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Santa María la Ribera

Es hora de dejar de verla como una colonia del pasado, de extrañar su gloria porfiriana y resignarse a su deterioro. Es un barrio vivo en el que están pasando más cosas de las que crees

Foto: Iván Macías

Se trata de una de las colonias más antiguas de la CDMX y entre sus vecinos se encontraron el pintor Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl (incluso una de las calles de la colonia lleva su nombre), el compositor mexicano José Alfredo Jiménez y el escritor Mariano Azuela, autor de Los de abajo. Te invitamos a descubrir más de esta colonia, comenzando por el Kiosco Morisco, diseñado por el ingeniero José Ramón Ibarrola y que fue declarado Monumento Artístico de la Nación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Si recorres la Santa María la Ribera, date una vuelta también por sus colonias vecinas, como la San Rafael y la Tabacalera, que también resguardan lugares que te enamorarán.

Nuestros lugares favoritos en Santa María la Ribera

Restaurantes en Santa María La Ribera
Restaurantes

Restaurantes en Santa María La Ribera

Mientras que en Polanco encuentras los restaurantes sofisticados y en la Roma las tendencias más novedosas de gastronomía; visita Santa María La Ribera para que descubras la cocina mexicana tradicional, cocina mexicana contemporánea y comida del mundo en un ambiente de riqueza cultural.

Arte y cultura en Santa María La Ribera
Arte

Arte y cultura en Santa María La Ribera

Ya sea que quieras hacer una ruta jurásica por museos, o explorar fanzines de culturas subterráneas, los mejores museos para esto los encontrarás en las entrañas de Santa María La Ribera. Explora todas las opciones aquí.

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Proyectos de la colonia que nos enorgullecen

Microteatro México
Teatro

Microteatro México

Este formato, que llegó desde España a principios de 2013, se aterrizó en una casona de 1940 en la que se instalaron 16 habitaciones y un amplio patio central. Se presentan obras de teatro en un formato que consiste en la representación de un guión breve de duración no mayor a 15 minutos, para un máximo de 15 espectadores, en un escenario de 15 metros cuadrados. Aquí se genera un espacio íntimo con los actores pues el público se encuentra inmerso en el escenario.No es una sala de teatro con butacas ni un foro con todos los elementos técnicos. Al terminar una obra el público se dirige a una nueva habitación a ver la siguiente puesta en escena completamente distinta a la anterior, pero con una temática en común.Este espacio cuenta con una oferta cultural con precios accesibles y brinda la oportunidad a nuevos talentos de desarrollar proyectos teatrales creativos y de calidad.

Mi Verde Morada
Arte

Mi Verde Morada

Todos los lunes, un puestito de ensaladas se pone en la acera, afuera de esta enorme casa. Ése podría ser el indicio de que algo interesante está pasando aquí, junto con la cantidad de bicicletas que salen por el portón, la música que se escucha desde la calle, las mamás que acuden con sus bebés o la gente que viene a bailar.Mi Verde Morada, según explica Sergio Corona, uno de sus coordinadores, es “un espacio de resignificación de la vivienda que propone un esquema más participativo, inclusivo y propositivo. Que tu casa no nada más sea a donde llegas a dormir y a comer, sino utilizar ese espacio urbano para estimular la participación social y el cambio”. Lo que hacen es incluir a diferentes colectivos para que desarrollen sus proyectos dentro de la construcción. Uno es Enchúlame la bici, a cargo de Óscar Zúñiga y del mismo Sergio, un taller comunitario donde además de reparar, armar y tunear bicicletas, le enseñan a los clientes un poco de mecánica básica. Quienes se lo tomen más en serio pueden unirse al equipo de trabajo, que funciona con un esquema de cooperativa.La otra gran iniciativa es Ver-d, de Claudia Chávez, que en la azotea siembra plantas comestibles: lechugas, rábanos, jitomates, amaranto, epazote, verdolagas y hierbas aromáticas. Su idea es propiciar el consumo de especies vegetales endémicas, el comercio local y que la gente sepa quién produce el alimento que llevan a la mesa. De aquí se desprende otra idea: Lechugas Cero Kilómetros, con entrega semanal a domi

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Claudia Fernández
Shopping

Claudia Fernández

El rumor de que la Santa María la Ribera es “la próxima colonia de moda” lleva años en el aire. Para bien o para mal, el presagio no se ha cumplido. La artista visual Claudia Fernández, que se mudó hace 14 años a la calle Eligio Ancona, no tiene prisa de que suceda. “Es una colonia que estuvo olvidada por mucho tiempo, esperemos que no cambie tanto el perfil y no se vuelva como la Roma y la Condesa, sino que mantenga su idiosincrasia y su carácter. Donde aparece un Starbucks ya se amoló la cosa”, dice.La construcción de 1917 en la que vive también le sirve de bodega, taller de restauración de muebles y showroom. Dice que en ninguna otra colonia céntrica podría estar tan a gusto. “Es como vivir en un pueblo pero dentro de una gran ciudad”. Por eso trabaja por el mejoramiento del barrio. Por ejemplo, hace tres años, con el apoyo de MUCA Roma y de la UNAM, armó un proyecto educativo de reciclaje de residuos sólidos, que logró sembrar conciencia y buenos hábitos entre los vecinos.Pero su labor constante tiene que ver con la preservación del patrimonio. “Un día mi papá me dijo: ‘ten cuidado, que no vayan a tirar las bancas’. Son bancas que Porfirio Díaz puso para la conmemoración del Centenario de la Independencia. Cierto día llegué y no estaban. Las tenían en una montaña”, recuerda.Claudia le preguntó a los trabajadores qué iban a hacer con ellas y le dijeron que iban para el fierro viejo. “¡¿Pero cómo?! Las iban a fundir o algún político se las iba a llevar a su casa”. Entonces

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Los Malditos Cocodrilos FF
Música

Los Malditos Cocodrilos FF

Si ves un taxi de los años cincuenta, un "cocodrilo", estacionado en la Santa María la Ribera, no se trata de un viaje en el tiempo ni de una filmación de época. Es el coche de Pato, el guitarrista de la desaparecida Maldita Vecindad y actual integrante de Los Malditos Cocodrilos FF (Fusión Festiva), banda con la que ensaya en la calle de Cedro. La alineación la completan Aldo, Sax y Lobito, también exmiembros de Maldita, junto con el cantante Diego Real Stylo y el baterista Miguel Sabbagh. Es en el estudio de este último, en el segundo piso de una casona de principios del siglo XX, donde han montado su centro de operaciones.Lo curioso es que fue precisamente en este barrio que la Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio empezaron a ensayar, por allá de 1985. Se reunían en una bodega que tenía el papá de Roco, el vocalista, en la calle de Ciprés (hoy Jaime Torres Bodet). Pato recuerda que después de practicar en aquel minúsculo espacio lleno de humedad, se iban a comer a las loncherías y los mercados de la zona.Casi 30 años después han vuelto al rumbo, a esta casa que Miguel y su familia compraron para restaurarla, habitarla y rescatarla de las garras de las constructoras que derrumban edificaciones antiguas para construir horrendos departamentos "minimalistas", una plaga de corrupción y esperpentos arquitectónicos que está acabando con el patrimonio de la colonia.En este estudio también se grabó el primer disco de Los Malditos Cocodrilos FF, una producción independiente

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