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Colonia Tabacalera

Quedamos tan cautivados con la Tabacalera que no sólo subimos los más de 100 escalones del Monumento a la Revolución (y dos kilos). También preguntamos en cuánto andan las rentas

Foto: Iván Macías

No sé qué serie de cosas sucedieron para que, siendo la Ciudad de México tan grande, un jovencísimo abogado cubano -llamado Fidel Castro- terminara en estos rumbos en los que se yergue un monumento en honor a un movimiento social como el que él hizo estallar.

Hay momentos de la historia que nos hacen creer en el destino. Como aquella ocasión en que ese abogado coincidió, en el interior C de la casa número 49 de José de Emparan, con un argentino bastante rebelde llamado Ernesto. La Revolución Cubana, uno de los hechos que marcaron el siglo XX, se gestó en la Tabacalera.

Desde su fundación, hace 115 años, esta colonia es testigo de nuestra transformación social. Los citadinos todavía somos todo aquello que aquí pasó: desde un baile gay clandestino en la época de Porfirio Díaz hasta masones a la francesa. Somos -hasta cuando no queremos- el reflejo del PRI y la prostitución de la zona. También un edificio art decó que conoció la gloria y luego cayó en el olvido. La plaza, moderna y la remodelada, nos representa con todo y las manifestaciones de maestros o electricistas. Somos un palacio que, de tan pretencioso, quedó inconcluso, pero que más tarde encontró cómo mantenerse en pie.

Desde la cúpula del Monumento a la Revolución, parece que las 49 manzanas del barrio nunca se acaban. Igual que su historia y todo lo que tiene por ofrecer.

Te recomendamos estos lugares en la Tabacalera

Monumento a la Revolución Mexicana

Recomendado

Entrar al esqueleto

Los citadinos nos habíamos olvidado de él.

Aunque para muchos era simple armatoste, gracias a la renovación de 2010, ahora lo vemos con otros ojos: las visitas a su cúpula y sus cimientos por fin nos muestran la magnificencia del proyecto de Palacio Legislativo que Porfirio Díaz comenzó a construir sin saber que no concluiría jamás.

Ahora hay mucha vida alrededor: actividades que promueven el ejercicio, ciclotones y noches de jazz. Es museo, espacio público y emblema de la ciudad.

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Don Porfirio

Meñique francés levantado
 
Don Porfirio es un café que nos acerca a quien fue nuestro presidente durante más de 30 años. Si bien fue una dictadura, nos dio el cine, el ferrocarril y el gusto por aquello que parezca francés.

Para mostrar la dualidad de Don Porfi, el menú del lugar ofrece clásicos oaxaqueños, como el chocolate en agua (entre otras bebidas prehispánicas) y molletes porfiristas, con queso de cabra y arándanos.
 
Un toque francés de elegancia.

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Museo Nacional de San Carlos

El gran europeo
 
De arquitectura majestuosa –joya de finales del siglo XVII e inicios del XIX, atribuida al arquitecto valenciano Manuel Tolsá–, este inmueble protege uno de los acervos de arte europeo de los siglos XIX-XX más importantes de Latinoamérica. 

La colección permanente es ya valiosísima, pero San Carlos ofrece, además, exposiciones temporales. Vale la pena admirar su arquitectura y luego sentarse a reflexionar en su silenciosa y apacible
cafetería.

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Crisanta

Recomendado

Two beer or not two beer
 
Los amantes de la buena cerveza encuentran aquí un recinto en el que
pueden probar sus máximas expresiones nacionales hechas con proceso artesanal.

Las de la casa –que fabrican ahí mismo– son dignas de ser ingeridas, pero para los que tienen sus etiquetas mexicanas consentidas, aquí también las pueden encontrar.

La oferta de comida es tan amplia que comienza con desayunos con cerveza como ingrediente.

Además, hay galería, así que además de comida y bebida, degustarás arte.

La fórmula funcionó tan bien que tienen un local de servicio para llevar en Doctor Vértiz, en la Narvarte .

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Opciones para comer y beber en la Tabacalera

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Proyectos en la Tabacalera

Tabacalera Jazz Club

Tabacalera Jazz Club

Aplausos a este proyecto. Si la Tabacalera necesitaba un empujoncito para convencernos de que no sólo en la Condesa y la Roma “pasan cosas”, con la creación del festival Tabacalera Jazz Club lo lograron.
 
El proyecto trata de promover la expresión musical y de integrarla al espacio público.
 
El Museo Nacional de la Revolución fue el mejor recinto para hacerlo. Desde julio 2014 cientos de personas han podido disfrutar de una noche de jazz sin costo.

Frontón México

Recomendado

Edificio maravilloso de arquitectura art decó –construido en 1929 por Teodoro Kinhard–, sede de campeonatos mundiales, de Juegos Olímpicos –en el inolvidable 1968–, testigo del nacimiento del Partido Acción Nacional, continente de las canchas de frontón (jai alai) en las que jugaron Cantinflas y Orson Welles…

Edificio abandonado, vestigio de glorias pasadas, inmueble de vidrios rotos, de paredes rayadas, de perímetro de basura.

El Frontón México es un recordatorio de lo que no hemos hecho. Es el frijol en el arroz de la Plaza de la República, tan renovada, tan nueva atracción turística.

En 2010 dijeron que lo rescatarían y nada pasó. A inicios de 2013, la noticia volvió a sonar. La intención, dijeron, es dar cabida a restaurantes, bares, un pequeño hotel y hasta un casino. También se mencionó un recinto cultural, pero la situación no parece fácil.
 
Hasta ahora, ni el GDF ni la delegación Cuauhtémoc nos han dado razón del estatus de este proyecto que ojalá, un día, se lleve a cabo.

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