabores tan exóticos como queso de cabra y guanábana (para quitarse la curiosidad pero no para repetir) o de piña con chile (combinación inesperada que despierta todas las áreas gustativas); bombones con rellenos como vino tinto; y pretzels, pasas y xoconostle cubiertos de chocolate amargo (este último, imperdible). La imaginación no se detiene en lo sólido, pues este apartado de una casa antigua frente al Parque Lincoln también tiene un extenso menú de bebidas, suficiente para consolar a quienes insaciablemente utilizan el chocolate como terapia y fuente de felicidad. Puedes escogerlas de chocolate amargo (70%), semiamargo (55%), con leche (38%), mezclado con agua o con leche, frío, caliente o frappé: todo un mundo de posibilidades. Recomendamos el enérgico shot de cacao o, si prefieres algo más dulce, el frappé semiamargo de frutos rojos. También hay tés con infusiones de (sí, adivinaste) chocolate, como el de jazmín. Para ver pasar el tiempo sin prisas, pide el palito de chocolate y remójalo en leche caliente hasta que los segundos se derritan. Para los sanos hay deliciosas combinaciones de yogur con fruta y chocolate. También se ofrecen fondues, fondants y brownies. Si eres de los excéntricos a los que no les gusta el chocolat

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Chai Bike
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Afuera de una tienda de bicicletas descubrí un pequeño puestito que despacha Namasté Chai, una marca completamente natural. Es el único que tiene pimienta negra, además de cardamomo, clavo, canela y jengibre, especias comúnmente usadas.  Cada vaso cuesta 25 pesos y está hecho con leche de soya. El dueño también vende la mezcla para prepararlo en casa y ofrece galletas con chispas de chocolate y scones de arándano y pasas. Aunque su idea original es andar en bici con su carrito y repartir en varios lugares, por ahora se quedará en su esquina de Polanco. No es espumoso porque no se prepara con máquina de café y su sabor es cero artificial. El creador asegura que ayuda al sistema digestivo, respiratorio y circulatorio, además de estimular, regenerar y activar la energía. Este té es para llevarlo en la mano mientras vas a donde sea.

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Pastelerías
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Mucha gente lo afirma: el mejor espresso de Polanco se encuentra en un rincón de dos pisos a las orillas del Parque Lincoln... aunque para sus clientes más frecuentes no sólo es el mejor de la zona, sino de la ciudad entera. Lo último, para mí, es una exageración. Lo cierto es que desde hace unos meses, las bebidas de Joselo Café han satisfecho el paladar de los cafeteros más refinados gracias a una preparación dedicada y granos chiapanecos tostados en casa. ¿Sus especialidades? El espresso y el cappuccino italiano. El lugar es poco pretencioso, por no decir simplón: mesitas circulares, sillas de madera, paredes blancas. Eso sí, vale la pena quedarse ahí a leer o platicar en sus terrazas con vista a los árboles, laguitos y barcos miniatura del parque Lincoln. Recomendamos la terraza de la planta baja, ya que el servicio es más lento arriba. Joselo toma su nombre por José López, hombre moreliano que en los años cincuenta fundó junto con su padre el Café Europa en su ciudad natal, y cuya franquicia llegó a Polanco en 2007. Hace algunos meses, el lugar cambió de nombre, pero el menú del viejo café michoacano perdura. Además de café, la carta cuenta con smoothies, tés, ensaladas, crepas, sándwiches, panes y pasteles que parecen derretirse en tu boca. Ya sea para llevar o tomarse ahí mismo, el sabor de Joselo Café no defrauda a los adictos a la cafeína que entre taza y taza pasan por Polanco.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

¿Suaves o duros? Los hay para todos los gustos: de chocolate, de almendras o de mantequilla. Me refiero a los crujientes biscottis recién hechos en el Caffé Biscottino, la nueva revelación de Polanco. Se esconde en un localito urban chic, como lo define su dueña Maggie Bejar, quien nos contó la historia de cómo nació la idea de este café y lo que lo hace diferente y único entre todos los que hay en la ciudad. Maggie es una fiel creyente de las buenas vibras y la energía, y asegura que no le fallaron al escoger el lugar donde quería que Caffé Biscottino abriera sus puertas. “Un presentimiento me trajo hasta aquí, vi buena energía en el lugar y pedí informes, cuando me di cuenta ya estaba firmando los papeles del contrato. Para mí era muy importante que el lugar tuviera vibra positiva, pues para tomarte un café tranquilamente, solo o acompañado, es necesario estar en un lugar agradable”, cuenta Maggie. “Grupos de amigas y amigos, gente de negocios y personas solas vienen a relajarse y platicar, para tomar un café y acompañarlo con alguno de los panes de hojaldre o muffins hechos en casa”. Todos los detalles están previamente pensados, empezando con la máquina de café italiana, La Marzzoco, fabricada a mano, por lo que hay muy pocas en el mundo. Un conocedor sabe lo que significa que esté hecho con esta máquina. El café que se hace en el Biscottino es nacional, traído de Oaxaca y Veracruz. Se trae verde y se tuesta con la ayuda del experto Salvador Benítez. Él es dueño de El Caf

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