Top 5. Platillos con flores

Si la primavera tuviera un sabor, sería el de alguno de estos platillos florales
Por Natalia Silva |
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La primavera en la Ciudad de México trajo más que calor y colores. Estos platillos comprueban la riqueza gastronómica mexicana y la versatilidad de las flores como ingrediente principal.

Aprovecha la Semana Santa para visitar los restaurantes con las mejores recetas florales y remata en alguno de estos bares con terraza.

Platillos florales

1
Flores de calabaza rellenas de queso oaxaca y requesón
Foto: Alejandra Gutiérrez
Restaurantes, Desayuno

Flores de calabaza rellenas de queso oaxaca y requesón

icon-location-pin Roma

Están capeadas para agregar una crujiente capa al suave relleno. Al encajar el tenedor brinca el aroma de la flor de calabaza fusionara con la salsa de vinagreta de jitomate rostizado, que tiene un toque acidito.

Time Out dice
2
Té negro con flores y mango
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Cafés

Té negro con flores y mango

icon-location-pin San Ángel

Lo que resalta de esta taza es su gran cuerpo y aroma. Es una infusión que no sólo pinta el agua de color ambar, sino que deleita tanto al gusto como al olfato con notas de tosas y mango. Puedes acompañar con alguno de los quichés o pasteles del lugar.

Time Out dice
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4
Enchiladas de flor de jamaica
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Mexicana

Enchiladas de flor de jamaica

icon-location-pin Cuauhtémoc

La fusión aromática de la salsa de chiltomate con la flor de jamaica sazonada, y traída de Yucatán, revela un platillo agridulce. La orden de tres enchiladas se corona como reina con su dosis de queso tabasqueño, crema y col morada.

Time Out dice
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5
Ensalada de flores comestibles
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Desayuno

Ensalada de flores comestibles

icon-location-pin Clavería

El DF siempre sorprende con hallazgos en zonas inesperadas. Basta darle la oportunidad a otras colonias para que revelen sus secretos. Es el caso de Clavería, hogar del restaurante Nicos desde 1957. La primera impresión es la de un lugar que goza de clientela fiel y que conserva su espíritu de restaurante de barrio. Con esta categoría me refiero al estilo del

Una mezcla de lechugas, tomates y un puñado de flores comestibles baladas en un aderezo de jamaica son un alegre comienzo de cualquier comida. Al probar el primer bocado te llega un olor silvestre e irresistible. Está garantizado que las flores con 100% comestibles.

salón y al feelingde estancamiento en el tiempo que se respira. Se percibe un contraste entre el ambiente y el refinamiento de sus platillos, pero en la discrepancia está el secreto, pues se ocupan de lo importante: cocinar bien. El chef Gerardo Vázquez Lugo ofrece una carta que incluye recetas del siglo XIX –como la sopa seca de natas, estrella de la casa–, y en las que el origen del producto es fundamental para la calidad y sabor de sus preparaciones, pues siguen los principios del movimiento slow food. La trilogía de gorditas consta de una de requesón, una de quelites y otra inflada de frijol: dorada, delgada y sin relleno, pues el frijol está en la masa. Se acompañan con salsas de la casa: verde, roja y de chiles chilpotles; estos últimos tienen una ligera nota de canela y piloncillo. El resultado es una opción diferente a lo que se tiene acostumbrado por “gorditas”.  Para el segundo tiempo recomiendo el caldo verde de camarón roca con nopales. Los nopales, en juliana, de color verde intenso, y los camarones roca tiernos se presentan en el tazón; luego el mesero sirve cucharones del caldito espeso. El camarón, el

Time Out dice
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