Ilustración en blanco y negro de una calavera con cabello largo y tocando el violín
Ilustración: Cortesía Aurea Freniere

Rockstar Comic: El violín negro, esa seductora mezcla de romance y terror

La artista mexicana Aurea Freniere te lleva de los suspiros al espanto con el cómic El violín negro.

Por Jesús Chavarría
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Contrario a lo que suele pensarse en primera instancia, el sentido de universalidad de la música no se refiere solamente a sus alcances como forma de expresión, sino también al impacto que puede llegar a tener a nivel mental y emocional, y su función como puente entre culturas, tiempo y distancias. Sin duda, un punto de partida ideal para múltiples posibilidades e interpretaciones, con el fin de dejar volar la mente e incluso pensar en que pudiera ser una llave que abra puertas y alcance otros mundos o realidades, que no siempre podrían ser las correctas. 

Así lo hace ver H. P. Lovecraft en La música de Erich Zann, relato de 1922 que sigue los pasos de un joven estudiante, quien se ve obligado a alojarse en un viejo edificio, solo para encontrarse con las inquietantes composiciones de un violinista alemán, obsesionándose con conocerle. Es impresionante cómo la intensa narración aprovecha la naturaleza misteriosa del fenómeno musical por sí mismo, desde el simple hecho de poder producir y conjugar los sonidos, para generar terror y miedo en lo que es uno de los mejores cuentos del legendario autor, algo que fue en su momento el mismo llegó a decir.

Apuntando a ese tipo de matices, la artista mexicana Aurea Freniere retoma la cuestión musical en El violín negro, coincidiendo en este caso con la presencia de un violín como herramienta para llevar a fondo el dramatismo de la trama dentro de una propuesta para el mundo de las viñetas. El título se reserva unas convenientes vueltas de tuerca en una narración que une el romanticismo y el terror, recuperando los rasgos oscuros y nada complacientes que distinguen de origen a los cuentos de hadas, y de paso muestra una maligna y muy llamativa versión de estas últimas.

Llama la atención el seductor juego de meta ficción a través del cual, al ir y venir entre épocas, logra darle un encantador aire de frescura a elementos clásicos que van del consabido instrumento maldito, apariciones y antiguas casonas, hasta un bosque londinense lleno de criaturas insólitas. Todo esto ocurre entre una historia de amor que se retuerce ante la amenaza de lo sobrenatural, lo que da como resultado una melancólica y siniestra sinfonía en papel.

Por supuesto no podemos dejar de mencionar el elegante estilo visual con reminiscencias al cartoon y a la gestual tipo Disney —realizado al estilo tradicional; es decir, la computadora solo se usa para los acabados—. Esto es resultado de una necesaria investigación de la moda y la arquitectura victoriana, que gracias a la sutileza del trazo y los seductores efectos de luz, ofrece pasajes salpicados de cierta ensoñación entre el color y el blanco y negro, que van de lo evocador a lo pesadillezco; pasan por el humor juvenil —cortesía del grupo de jóvenes que sirven como detonador—, y se apuntan en la tradición de los cuentos para la noche de Halloween.

El violín negro ha tenido un tiraje limitado, pero se puede conseguir a través de las redes sociales de la misma autora (@milosflaca), ademas existe una edición especial en un solo tomo, publicada con motivo del evento de cómics CONQUE. ¡Lectura obligada para las actividades de Día de Muertos en casa!

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Ilustración de kaliman en traje blanco
Foto: Cortesía Editorial Kamite

Kalimán, el superhéroe mexicano por excelencia

Qué hacer

Como ya en otras ocasiones lo hemos mencionado, de origen, el concepto del superhéroe es la representación de la visión idílica que tenía el ser humano de sí mismo, un modelo a seguir y quizás poder alcanzar. Esa es la razón de los férreos principios que caracterizaban a figuras tradicionales del mundo estadounidense de las viñetas, como Supermán o el Capitán América, que iban a la par de sus superpoderes.

 

Ilustración del comic La caida de la ciudad
Ilustración: Cortesía Editorial Kamite

Tortugas ninja, la caída de la ciudad

Qué hacer

Aunque estos misteriosos guerreros, antítesis de los legendarios Samurai, tuvieron presencia desde la época del cine mudo, fue hasta los años ochenta que se convirtieron en iconos de la cultura pop. Películas como The Octagon (1980) y Revenge of the Ninja (1983), protagonizadas respectivamente por el mismísimo Chuck Norris y Sho Kosugi, encabezaron una oleada de producciones, que por supuesto incluyó títulos nacionales —El ninja mexicano (1991), con Leonardo Daniel— a través de la cual, aprovechando además el boom del entretenimiento casero impulsado por la llegada de las videocaseteras, se consolidó la figura del ninja en todos los medios.

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