El Samurai
Foto: Alejandra Carbajal
Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes en la Nápoles

Descubre los lugares para comer que esta colonia de la CDMX tiene para ti

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Si el ir a comer te resultaba un conflicto, en esta zona de la CDMX encontrarás los mejores sabores gastronómicos que van desde comida mexicana hasta comida rápida. Para ir solo, entre amigos o simplemente para adelantar un trabajo, la Nápoles te ofrece una gama de espacios para comer según tus necesidades y el financiamiento de tu billetera. 

Cuando termines tu alimentos date una vuelta por el Polyforum Siqueiros o lleva a tus niños a hacer ejercicio al Parque Alameda Nápoles en sus tobanes y columpios coloridos.

Los mejores lugares para comer en la Nápoles

  • Cafés
  • Nápoles
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Guapo Café
Guapo Café
Uno no puede bañarse dos veces en el mismo río ni tomar dos veces la misma taza de café. El origen del grano, el tueste, la extracción y la bebida de elección, hacen a cada taza distinta de su predecesora. Esta es una de las cualidades que más me gusta de esta bebida. Guapo Café, un pequeñísimo café de especialidad en la Nápoles, es un lugar que reconoce, o al menos da el avión, sobre este principio. El lugar es atendido por dos jóvenes baristas quienes, al cuestionarlos sobre quién es el guapo, se señalan uno a otro tímidamente. Ambos planean entrar este año a la Competencia Mexicana de Baristas. Más que poner su experiencia a disposición de los conocedores, como regularmente pasa en los cafés de especialidad, ellos explican con detalle cada extracción para alejar a los mortales del genérico cappuccino. Después de una breve entrevista sobre mis preferencias de café, me recomiendan el chemex, un método de extracción manual. Mientras veo cómo Gustavo López utiliza de manera casi científica la jarra de vidrio que requiere el método, me platica en qué consiste la competencia, la precisión y limpieza que necesita cada movimiento, y el conocimiento a profundidad que se les exige sobre el grano. Con curiosidad, al no poder imaginar cómo se preparan para el torneo, pregunto en qué momento entrenan para tan exigente prueba. Mi duda llega al mismo tiempo que mi taza con la inscripción “café rico” y el matraz con el que experimentaba, señalándolo como respuesta a mi pregunta. El...
  • Nápoles
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Quizás el más sobrio y formal de la lista de los restaurantes que obtuvieron el sello "Restaurants From Spain", pero sus16 años junto al World Trade Center lo hacen un viejo conocido de empresarios de la zona. Uno de esos lugares aparentemente serios y masculinos, que entre semana se presta más para comidas de negocios pero el fin de semana van familias de varias generaciones por el sazón de tradición y un servicio eficiente y limpio.  Como el nombre lo indica, Puerto Getaria va más hacia cocina del país Vasco, aunque en el menú también se deslizan clásicos de otras regiones como los callos a la andaluza o el gazpacho. Hay algunos vinos mexicanos pero la mayor parte, como puedes suponer, son españoles.  No tendrás duda de la destreza con que manejan el producto de mar. En mi caso, una buena porción de robalo en salsa de azafrán, con alcachofa, jitomate y escamas de papa. La salsa tenía mucho sabor y las papas, en lajas muy finas, se deshacían en la boca.  Tip: cada día de la semana hay un plato especial, por ejemplo, los miércoles de lechón al horno o los domingos de paella. 
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  • Nápoles
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La milanesa acompañada de su ensalada es la sensación en el paladar de los oficinistas que diariamente visitan el local.El sitio es pequeño, pero acogedor y con un toque tradicional al dejar a la vista a las cocineras mientras están moviendo los frijoles, preparando los guisos, calentando tortillitas y vaciando agua de fruta en las jarras. La sola postal cuando pases por allí te seducirá por completo.  
  • Nápoles
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Aquí dicen que los del Rincón Polaco les robaron las recetas, el estilo y hasta los meseros. No queremos amarrar navajas, ni ponernos del lado de uno o del otro, o bueno, por esta ocasión nos pondremos del lado del Mazurka, que es donde fuimos a comer y, no es que les queramos dar el spoiler de esta reseña, pero tiene final feliz y salimos encantados. Por fuera nadie creería que la decoración del interior fuera tan señorial: candelabros, cortinajes, maderas… que dan la sensación de estar en un restaurante sobre el que ya pesan los años (y algo hay de eso: están ahí desde 1978). Y no nos equivocamos. Suena al fondo el piano resuelto que ameniza desde el segundo piso con el repertorio jazzeado, grandilocuente, de las románticas de siempre. La misma concurrencia se presta para reforzar la escenografía: señores de traje, señoras con peinado de salón. Y eso que la zona no es precisamente un enclave de los negocios, ni siquiera de la clase alta. Es la Nápoles: una linda colonia residencial de clase media urbana. Pero nada obsta: este restaurante es un paréntesis de la realidad cotidiana, el tiempo aquí dentro retrocede dos o tres décadas, cuando todavía se podía decir “restaurante de postín” sin que nadie preguntara “¿qué significa de postín?” ¡Pero a comer, que a eso venimos! Tras beber la obligatoria copita de Zubrowka helada, al centro de mesa pedimos una Kielbasa (ni idea de cómo se pronuncie), que son rebanadas de salchicha polaca: un embutido grueso, firme y fresco,...
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  • Nápoles
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Desde 1985, la dedicación de la familia Nagaoka ha hecho de esta casa-restaurante uno de esos sitios que traspasa la barrera de “favoritos” y, a la vez, uno de los sitios favoritos de la comunidad japonesa en el país. Lo anterior se nota en la familiaridad con la que el staff de servicio trata a más de un comensal en cada jornada y en el empeño que pone la propia familia en supervisar la operación del restaurante. Sus dos pisos divididos en pequeños salones, decorados con grabados y una versión en acrílico y madera de las tradicionales puertas corredizas japonesas, dotan de cierta ceremoniosidad ese momento en el que te encuentras con una bella pero discreta cerámica que rebosa comida humeante o piezas cortadas a la perfección (pidan un sashimi mixto y verán). Se trate de un tazón (platos preparados a base de arroz y distintos tipos de carne), de tallarines (udon o soba) o alguna cacerola (que se preparan en una estufa de gas sobre cada mesa), los ingredientes siempre son frescos y el sabor, preciso. El menú cuenta con suficientes opciones de platillos típicos, pero no a nivel abrumador. Si se está algo familiarizado con la comida japonesa, es sencillo de recorrer; si no, lo cierto es que cada platillo cuenta con una descripción breve y clara de qué esperar. Para darle vuelta a la indecisión, una apuesta segura es pedir Wateishoku, comida completa que incluye: sunomono (vinagreta de pepino y mariscos), sashimi, file katsu (filete de cerdo empanizado), tempura (verduras...
  • Cafés
  • Nápoles
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En este punto hay cafeterías de especialidad en cada cuadra de la Roma-Condesa-Juárez, pero en el resto de las colonias la oferta de café de alta calidad no es tan amplia, por lo que es valioso el esfuerzo de los apasionados del café que llevan sus saberes a nuevos públicos.  Jackie Álvarez, a quien le gusta tanto el café que dedica tiempo a recorrer la ciudad para conocer las últimas cafeterías, tenía el sueño de poner la suya desde hace más de una década.  Ahora compagina su trabajo en el banco con este recién abierto local —y su pequeña terraza— en la Nápoles; y nada menos que junto al expertise de Dylan Álvarez, quien tiene un largo camino recorrido no sólo en las barras (Almanegra) sino en el tostado y el contacto directo con los productores de todos los estados cafetaleros.  Me cuentan que en Bash irán cambiando a sus proveedores según los granos que les vayan gustando, pero siempre podrás esperar un estándar alto en cuanto a la calidad del café. Además de las bebidas básicas (espresso, americano, flat white, filtrado, etc) tienen una variedad de bebidas de la casa, surgidas de los experimentos que hacen tras la barra con el cold brew que ellos preparan. De éstas probé el De la Rosa, inspirado en el mazapán, es una bebida de cold brew y leche de cacahuate natural, con un sabor dulce sutil, súper amable para la mañana.  Otros dos ejemplos son el Hibiscus, cold brew con una reducción de jamaica y especias, o el Óleo Cítrico, cold brew macerado y jarabe de cítricos. ...
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  • Hot dogs
  • Nápoles
  • precio 1 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Lucky Dog
Lucky Dog
En la calle de Yosemite, a dos cuadras de Insurgentes, se encuentra este pequeño local de hot dogs; el lugar es informal y cómodo, ideal para venir con amigos. La variedad de los ingredientes se concentra en los panes artesanales y en los toppings –todo lo que se le puede poner encima a un hot dog–, pues la única salchicha que ofrecen es de pavo. Las opciones de pan son finas hierbas, ajonjolí, parmesano y el clásico blanco. La combinación de ingredientes de cada topping es lo que le da el nombre a los perros calientes: mexicano (guacamole con chicharrón), poblano (rajas con crema y queso), yucateco (cochinita pibil), americano (mac & cheese y tocino), sinaloense (chilorio), texano (chili beans con queso cheddar), francés (cebolla caramelizada con tocino grueso) y gringo (pollo BBQ). También hay alitas búfalo, helado y empanadas. Todas las bebidas son artificiales, como aguas de sabor, limonadas y refrescos. Opté por un hawaiano con pan de ajonjolí. El tocino crocante se deshizo en mi boca, mientras la piña levantó bien el sabor de la salchicha. De guarnición pedí papas y para beber se me antojó un néctar de manzana. Luego me pedí una michelada y otro perro caliente, esta vez aposté por el gringo. Las presentaciones son muy sencillas y el servicio eficiente y amable.
  • Cafés
  • Nápoles
  • precio 2 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Centro Café
Centro Café
¿Puede el café contar con un autor propio? Es más, ¿podría tener diversos matices y estilos, con esas diferencias que separan a una novela negra de un texto de realismo mágico? En Centro Café opinan que sí, por supuesto que se puede.  Los baristas que idearon el concepto detrás de esta peculiar cafetería firman sus obras cafeteras como si de novelas se tratara: por ejemplo, Luis C. Fernández presenta un grano de Puebla, levemente amargo, caramelizado, con gusto a azúcar y especias, de cuerpo medio alto y tostado medio alto. Otra barista, Giannandrea Dubini, se decanta por un café diemme, más dulce que el anterior, de notas claras a chocolate y mantequilla. Por su parte, Avenamar Gutiérrez elige un café sureño mexicano, de cuerpo medio alto y tostado medio. Cada grano de autor viene recomendado para beberse de distintas maneras, ya sea en machiato, espresso, dripper, aeropress, capuccino o sifón japonés, un método de extracción al vacío, que ofrece un espectáculo muy atractivo cuando el agua sube y parece mezclarse por arte de magia con el café. Me dicen que este método produce una bebida que podría definirse como “té de café”, light y equilibrada. Elijo un café de Veracruz, firmado por Ariadna Chaparro. Es balanceado y ligero, aunque me parece que le falta un poco de cuerpo para percibir las notas de flor de café y frutos secos que me aseguran que tiene. Eso sí, la presentación es muy bonita: la taza se sirve en una bandeja, con un pedacito de amaranto con chocolate y un...
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  • Heladerías
  • Nápoles
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Pareciera que desde los 50 no han cambiado ni la decoración, ni las cartas. Creado por la mismísima familia Chiandoni, una leyenda en el mundo de los helados. El lugar es tan peculiar que celebridades del pop mexicano como la Guzmán han grabado videoclips allí. Su platillo estrella es el hot fudge y tienen una variedad de casi 50 helados como menta, mocha y limón (el favorito de Chabelo). Se recomienda el bisquit tortoni y el sundae napolitano, hechos con su receta “secreta” de chocolate.
  • Mariscos
  • Nápoles
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La Nápoles es un territorio engañoso. Escondidos en sus calles, en los lugares más inopinados, suelen encontrarse rincones gastronómicos que sólo se avisan por la cantidad de automóviles estacionados en su entrada. El Samurai cumple con estas características: oculto tras los coches está un pequeño jardín zen (o más bien zen-cillo) que encamina hacia el restaurante. Una vez dentro, se desata la decoración de palacio japonés o algo parecido, con privados repartidos en los costados, mesas con parrilla para preparar teppanyakis y una barra de sushi que es el sitio por el que opto. Como entrada, una sopita Dobin, de pescado, camarón y champiñones, servida en jarrita con pocito. Rica, pero nada como para pedirla de nuevo. Luego tuve la sabia decisión de pasar de los sushis (en otras ocasiones los he consumido aquí y son muy correctos) y los teppanyakis, y entrarle mejor a la barra de yakitoris –es decir, brochetitas–. Esta fue mi selección: Ebi (camarón, bien endulzada, jugoso el crustáceo), Hatsu (corazón de res, consistente, carne firme y en su punto), Tebasaki (pechuga de pollo, quizá por culpa del pollo, la más simple de sabor de todas), Kaibashira (callo de hacha, una delicadeza), Neguimaki (tallo de cebollín enrollado con carne de cerdo, el sabor empieza a ponerse interesante e intenso) y por último, Shishito (chile japonés enrollado en cerdo: hay tal cosa como el chile japonés, no pica, pero tiene un sabor dulce que hace a uno lamentarse de que la brocheta fuera tan...
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