Argonáutika

Teatro
 (Foto: Cortesía de la producción)
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Una tragicomedia basada en un mito griego

La compañía queretana Ícaro, que en 2017 fascinó al ámbito teatral con el montaje del musical Urinetown, vuelve a la carga ahora con un texto de la dramaturga estadounidense Mary Zimmerman, quien adapta el mito de Jasón y los argonautas, guerreros griegos que emprendieron una travesía dispuestos a obtener el Vellocino de Oro. Entre Ícaro y Jasón, está el trabajo de Miguel Septién, director de la compañía y de Argonáutika, obra que además tradujo.

“A partir de Urinetown, a todo el equipo se le abrieron puertas y todos llegamos a la conclusión de que es increíble explorar en otros lados, pero también nos gusta crear juntos. Este texto reúne muchos de los valores que tenemos en la compañía: es de ensamble y todos son igual de importantes, es una obra que te fuerza a contar una historia épica y maravillosa de una forma extremadamente teatral. No es un musical, pero es una obra bastante musical. Sabemos que este, al igual que Urinetown, es un tipo de teatro que no se hace tanto en la CDMX”.

Un texto escrito en el nuevo milenio por una autora desconocida en México, un proceso de ensayos en Querétaro, un estreno en la Ciudad de México y una temporada posterior en Querétaro. Argonáutika es una travesía con los riesgos y seguridades dignos de la mejor nave griega, de la que Pierre Louis, Andrea Biestro, Claudia Hernández, Elena del Río, Eduardo Siqueiros, José Ponce, Emilio Schoning, Sebastián Dante, Claudia Menchaca, Arantza Muñoz, Nayeli López, Paulina Barrientos, Yesenia Barajas y José Grilet son los tripulantes, los guerreros.

“Es un montaje en el que agresivamente jugamos con el cuerpo del actor. La escenografía consta de diez bancos, diez bastones y la música en vivo de Dano Coutiño. Con esto generamos todos los ambientes, las criaturas mitológicas, las batallas físicas y emocionales. Para mí era una obligación regresar al teatro que no depende de ningún tipo de producción. El teatro que más disfruto es el que nos obliga como audiencia a imaginar, a recordar de qué está hecha la humanidad y qué es lo que llevamos dentro”, afirma Septién, quien afortunadamente no es un mito y sí una realidad de nuestro teatro.

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Por Enrique Saavedra

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