Ari Aster, el nuevo rey del terror, vuelve con Midsommar: El terror no espera la noche

Después de debutar con la aterradora El legado del diablo, el director estadounidense regresa para hacernos sufrir con su nueva cinta

Ari Aster, director de El legado del diablo
Foto: Cortesía Corazón Films
Por Gonzalo Lira Galván |
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Ari Aster sabe que uno de los principales miedos de la humanidad es la muerte. No es casualidad que a los cuatro años saliera corriendo del cine durante una función de Dick Tracy (1990), justo en la escena en la que un personaje dispara su arma frente a un fondo en llamas, obligando a que su madre lo persiguiera hasta la salida. La extinción siempre acecha amenazante en su trabajo.

El director de la impactante El legado del diablo (2018), que exprimió el talento de Toni Collete, está de regreso con una historia destinada a la controversia y el escrutinio. Midsommar: El terror no espera la noche, nombrada así por desarrollarse durante la festividad sueca del mismo nombre, no se despega de los temas que parecen obsesionarlo desde sus años como director de cortometrajes, cuando en pocos minutos exploró tópicos tenebrosos de la mente humana y experimentó lo suficiente, en términos técnicos, para alcanzar imágenes y actuaciones virtuosas.

Después de una tragedia familiar, Dani (Florence Pugh) decide acompañar a su novio Christian (Jack Reynor) y a sus amigos a Suecia. Lo que inicialmente era un viaje antropológico para algunos y vacacional para otros, termina convirtiéndose en una pesadilla donde lo más monstruoso de la naturaleza humana se presenta para acecharlos, durante las desconcertantes celebraciones del culto pagano del que son huéspedes.

La forma en la que el joven realizador se abre ante la audiencia, para hablar sobre temas incómodos, oscuros y dolorosos, contrasta rotundamente con su hermetismo para usar palabras. Buscamos al director para conversar sobre su nueva cinta, que llegará a salas mexicanas el viernes 20 de septiembre de 2019. No es sencillo hacer que Ari Aster platique sobre lo que su obra nos murmura.

Leí que no eres alguien que disfrute hablar de sí mismo o de las películas que haces…
Exacto. La verdad es que si pudiera evitar las entrevistas, sin duda lo haría. A mí me gusta que la película hable por sí misma, porque cuando las escribo, a pesar de que sí hay una investigación atrás, como en el caso de Midsommar, todo viene de manera inconsciente y no siempre puedo explicar bien las razones o motivaciones detrás. Pero me queda claro que hacer estas entrevistas es necesario y que, aunque me enfoque en hablar de aspectos técnicos, siempre termino revelando detalles sobre mí.

Me atrajo la manera en la que presentas a tus personajes masculinos que a pesar de sus grados académicos, son cretinos y prejuiciosos hacia otras culturas. ¿Buscabas comentar esto? ¿Cuánto hay de Ari Aster en Midsommar?
No existe ninguna finalidad o discurso político intencional en la concepción de la película. No busco comentar sobre cómo reaccionan estos personajes o hacer un juicio sobre la tradición a la que hacemos referencia. La película fue pensada desde la visión del personaje de Dani, y cómo su llegada a este lugar termina convirtiéndose en un reflejo de sus propias necesidades, o quizá hasta una concreción de sus deseos. Los personajes masculinos que mencionas están ahí y funcionan en términos meramente prácticos, para hacer que la historia fluya como la concebí. Las conclusiones que saque el espectador son suyas.

Foto: Cortesía Corazón Films

En tu obra hay coincidencias temáticas. Lidia con la pérdida y cómo esta rompe a las personas, las fragiliza antes de enfrentarlas con algo fuera de sus expectativas. En Midsommar pasa algo similar con Dani. ¿A qué adjudicas esa recurrencia?
Mucho de mi razonamiento durante la construcción de la historia tiene que ver con ser práctico. Estos elementos que mencionas, lejos de tener un significado más profundo, están ahí para que la historia avance y sea congruente. Dani enfrenta la misma experiencia que el resto de los personajes, pero tenía que haber algo que la diferenciara. Eso no exime a los demás de verse envueltos en una realidad que es la misma para todos, sin embargo hace que su vivencia particular sea más interesante. Quizá sea una tradición que viene de mi gusto por los cuentos de hadas, porque además siempre imaginé esta película como uno de esos cuentos.

Sobre esto, ¿qué cuento fue la principal influencia para narrar la historia de Dani?
La verdad no existe ningún cuento en particular que haya funcionado como una inspiración. Nuevamente estoy hablando en términos de la estructura y la técnica. Aunque si tuviera que elegir, creo que Alicia en el país de las maravillas es una referencia obligada. Hay mucho de Lewis Carroll en la concepción de Midsommar.

Más allá de una conclusión o entendimiento de lo que parece oculto en Midsommar, ¿qué esperas que se lleve la gente de esta experiencia?
Quiero que sea inmersiva y sensorial. Que se pierdan en la película y después salgan confundidos.

Lee la reseña de Midsommar: El terror no espera la noche

Photo: Courtesy of A24 / Gabor Kotschy
Cine, Horror

Midsommar: El terror no espera la noche

Inusualmente para un director de terror, Ari Aster sabe que el mundo real es bastante horrible. La vida reparte mucho dolor. El legado del diablo (2018), su debut, es probablemente la película más aterradora de la última década, bueno básicamente es un: “Mi dolor por una tragedia familiar es tan insoportable que debe ser causado por brujas”. Ahora en Midsommar: El terror no espera la noche, su última cinta, es ruinosa y casi psicodélica. Es un: “Mi dolor por una tragedia familiar es tan insoportable que me aferraré a un mal novio”.

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